Networking | Artículos | 03 JUL 2013

802.11ac: no es oro todo lo que reluce

El estándar 802.11ac es ya un tema recurrente en el sector. Se dice que supone una innovación mayor que la que ofreció el protocolo 802.11 y promete incrementar las velocidades en el entorno del gigabit. Parece que podría generar un gran salto en el rendimiento Wi-Fi utilizando canales más amplios, modulación más eficiente y múltiples conexiones de usuario y llega en diferentes fases.
Ruckus

Para que esto ocurra, los dispositivos de la segunda fase necesitarán nuevos chips de silicio diferentes a los de la primera. No todos los puntos de acceso 802.11ac se crearán de la misma forma y  muchos de los que ya usen el chip Broadcom sufrirán algunas limitaciones. Y sin una CPU en el Broadcom.ac, todas las funciones Wi-Fi serán procesadas por la CPU del equipo anfitrión (AP),  y será menos eficiente porque la carga de procesamiento extra evita que  la CPU del punto de acceso use potencia de bajo consumo.

 

No creemos que aún con todo se vayan a lograr las velocidades de gigabit a corto plazo, ya que la mayoría de estas características dependen de  cómo  los AP  gestionen el espectro RF y la mayoría de los AP de empresa aún usan diseños de antenas omnidireccionales  sin control sobre las señales RF. El único gran beneficio del 802.11ac es que opera en 5GHz con gran cantidad de canales y que ofrece 500 MHz de ancho de banda con 25 canales no solapados. Finalmente, es fundamental para el IEEE mantener la retrocompatibilidad con protocolos previos. Al tratarse de una tecnología de 5GHz, el 802.11ac soporta formatos marco y mecanismos de protección tanto 802.11ac como 802.11n y es compatible con ambos.

 

Eficiencia de espectro

Lo que no se está  contando de 802.11ac es que la eficiencia de espectro se puede reducir   si múltiples AP usan canales más amplios. Esto se refiere a la tasa de información que se puede transmitir sobre un ancho de banda determinado que sirve para medir la eficiencia de un espectro de frecuencia limitado al ser utilizado por el protocolo de capa física.

 

Tampoco hablan de que las técnicas de modulación que permiten comunicaciones más rápidas únicamente benefician a clientes a corta distancia y con un ratio muy alto de señal-ruido. El alcance también puede ser un problema ya que tienen un rango útil más corto y no penetran en las obstrucciones al igual que las de 2,4GHz.

 

Es importante localizar productos 802.11ac que se centren en señales RF, aumenten la ganancia y extiendan el alcance para permitir tasas más altas de datos y de modulación. La capacidad de  los sistemas Wi-Fi para adaptarse a las condiciones ambientales y a  los clientes aumenta la probabilidad de que se dé buen uso a estas capacidades

 

Finalmente, 802.11ac tendrá un coste alto no sólo por los puntos de acceso, sino también por los nuevos conmutadores PoE que soporten el estándar de mayor potencia 802.3at que muchos de estos AP necesitarán.

 

Control de la ruta de la señal

Para que 802.11ac funcione según lo previsto, es esencial tener un gran control de los caminos de la señal dentro del espectro RF. Con control de antena adaptativa por paquete, diversidad de polarización y técnicas de selección de canal dinámicas, las APs más inteligentes maximizan el potencial del 256-QAM con 802.11ac.

 

Gracias a la posibilidad de  distintos anchos de canal  es más difícil determinar cuáles serían los óptimos para cada entorno en base a la reutilización del espectro, el número de AP, la potencia de transmisión, los tipos de dispositivos cliente, el soporte del canal, etc. La selección predictiva del canal soluciona  estos problemas determinando el de mayor capacidad disponible utilizando modelos estadísticos de tráfico en tiempo real.

 

Finalmente, cuando hay varios usuarios MIMO, es necesario tener puntos de acceso que puedan dirigir señales Wi-Fi hacia cada cliente. Esto permite tasas de datos sostenidas y mayores capacidades porque los usuarios pueden entrar y salir de la red Wi-Fi más rápido y con menor pérdida de paquetes y retransmisiones. Las antenas adaptativas añadirían valor a cualquier despliegue 802.11ac. Sin controles RF explícitos, el rendimiento de este estándar estará muy limitado. Como las antenas adaptativas dirigen las señales Wi-Fi a la ruta más rápida, se ofrece mayor eficiencia espectral, permitiendo mayores tramas para la transmisión, ampliando el uso de técnicas de modulación avanzadas y consiguen niveles SNR/SINR más altos.

 

802.11ac es un protocolo optimista con mejoras teóricas que requerirá una aproximación a la gestión RF para mejorar su capacidad y permitir tasas de datos más altas. Sin esto, podríamos perder nuestro tiempo y dinero.

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