| Artículos | 01 MAY 2003

Veni, Vidi, Wi-Fi: la revolución inalámbrica

Jaime García.
Las tecnologías Wi-Fi de acceso inalámbrico se han convertido en uno de los temas más candentes del año. Wi-Fi ocupaba la portada de Business Week hace un par de semanas y el propio The Washington Post comentaba en su columna de tecnología que “una vez que lo usas, no puedes prescindir de él”.
Quizás el principal obstáculo que puede encontrar la adopción de Wi-Fi es ese “escepticismo tecnológico” en el que todos estamos inmersos tras numerosas revoluciones que al final se han quedado en agua de borrajas, no sin llevarse antes por delante importantes inversiones. Si hace un par de años todo valía, hoy ninguna nueva tecnología es vista con buenos ojos. Sin embargo, Wi-Fi tiene una poderosísima arma para contrarrestar esta barrera: el precio que una empresa debe pagar por implantar una red inalámbrica en su empresa es bajo comparado con las millonarias inversiones de revoluciones anteriores. Esto hace de Wi-Fi una tecnología asumible incluso en los hogares, puesto que hoy ya es posible tener tu propia red inalámbrica en casa por poco más de 250 euros, y probablemente en menos de un año por no mucho más de 100.
La preocupación por la seguridad sigue existiendo, pero lo cierto es que se ha avanzado mucho en este sentido, y, aunque todavía hay riesgos, parece claro que es posible conseguir niveles de seguridad aceptables.

Acceso público. Sin embargo, la adopción por el usuario final tanto corporativo como residencial, que creemos puede despegar este mismo año, no es el único aspecto que centra la atención sobre Wi-Fi. La otra gran cuestión es el rol que pueden desempeñar los operadores en el despliegue de redes inalámbricas de acceso público (los conocidos como hot spots o VBN –Visitor Based Networks), mercado en el que ya están tomando posiciones; y, por supuesto, el impacto que el despliegue de Wi-Fi puede tener en el desarrollo de 3G. Si bien parece claro que se trata de tecnologías complementarias, Wi-Fi es una tecnología “nómada” mientras que 3G es una tecnología móvil.
Sin embargo, gurús como Negroponte, hace años abanderado de 3G y hoy máximo defensor de las bonanzas de Wi-Fi, se preguntan si realmente es necesario tener una conexión de banda ancha totalmente móvil o si es suficiente con tenerla en los puntos en que normalmente estamos (la oficina, nuestra casa, aeropuertos y hoteles..). ¿Realmente alguien cree que es necesario poder disfrutar de contenidos multimedia cuando uno está caminando o conduciendo su coche? (La Dirección de General de Tráfico me perdone por esta mera mención). Entonces, ¿para qué necesitamos varios megabytes de acceso en el móvil? ¡Ah, claro, que 3G no va a dar tanto ancho de banda! Pero, entonces, ¿qué ofrece frente a GPRS?
Creo que las cuestiones abiertas son muchas, y, sin duda, 3G seguirá adelante por la enorme inversión ya realizada que hace poco probable su olvido. Claro que tiene oportunidades de negocio y puede convivir con Wi-Fi, pero deberá ser capaz de mostrar claramente su propuesta de valor para los usuarios. Recordemos que Wi-Fi tiene una ventaja importante: no necesita licencias. No obstante, mejor no dar ideas, que, con tanta obsesión por el déficit cero, sabe Dios lo que nos quedará por ver.

Por Jaime García Cantero
Director de Análisis de IDC

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