Convergencia | Artículos | 01 FEB 2009

¿Sobrevivirá la alianza Nortel/Microsoft en UC?

Tras la noticia de la decisión de Nortel de acogerse a la declaración de suspensión de pagos, empiezan a aparecer los primeros análisis sobre el alcance real del nuevo rumbo del fabricante. Muchas más concretas que las primeras informaciones, aunque todavía un poco precipitadas, estas apreciaciones se enfocan con más detenimiento en el impacto del nuevo rumbo de la compañía en sus distintos segmentos de negocio y en las distintas alianzas que mantiene con otras firmas del sector, y muy especialmente la que le une a Microsoft en comunicaciones unificadas. También sobre el futuro de su división Metro Ethernet, en venta desde el pasado septiembre, planean las incógnitas.
Parte de estos análisis de alcance ven la suspensión de pagos de Nortel como una iniciativa legal que podría forzar a la compañía a emprender reestructuraciones que pudieran acabar influyendo en la alianza ICA (Innovative Communications Alliance) que desde 2006 mantiene con Microsoft en UC. Es cierto que el pasado noviembre, tras el anuncio por parte de Nortel de unas pérdidas de 3.400 millones de dólares, ambas compañías ratificaban su compromiso en ICA, pero la suspensión de pagos es otra historia muy diferente y un trascendental paso más allá –definitivo o no– de lo que suponen unos malos resultados, por muy larga que sea ya la etapa en números rojos. Ahora la alianza vuelve a estar en entredicho.

Agilidad y transparencia
Para algunos expertos, la suspensión de pagos es un obstáculo para el cumplimiento de los objetivos de la alianza si en alguna medida se ve comprometida la capacidad de inversión de Nortel. Por otra parte, es de esperar que sus competidores en comunicaciones unificadas se lancen con los colmillos afilados a robarle cuota, incluso socios de canal, como ya lo está haciendo Juniper en infraestructura de redes. Por ello, Nortel ha de moverse con rapidez y dejar bien claros sus objetivos en este mercado durante la complicada etapa en que acaba de adentrarse. Aunque los usuarios del fabricante, agrupados en la International Nortel Networks Users Association (INNUA), han manifestado públicamente su apoyo a la compañía, Nortel no se puede permitir el lujo de la ambigüedad y la falta de información: si no logra convencer con contundencia de su viabilidad futura, todos sus planes podrían venirse abajo, al menos en determinados negocios, como el de UC.
Pero no sólo la reacción de sus clientes será clave para la supervivencia de ICA. Una alianza entre dos nunca es asunto de uno, y, obviamente, Microsoft tiene mucho que decir al respecto. De momento, Microsoft está esperando a disponer de más datos para estar en condiciones de hacer un análisis sereno de la situación antes de dar ningún paso. En cualquier caso, el acuerdo finaliza en 2010 y puede que antes de esa fecha Nortel sea capaz de salir de su difícil situación actual y recuperar una posición más cómoda. O todo lo contrario. Dependerá de cómo evolucionen los acontecimientos, la capacidad del fabricante para mantener sus inversiones al tiempo que sanea sus cuentas y la credibilidad que sepa transmitir al mercado.

Al rescate del negocio empresarial
Las aspiraciones de Mike Zafirovski ya son conocidas. En la carta pública que dio a conocer el mismo día que Nortel comunicaba su intención de acogerse al capítulo 11 de la Ley de Bancarrota de Estados Unidos y a las leyes similares que regulan la suspensión de pagos en Europa y Canadá, el CEO de la compañía se comprometía a continuar sus actividades y a emprender una amplia reestructuración organizativa y financiera en busca de mayores eficiencias. De ser así, es lógico pensar que Nortel haga todo lo posible por salvar su alianza con Microsoft para retener su presencia en las comunicaciones unificadas, una de las áreas de negocio donde cuenta con una mayor base de clientes. Según Dell’Oro Group, durante el tercer trimestre de 2008 el fabricante ocupó la tercera posición del mercado mundial de UC, cuyos ingresos en ese periodo ascendieron a 3.100 millones de dólares, sólo por detrás de Cisco (18%) y Avaya (22%). Nortel fue en 2007 también el tercer suministrador de soluciones PBX híbridas TDM/IP, tras Avaya y Siemens, un negocio que ese año acumuló un volumen global de 4.800 millones de dólares. Además, es de destacar la presencia creciente de la compañía en aplicaciones de voz para empresas.
La importancia de estas cifras y la caída que están registrando las ventas en el mercado de equipamiento de telecomunicaciones dan cierta credibilidad a los comentarios publicados hace unas semanas por el diario canadiense Globe and Mail. De acuerdo con tales informaciones, Nortel estaría planeando la salida del negocio de redes para operadores, su actividad inicial hace más de un siglo, para concentrarse en el mercado de empresas y servicios, que incluye conmutadores y routers Ethernet, así como todo su software de comunicaciones unificadas. El negocio empresarial aporta en la actualidad al fabricante ingresos por valor de 2.500 millones de dólares anuales.

Metro Ethernet: candidatos en la niebla
En cuanto al otro gran frente abierto por el fabricante canadiense con la puesta en venta de Metro Ethernet, hasta la fecha no se ha producido ninguna novedad significativa, salvo la publicación por diversos medios del posible interés por esa división de Nortel de un puñado de competidores. Pero dichas informaciones se produjeron semanas antes de la declaración en suspensión de pagos y, con independencia de su veracidad, parecen haber perdido fuerza en los últimos días. Según publicó en diciembre el diario canadiense Globe and Mail, Nokia Siemens, Ericsson, Huawei y la mismísima Cisco habrían manifestado su interés por Metro Ethernet, aunque sólo tres de ellas –de las que nada más menciona específicamente a Cisco– habrían llegado incluso a poner precio a la hipotética operación. De acuerdo con las estimaciones de diversos analistas, Nortel podría conseguir entre 1.000 y 2.000 millones de dólares por su negocio Metro Ethernet, aunque la actual situación económica quizá haga descender el precio final de la venta.
En su momento, Nortel se refirió al, en su opinión, necesario proceso de consolidación del mercado Metro Ethernet y a los fondos que recibiría por la división dedicada a estas tecnologías como los principales motivos de su puesta en venta. Fondos que, tal como declararon los responsables de la compañía, le permitiría acometer una profunda reestructuración con el fin de recortar costes y mantener sus márgenes de beneficio. Y con el propósito de evitar el desfase de la división mientras se encuentra comprador –lo que perjudicaría el éxito de la operación– Nortel se comprometió a seguir invirtiendo en el desarrollo de productos Metro Ethernet y a mantener el calendario de lanzamiento de nuevas soluciones. El mismo compromiso que Zafirovski meses después extendió al resto de actividades e I+D de la compañía en el momento de comunicar el acogimiento a la suspensión de pagos. Sin embargo, una vez abierto el nuevo camino, la evolución de los acontecimientos podría volverse incontrolable.


Las promesas de Zafirovski
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Es lo mejor, dice Zafirovski. “I firmly believe these are the right steps toward a solution fo

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