| Artículos | 01 OCT 2003

Realidad de las comunicaciones móviles en Europa

AUTEL.
Europa, en vez de Estados Unidos, ha liderado la espectacular evolución del sector de la telefonía móvil basándose en tres hechos fundamentales marcados por decisiones reguladoras: el desarrollo de un estándar común (GSM) frente a la apuesta americana por diversas tecnologías 2G simultáneamente; una estrategia de mercado acertada, que no incluía, por ejemplo, cobrar a los usuarios móviles por recibir llamadas; y un marco regulador estable y no intrusivo favorecedor de las inversiones, en oposición a la fragmentación de mercados a través de múltiples subastas de espectro en Estados Unidos.
Sin embargo, en un momento clave de transición hacia la 3G, dicha posición de liderazgo ha colocado al mercado europeo en una situación crítica a la hora de decidir la aplicación de nuevas medidas reguladoras, a veces pensadas y diseñadas en otros contextos. Y esta vez, desgraciadamente, Europa ha cometido errores que han desembocado en la situación actual de crisis del sector europeo de las telecomunicaciones móviles.
A día de hoy la realidad del citado sector es básicamente reflejo de la concurrencia de tres factores: una falta de madurez tecnológica en el momento de intento de lanzamiento de la 3G al mercado, acompañada por el estancamiento en la aparición de nuevos servicios de valor basados en la 2G; un excesivo optimismo en el ritmo de crecimiento del negocio de la telefonía móvil soportado por la euforia inversora de la nueva economía; y la inexistencia de un método único de adjudicación de licencias UMTS en Europa, consecuencia de la falta de coordinación de las autoridades reguladoras nacionales, que ha provocado el endeudamiento de los principales operadores móviles. Este error, similar al cometido por Estados Unidos con las subastas y la fragmentación de la 2G, ya está dando lugar a retrasos y desarrollos desiguales de la 3G.

Redefinición de políticas
La solución a este último punto requiere de un espíritu renovado de colaboración y contribución al bien común por parte de los Estados miembros. Las bases para redefinir su política al respecto deberían apoyarse básicamente en los siguientes principios: necesaria privatización plena de los operadores móviles europeos previa a la liberalización global en el proceso de concentración actual (evitando así distorsiones en la evolución del mercado); búsqueda del mayor beneficio social posible en el uso eficiente de los recursos estratégicos escasos, como es el caso del espectro radioeléctrico; y potenciación de la consolidación del sector europeo a nivel continental, superando los intereses exclusivos de cada Estado miembro y corrigiendo los fallos existentes en el mercado actual.
No obstante, en búsqueda de soluciones a corto plazo y dada la falta de concreción de una demanda de servicios 3G, se observa una tendencia de los operadores al aprovechamiento de las infraestructuras existentes, esto es, a apostar por la 2,5G (GPRS), apoyada en muchos casos por los propios Estados (suavizando condiciones de despliegue y comercialización, permitiendo comercio de frecuencias...). De hecho, la decidida apuesta por esta generación intermedia, para la cual ya está disponible el streaming de vídeo, podría amenazar el despegue efectivo de la 3G en Europa.

AUTEL (Asociación Española de Usuarios de Telecomunicaciones)
autel@autel.es

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