| Artículos | 01 ENE 2003

Pedro Mayor, director general de Operaciones de Jazztel

"La confianza de los bonistas demuestra lo acertado de nuestro modelo"
Marta Cabanillas.
Tras llevar a cabo un radical proceso de recapitalización, que, entre otras cosas trajo consigo la salida del Consejo de Administración de su fundador y hasta entonces presidente, Martín Varsavsky, Jazztel se enfrenta al futuro con fuerzas renovadas. En opinión de su director general de Operaciones, Pedro Mayor, “este proceso no ha sido consecuencia de una mala gestión, sino de la confluencia de una serie de factores ajenos a la propia compañía”.

Se acaba de cerrar con éxito el proceso de recapitalización de Jazztel. ¿Cuáles fueron los principales errores que cometieron sus anteriores gestores? ¿Qué les llevó a tener que ceder el 88% de su capital social a los bonistas?
- Hasta ahora, Jazztel ha jugado un papel importante en la mejora de las infraestructuras de telecomunicaciones en España y Portugal, con inversiones que superan los 100.000 millones de pesetas, sólo en nuestro país; hemos generado más de 1.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos; y nuestros servicios han servido para mejorar los precios y la gama de productos de telecomunicaciones a disposición de todos los usuarios. Nosotros no consideramos que nada de eso haya sido un error.
Por otra parte, la visión de nuestro negocio (ofrecer servicios de banda ancha a las pymes a través de infraestructura propia) ha sido correcta y sigue teniendo un potencial de desarrollo muy elevado. Prueba de ello es que los bonistas hayan preferido dar continuidad a la empresa frente a la posibilidad de cerrarla y venderlo todo. La forma de financiar Jazztel, a través de los mercados de capital, tampoco fue desacertada. No obstante, planteamos la recapitalización por la coincidencia de diversos factores que hacían inviable nuestro proyecto. Problemas ajenos a nuestra compañía, y que están afectando a todo el sector, como la grave crisis que atraviesan las telecomunicaciones en todo el mundo, el cierre de los mercados de capital, la ralentización en la demanda de servicios de banda ancha, la lentitud legislativa o la inexistencia de competencia efectiva en España.

¿Qué cambios introducirá Spectrum Equity como socio mayoritario de la empresa?
- Finalizado el proceso de recapitalización, Jazztel conserva su equipo de gestión y cuenta con un nuevo presidente, Massimo Prelz, miembro del consejo de administración desde 1998. Massimo ha estado colaborando con Spectrum Equity desde 2001. Por su parte, Spectrum, el mayor inversor en Jazztel tras la recapitalización, también ha estado ligado desde el principio a la compañía a través de Bill Collatos, su presidente y consejero desde 1998. En definitiva, la nueva Jazztel es ahora una empresa mucho más fuerte: sin deuda, con una situación financiera privilegiada en comparación con el resto de operadores, con una visión de futuro centrada en el crecimiento y la innovación en servicios, y con un equipo gestor renovado, pero con un presidente y consejeros, que, aunque nuevos en el cargo, están familiarizados con la compañía desde el principio.

¿Por qué Spectrum Equity ha considerado interesante apostar por la operadora cuando existe una tendencia generalizada a la desinversión en telecomunicaciones?
- Tras la recapitalización, Spectrum Equity ha pasado a controlar el 21,5% del capital social de la compañía. Ligado a Jazztel desde el principio, como acabo de explicar, Spectrum tiene plena confianza en que el tiempo dejará ver lo acertado de nuestro proyecto. De hecho, los operadores alternativos están ganando cada vez más cuota de mercado a los antiguos monopolios, y la tendencia general es que continuarán haciéndolo.

¿Cuál es su visión de la situación del mercado de nuevos operadores en España? ¿Qué posición ocupa Jazztel?
- El sector de telecomunicaciones está sumido en una crisis coyuntural en todo el mundo, de profundas implicaciones para todos los mercados nacionales, especialmente para los europeos, cuyo proceso de liberalización no está plenamente consolidado. En España, el negocio de telefonía fija sigue resultando muy complicado por la elevada cuota que aún mantiene Telefónica (más del 85% en términos de ingresos) y por el resultado negativo que el modelo regulatorio ha arrojado hasta el momento.
En cuanto al posicionamiento de Jazztel, en términos globales, ocupamos el tercer puesto entre los nuevos operadores, destacando especialmente nuestra cuota en el mercado empresarial, del que controlamos casi el 16%.

¿Cree que las actuaciones del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la CMT están siguiendo la dirección adecuada?
- El sector necesita hacer realidad cuanto antes dos tipos de medidas: las encaminadas a favorecer la competencia (vigilancia de la cuota de mercado de Telefónica) y las destinadas a asegurar la rentabilidad de las operadoras (modificación del sistema de fijación de precios). La política de precios actual está estrechando en exceso los márgenes de los nuevos operadores, impidiendo el crecimiento esperado y poniendo en serio peligro el desarrollo de la competencia.
Por ejemplo, la decisión del Gobierno de incrementar el IAE (Impuesto de Actividades Económicas) aplicado a los operadores es una medida tremendamente negativa para el sector y para los usuarios porque, lejos de fomentar el desarrollo, debilitará la competencia. Especialmente en servicios de telefonía fija, esta subida contribuirá a reforzar el dominio Telefónica, ya que dificulta o podría hacer inviable el desarrollo de los nuevos entrantes. Además, este gravamen empeorará la difícil situación que atraviesan las operadoras, y viene a unirse a muchas otras medidas y circunstancias que repercuten negativamente en sus precios y en sus políticas de inversión e I+D. Un ejemplo claro de un caso como éste, que terminará por mostrar su ineficacia, es el señalado por distintos estudios macroeconómicos que indican que los gobiernos europeos han perdido más recaudación por la eliminación de puestos de trabajo en el sector que lo que han ganado por las licencias UMTS, con costes y obligaciones no ligados a su valor real.

Reflexionando sobre el estado de liberalización del sector de las telecomunicaciones, ¿cómo valora el proceso y cuál opina que será su evolución?
- El proceso de liberalización en España se inició, con un año de retraso respecto al resto de Europa, en diciembre de 1998. Para recuperar el tiempo perdido fuimos el primer país en lanzar licencias de UMTS y LMDS, dando marcha atrás más tarde para introducir la tasa por el uso del espectro radioeléctrico. Hemos ido a tirones y la situación hoy sigue siendo confusa: ningún operador está satisfecho y es raro encontrar uno que no tenga alguna demanda interpuesta ante la Administración. Las claves del insuficiente impacto del proceso de liberalización en España hay que buscarlas en la suma de varios factores: la falta de participación de los nuevos entrantes en la elaboración normativa; el papel de las administraciones locales y autonómicas, crucial en el despliegue de infraestructuras locales; la posición de dominio de Telefónica, no compensada por regulación asimétrica; y la política legislativa, que no facilita la viabilidad de alternativas competitivas.
En cuanto al futuro, a medida que avance la liberalización sólo sobrevivirán los ex monopolios con mejor gesti&

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