| Artículos | 01 JUN 2002

Uniendo fuerzas

Dispositivos 2DD
Poco a poco, NAS y SAN han ido pasando de ser interpretadas como soluciones alternativas para el almacenamiento de datos a ser consideradas propuestas complementarias. Ahora comienza a hablarse de dispositivos híbridos, appliances de sencilla instalación capaces de combinar las ventajas de ambos mundos.

La información es la clave para lograr hoy en día el éxito de cualquier negocio. Incluso en estos tiempos de debilidad económica, la cantidad de información que las empresas crean diariamente no tiene límite; tanto es así que el volumen de todos los datos digitalizados producido en el planeta hasta ahora se duplicará en los próximos dos años. A partir de esa fecha, los crecimientos se multiplicarán por dos cada doce o dieciséis meses. No es de extrañar, por tanto, que los profesionales de TI se muestren cada vez más preocupados por las cuestiones relativas al almacenamiento, que ha pasado de ser un factor secundario a constituirse en un asunto estratégico.
Resulta obvio que las metodologías de gestión del almacenamiento tradicionales quedan a todas luces desbordadas por los volúmenes de datos y el incremento en el almacenamiento requerido por las nuevas aplicaciones gestadas en el seno de Internet y su carácter global. La naturaleza cada vez más distribuida de los negocios, así como la puesta en marcha de mecanismos de comunicación y transacción online, lleva a la búsqueda de sistemas flexibles y capaces de soportar informaciones dispersas geográficamente. Es pues necesario guardar mucha más información y hacerlo, además, de otra manera. Una necesidad que ha dado lugar a una discreta pero continua revolución en el mundo del almacenamiento. Los fabricantes vienen preparándose desde hace tiempo, y el cliente debe ir adecuando su manera de pensar en un recurso tradicionalmente estático al nuevo paradigma para desarrollar una estrategia adecuada para guardar su recurso más valioso: la información.

Un poco de historia
Cómo y dónde almacenar toda esa información y permitir un acceso fiable, seguro y rápido a ella, al mismo tiempo que se garantiza una escalabilidad capaz de soportar este crecimiento sin precedentes –es decir, la gestión de la información almacenada– se ha convertido en una de las prioridades de cualquier compañía. El carácter crítico de esta explosión de la información aconseja el desarrollo de una estrategia de almacenamiento que se adecue a los objetivos de negocio del cliente para aumentar sus ingresos. Las propuestas de almacenamiento en red –NAS (Network Attached Storage) y SAN (Storage Area Network)– como base de estas estrategias pueden proporcionar la flexibilidad y potencia necesarias para alimentar las nuevas aplicaciones de negocio que hacen un uso intensivo de los datos protegiendo al mismo tiempo la información crítica de negocio.
Hasta hace poco tiempo, la historia del almacenamiento era bastante tranquila. A principios de la década de los noventa, era algo que simplemente venía incorporado en el equipo informático. La estrategia TI al respecto consistía simplemente en provisionar un servidor lo suficientemente grande y rápido para soportar las necesidades de flujo de datos de la aplicación. Pero el modelo tradicional de almacenamiento basado en un tipo de servidor con uno o más subsistemas de almacenamiento directamente conectados y un administrador encargado de su mantenimiento resulta obsoleto cuando el volumen de información crece hasta niveles de 500 gigabytes o incluso Terabytes.
La carencia de redundancia y flexibilidad en la infraestructura de almacenamiento, combinada con la escasez de profesionales especializados, impide que este antiguo modelo resulte útil en el nuevo entorno de negocio. Por ello, la industria comprometida con los sistemas abiertos ha estado evolucionando hacia una nueva forma de acceder a los datos almacenados y de simplificar su gestión. Esta nueva metodología se basa en la creación de redes de almacenamiento altamente flexibles, escalables y disponibles, que permitan además a los profesionales TI gestionar su infraestructura más en función de las necesidades de negocio que de la propia naturaleza de su servidor host.
Para muchas empresas la evolución del almacenamiento comenzó con la consolidación masiva a nivel de servidores a mediados de los años 90. A fin de reducir el número de los servidores distribuidos y del almacenamiento utilizado, gestionado y objeto de back ups diarios, las organizaciones comenzaron a consolidar sus principales servidores de negocio y el almacenamiento a ellos asociado en un mismo emplazamiento. Pero, a pesar de las ventajas de este enfoque, el advenimiento de Internet y del comercio electrónico ha llevado de nuevo a los responsables de TI al borde del precipicio en lo que a capacidades se refiere. El volumen de datos a gestionar supera de nuevo con mucho las posibilidades de la infraestructura basada en el paradigma anterior, que además, para añadir más capacidad de almacenamiento, exige mantener offline las aplicaciones críticas de negocio.

El despertar del almacenamiento en red
Para resolver este nuevo problema, las empresas dirigieron otra vez la mirada hacia la consolidación; en esta ocasión del propio almacenamiento. Donde era posible, este recurso fue concentrado en uno o dos servidores, conectados a grandes espacios de almacenamiento. La principal función de estos servidores, denominados originariamente servidores o filers NFS (Network File System), era gestionar y servir ficheros a las aplicaciones o usuarios que los necesitaran. La utilización de filers permitía a los profesionales TI crear políticas operativas y procedimientos alrededor de estas islas de almacenamiento consolidadas que resolvieron muchas cuestiones, pero crearon algunas otras. Recurriendo a esta opción, la empresa se ve forzada a soportar y mantener filers separados dependientes del sistema operativo del servidor de la aplicación, más que de la aplicación en sí o de la necesidad de negocio. Así, este tipo de infraestructura presenta el aspecto de un mosaico de islas de archivos Windows y Unix, cuando lo ideal para cualquier cliente hubiera sido que todas las operaciones de gestión de filers estuvieran unificadas mediante un único y flexible esquema de gestión, un sólo procedimiento de back up y un mismo nivel de disponibilidad para todo tipo de ficheros. Esta necesidad constituyó el principal estímulo para el desarrollo de la industria de dispositivos NAS (Network Attached Storage).
Durante los últimos años, sin embargo, ha estado evolucionando otra tecnología cuyo propósito es satisfacer las necesidades de rendimiento, disponibilidad, escalabilidad y flexibilidad de la información que NAS no ha sido capaz de resolver. Esta tecnología de almacenamiento basada en bloques de información –a diferencia de NAS, basada en archivos– es conocida como SAN (Storage Area Networks) o redes de área de almacenamiento. Una red de área de almacenamiento combina las capacidades de rendimiento del almacenamiento de acceso directo (DAS- Direct Attached Storage) con la escalabilidad, flexibilidad y disponibilidad de las arquitecturas de red. Esto se consigue intersectando las tecnologías de networking de alta velocidad entre el servidor de aplicación y su almacenamiento. Dentro de una SAN, el servidor de aplicación se comunica con el almacenamiento de la misma manera que si éste estuviera directamente conectado a aqu&#

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