Networking | Artículos | 01 ABR 2011

IPv6 ¿Es realmente necesario?

Francisco Sánchez.
Estábamos avisados desde hace muchos años, pero es ahora cuando realmente ha saltado la alarma: los 4.300 millones de direcciones de 32 bits que ofrece IPv4 –el protocolo que ha permitido hasta ahora el explosivo crecimiento que ha experimentado Internet en estas décadas– podrían agotarse a finales de año, poniendo en riesgo el futuro de la Red.

Estamos en uno de los momentos clave de los 40 años de historia de Internet y todos los expertos llaman a la acción: las direcciones IPv4 se agotan y es hora de adoptar IPv6, la nueva versión de IP que permite un número prácticamente ilimitado de direcciones de 128 bits, en concreto, la cifra equivalente a 2 elevado a 128. El 31 de enero, IANA (Internet Assigned Numbers Authority) asignó los dos últimos bloques de espacios de direcciones IPv4 a APNIC, el Registro Regional de Internet (RIR) para la región Asia Pacífico. De esta forma, la organización asiática, donde Internet crece a un ritmo exponencial, dispondrá de 33 millones de direcciones, un número que podría agotarse el próximo mes de septiembre de 2011.
Muy posiblemente será Asia Pacífico la primera zona mundial donde empiecen a manifestarse antes lo síntomas del agotamiento de direcciones IP, pero a más largo plazo la misma situación se producirá en el resto del mundo. Durante los próximos meses será cada vez más difícil para los operadores móviles y de banda ancha adquirir los bloques de espacio de direcciones IPv4 que necesitan para construir sus redes. Sólo con IPv6 podrán estar en condiciones de dar soporte al continuo crecimiento de Internet: no sólo aumenta el número de usuarios sino que además cada vez más tipos de dispositivos y máquinas se conectan a la Red, una tendencia impulsada por fenómenos en expansión como la movilidad y las comunicaciones entre máquinas (M2M).
La actualización a IPv6, una decisión generalmente pospuesta durante años, comienza a ser una prioridad. Buena parte de los CIO piensan que el problema sólo incumbe a sus operadores, pero eso no es cierto del todo. Las empresas también tendrán que actualizar a IPv6 su propio contenido web y adaptar al nuevo protocolo sus equipos de red, como routers y firewalls. Como recomiendan muchos expertos, las empresas deberían soportar IPv6 en sus servicios y servidores Web públicos antes del uno de enero de 2012 o podrían perder clientes potenciales.
“Según el último informe Cisco VNI, el tráfico IP global crecerá un 34% en 2011, multiplicándose por cuatro cada año hasta que en 2014 alcance los 64 Exabytes por mes, lo que equivale a 16.000 millones de DVD, 21 billones de MP3 o 399.000 billones de mensajes de texto. Igualmente, en 2015 habrá más de 5.600 millones de dispositivos personales conectándose a redes móviles, a los que se añadirán otros 1.500 millones de conexiones entre máquinas. La suma de todo ello equivale casi a una conexión móvil a la Red por cada habitante del mundo. De esta forma, para que Internet siga funcionando plenamente y puedan incrementarse los servicios es necesario migrar hoy al nuevo protocolo IPv6, que, además de permitir la asignación casi ilimitada de direcciones (340 sextillones) para cada persona y dispositivo, mejora la calidad y seguridad de las comunicaciones”, afirma Pilar Santamaría, directora de Desarrollo de Negocio y Ciberseguridad para la Región Mediterránea de Cisco.
Para Javier Castillo, IP Service Manager de Alhambra-Eidos, durante estos últimos años no se ha llegado a comprender realmente el alcance del problema. El continuo crecimiento del número de usuarios y aplicaciones de Internet, impulsado por la adopción de dispositivos inteligentes, el desarrollo de Wi-Fi, 3G y LTE y la banda ancha universal, entre otros factores, está siendo posible gracias al uso intensivo de un recurso limitado que está llegando a su fin: el direccionamiento de IPv4. El problema es aún mayor en zonas emergentes como Asia y Latinoamérica. La solución es IPv6. “No será extraño empezar a ver conexiones nativas IPv6 dentro de poco, porque estos usuarios también van a demandar acceder a los servicios de banca electrónica, juegos online, redes sociales, etc. Y las empresas que no estén en IPv6, simple y llanamente, no podrán ofrecer sus servicios a este grupo de usuarios, que cada vez será más grande (…) Es un problema de fondo relacionado con el desarrollo económico del mundo, de la población y del acceso de esta a Internet”.
“La gran mayoría de las empresas continuarán utilizando IPv4 durante bastante tiempo, aunque eso no quiere decir que deban desechar ir incorporando poco a poco IPv6 en sus despliegues. Una cosa es el espacio público, donde IPv6 debe ser adoptado con brevedad, y otra el espacio privado de las empresas, donde IPv4 seguirá teniendo vigencia durante bastante tiempo”, asegura José Carlos García, Ingeniero de Preventa de Enterasys.

¿Es suficiente con NAT?
Que las direcciones IPv4 se estén agotando no significa que los operadores se lancen como única vía de salvación a la actualización directa a sólo IPv6. Existen alternativas que, como Classless Inter-Domain Routing (CIDR) y la más conocida NAT (Network Address Translation) de nivel de operador, permiten compartir las escasas direcciones IPv4 entre sus nuevos usuarios.
El enfoque basado en NAT está siendo acompañado por lo general por la utilización de una doble pila IPv4/IPv6 y mecanismos de conversión entre protocolos, aunque en muchos casos se acompaña de la utilización de IPv6 directamente en la infraestructura Internet. Una solución intermedia que tiene sus defensores y sus detractores pero que inevitablemente también tiene sus días contados, aunque sea a muy largo plazo. El uso de IPv6 internamente en las empresas no es tan acuciante, puesto que podrán seguir operando con IPv4 en muchos casos, pero finalmente se planteará el mismo problema.
Para Pilar Santamaría, de Cisco, “las soluciones transitorias como NAT pueden poner en riesgo la seguridad de Internet ya que sería posible interferir en los paquetes de información. La migración a IPv6 elimina este problema y sus posibles retos de seguridad”. Una recomendación en la que insiste también Javier Castillo, de Alhambra-Eidos: “NAT efectivamente puede permitir a las empresas hacer un uso más eficiente de su propio direccionamiento, pero el problema realmente no es ese. El verdadero problema es que las empresas han de poder seguir haciendo negocios de forma directa con sus clientes a través de sus aplicaciones en Internet, como estamos acostumbrados ahora: poder consultar el saldo de la cuenta corriente desde el smartphone, poder reservar un hotel en la India desde el PC, o que un hindú pueda reservar un hotel de Tenerife desde su casa, poder seguir utilizando el correo con cualquier ciudadano del mundo, etc. Y el agotamiento del espacio de direcciones IPv4 pone en peligro este modelo”.
Aunque José Carlos García, de Enterasys, reconoce que NAT ha permitido el rápido y enorme crecimiento que ha experimentado Internet en estos años, “su interoperativiad con IPv6 tal y como lo conocemos hoy tiene sus limitaciones, y esto hará que con el tiempo todo el espacio de direccionamiento de una empresa acabe migrando al nuevo IP”. De la misma opinión es Antonio Navarro, director de Ventas d

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