| Artículos | 01 OCT 2003

"Será el mercado empresarial el que sacará a la 3G de su estancamiento"

Enrico Boserman, director general de Mobility en Lucent Technologies para España y Portugal
Marta Cabanillas.
Cuando hace un par de años todos los agentes implicados en el mercado 3G se dejaban llevar por la embriaguez del entusiasmo ante la perspectiva del manjar nacido de la unión entre telefonía móvil e Internet, Lucent Technologies lanzaba mensajes de prudencia. Ahora, los operadores empiezan a darle la razón. Según el máximo responsable de la división Mobility de la filial española de la compañía, la entrada de la 3G en el mercado será lenta y comenzará por los servicios de datos corporativos.

¿Cuál es la situación actual del despliegue de la tercera generación de móviles y cuándo estará realmente disponible de forma comercial en España?
- En este momento el mercado está completamente bloqueado, dado que no existen aplicaciones que justifiquen el alto coste de los terminales. Los operadores han parado sus despliegues 3G porque el mercado está en la voz, los mensajes cortos y los juegos sobre GSM. Al usuario hay que darle algún valor añadido para animarle al cambio.
Ya en el año 2000, Lucent Technologies advirtió que era imposible cumplir los plazos establecidos por los gobiernos; la tecnología no existía, ni en la infraestructura de red ni en los terminales. Y en España, aunque el último pacto entre los operadores y el Gobierno establece 2004 como el momento de lanzamiento de una oferta comercial, yo diría que todavía no hay un compromiso firme. En mi opinión, se tratará fundamentalmente de experimentos, de ensayos, pero no de un lanzamiento comercial a gran escala.

¿Siguen existiendo carencias en cuanto a la disponibilidad de tecnología?
- La tecnología de infraestructura 3G ya existe, los terminales también, aunque la oferta es muy limitada y los productos son todavía bastante poco atractivos, pero, sobre todo, excesivamente caros. Un terminal GSM o GPRS puede oscilar entre precios de 50 y 350 euros, mientras que cualquier teléfono 3G no baja de los 800 euros. Es difícil que el mercado residencial esté dispuesto a pagar la diferencia cuando no obtiene nada importante a cambio.
No obstante, los operadores europeos están comenzando a cambiar el rumbo de sus estrategias, planteándose la conveniencia de realizar la entrada a través del mercado empresarial, de las grandes corporaciones. A este tipo de clientes les interesará sin duda disponer de acceso móvil de calidad a su correo electrónico, Internet, etc. Con GPRS es posible, pero es como cabalgar sobre un “caballo cojo”. Sólo puede proporcionar una velocidad de conexión de unos 40 Kbps, frente a los 384 Kbps de UMTS. Si el usuario puede esperar a llegar a un lugar con ADSL u otro acceso de mayor velocidad, preferirá hacerlo, pero si pudiese disponer de un servicio de calidad móvil, sin duda, lo utilizaría. Por eso es aquí donde la tercera generación de móviles adquire sentido.

Por lo que dice, se deduce que la estrategia más adecuada es abrir el mercado ofreciendo servicios para empresas.
- Personalmente creo que la llave de entrada de la innovación tecnológica siempre ha sido la empresa. Todas las innovaciones tecnológicas -pasó con la telefonía móvil, con ADSL, con el PC y con Internet- entran por la empresa, aunque el mayor negocio está en el segmento residencial.
Generalmente, ni siquiera GPRS, más asequible que 3G, atrae al usuario doméstico; es el profesional el más interesado en tener una tarjeta GPRS para obtener un servicio de datos a través de su móvil. Con UMTS ocurrirá lo mismo. Después, a medida que vayan desarrollándose más aplicaciones y bajando los precios, llegará a las casas; será en ese momento cuando los operadores empiecen a ganar de verdad dinero.

Pero la telefonía móvil es un producto de consumo.
- Es cierto que hoy en día la telefonía móvil es un bien de consumo; los porcentajes de penetración en Europa rondan el 80% de la población. Pero en sus inicios esta tecnología tenía unos precios prohibitivos y sólo se destinaba al uso empresarial y profesional. Entendemos que el camino a recorrer por la tercera generación tiene que ser similar.
Pero tendrá que recorrerlo por su cuenta. No podemos equiparar la 3G a la telefonía móvil convencional, porque para disfrutar de una telefonía móvil de alta calidad no requerimos UMTS o CDMA, y, si es más caro, no lo querremos.
La tecnología es nueva y, por tanto, en un primer momento deberá ser proporcionalmente cara para rentabilizar las inversiones. El mercado necesita, por tanto, nuevos servicios que den sentido a la tercera generación. Resultará fundamental que los operadores adopten actitudes creativas si desean tener éxito.

¿Qué puede realmente aportar de nuevo 3G a la empresa si se la compara con GPRS? ¿Cuáles son sus aplicaciones en este segmento?
- Aportará el ancho de banda que permita soportar adecuadamente cualquier servicio corporativo de datos: acceso a intranets, a extranets, a Internet, correo electrónico, acceso a redes de área local, etc. No hay que olvidar que ofrece una velocidad mayor que ADSL con la ventaja de su ubicuidad.
En las oficinas de Lucent Technologies en Madrid llevamos tiempo realizando una experiencia piloto utilizando 3G como sistema de acceso local LAN. Dsiponemos de cobertura UMTS y muchos empleados trabajan con la red corporativa mediante una tarjeta de tercera generación incorporada en sus laptops, y un puesto de trabajo en UMTS funciona exactamente igual que un puesto de trabajo de una LAN convencional.

Muchas veces se ha comentado que Wi-Fi podría llegar a poner en peligro el mercado 3G, pero, según lo que comenta, parece que en todo caso sería más probable lo contrario.
- Creo que para ver claramente la diferencia entre ambas tecnologías resulta muy ilustrativo considerar Wi-Fi como una Internet vertical y a la 3G como una Internet horizontal. Es cierto que la tecnología móvil de tercera generación puede tener también una aplicación vertical representando una alternativa LAN/WAN perfectamente válida. El inconveniente es que se trata de un servicio de telecomunicaciones, prestado por proveedores de servicios, en el que hay que pagar por la conexión. Por el contrario, Wi-Fi en cuanto sistema de acceso LAN define un entorno privado en el que el cliente es propietario de la red.
Quizá ahora los límites hayan comenzado a desdibujarse a raíz de la polémica surgida alrededor de la relación 3G/Wi-Fi desde que esta última ha empezado a ser vista como una forma de acceso público inalámbrico a Internet. Pero, antes de nada, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la CMT tendrá que resolver el asunto de la reglamentación del espectro para el uso de Wi-Fi si se convierte en servicio público.

Durante la primera fase de contratos a suministradores de infraestructura de 3G, Lucent Technologies no logró una posición significativa en Europa. ¿Cree que la situación de prudencia de que hablaba al principio le pasó factura?
- Quizá puede haberle costado no estar en la primera fase de los famosos contratos de UMTS. Pero creo que a la larga nos beneficiará; de hecho, ya lo está haciendo. Los operadores están empezando a darse cuenta de que entre los pocos que decían la verdad se encontraba Lucent Technologies. Nosotros proveníamos del mundo CDMA, el estándar utilizado en Estados Unidos y que sirve también de base a UM

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