| Artículos | 01 NOV 2004

Una alternativa rentable

Jordi Garasa.
Cuando se trata de gestionar el rendimiento de las aplicaciones que utilizan la WAN, el personal de TI debe atender a los conflictos entre las demandas de los usuarios y una mejor gestión. Los usuarios finales necesitan rápidos tiempos de respuesta, pero al mismo tiempo, los directores de sistemas deben ajustarse al presupuesto existente, del que los costes de la WAN son uno de los tres principales conceptos contemplados. Por otra parte, y a medida que las empresas se expanden, se incorporan a la WAN aplicaciones como ERP, VoIP o almacenamiento IP, que a menudo sobrecargan la capacidad disponible.
La forma tradicional de resolver esta reducción de la capacidad y de incrementar el rendimiento de aplicaciones y trabajadores ha sido adquirir mayor ancho de banda. No obstante, los productos para la optimización del ancho de banda comienzan a considerarse como una alternativa rentable: pueden ofrecer un ancho de banda entre dos y diez veces mayor sin el coste por la ampliación de los enlaces WAN y con un retorno de la inversión perceptible en ese mismo año.
Actualmente hay en el mercado distintos productos para la optimización del ancho de banda que deberían resolver los principales retos que afectan al rendimiento WAN: la saturación de la capacidad fija del ancho de banda, la contención de las aplicaciones y la latencia producida por el modo de trabajo del protocolo TCP/IP, que ha de esperar al acuse de recibo tras el envío de un paquete de datos antes de volver a mandar uno nuevo.
Con estas cuestiones en perspectiva, las soluciones para la optimización del ancho de banda deben incluir:
Compresión de datos: para evitar instalar una conexión mayor, la única solución para aumentar el ancho de banda es comprimir los datos que circulan por la WAN. Este proceso permite aumentar la capacidad del ancho de banda entre dos y cinco veces.
Control QoS: la función QoS permite establecer la prioridad de las aplicaciones según la necesidad de la empresa y controlar el ancho de banda disponible para cada una de ellas, optimizando así el uso de la capacidad disponible.
Optimización TCP: este mecanismo establece conexiones más rápidas entre el emisor y el receptor, y acelera la entrega de paquetes al reducir el tiempo de espera por el acuse de recibo tras el envío de los datos.
Monitorización de la red: proporciona una visión completa del comportamiento de la red, el ancho de banda utilizado por cada aplicación y los posibles problemas. Además, estas herramientas deberían realizar capturas de paquetes, producir informes y lanzar alarmas cuando no se alcanzan las cotas necesarias para el óptimo rendimiento.
Una vez analizadas estas opciones y antes de tomar una decisión, deben probarse para analizar el ancho de banda adicional que son capaces de proporcionar a cada infraestructura en particular. La correcta elección ofrecerá la capacidad y el rendimiento necesarios para desplegar nuevos servicios y aplicaciones entre oficinas remotas, sin tener por ello que realizar una mayor inversión para aumentar la capacidad de la red.


Jordi Garasa, Director regional para el Sur de Europa Peribit Networks

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