| Artículos | 01 MAR 2002

Llegan las "comunidades wireless"

Redes ciudadanas libres
Adolfo Vázquez.
Fue a finales de 1997 cuando Lucent hizo el anuncio público de la primera tarjeta de red inalámbrica que cumplía totalmente con las especificaciones de la norma 802.11 del IEEE. Desde entonces, gracias a la estandarización, las redes locales inalámbricas (Wireless LAN) han ido captando poco a poco la atención de los usuarios, conociendo por primera vez un periodo de expansión como herramienta de comunicación para las empresas. Últimamente, además, se están convirtiendo en un método de acceso público a Internet y otros recursos en red gracias tanto a las iniciativas de los operadores como de universidades, aeropuertos, hoteles o centros de convenciones. Las hay incluso de carácter gratuito y uso libre, como las que están poniendo en marcha las llamadas comunidades o cooperativas wireless.
Una vez más, la tecnología va por delante de la ley. Gracias al multiuso asignado por la normativa a la frecuencia de 2,4 GHz en que generalmente operan las WLAN (ahora están surgiendo nuevas generaciones en 5 GHz), las cooperativas wireless están creciendo como la espuma, planteando serios retos a los ISP convencionales, incluso a los propios operadores de móviles, que podrían ver en peligro sus inversiones en 3G.
A día de hoy, ya son casi diez los proyectos que se están desarrollando en varias ciudades españolas, desde Barcelona hasta Santiago de Compostela, pasando por Alcalá de Henares, Málaga o Valladolid, en algunos casos con el apoyo de suministradores de equipamiento, y universidades y empresas, que les ceden su ancho de banda sobrante. Aunque la mayoría aún están dando sus primeros pasos (algunas sólo cuentan con unos cinco nodos instalados), en determinadas zonas urbanas, como el barrio madrileño de Chamberí, por ejemplo, ya es posible conectarse gratuitamente y sin cables a Internet. Calificadas como ”parásitas” por algunos detractores, como en su día el software libre, están abriendo una alternativa social revolucionaria al mundo convencional de las telecomunicaciones, y especialmente del acceso a la Red.

Desde hace algo más de cinco años se están acometiendo en varias ciudades de Norteamérica, Europa y Australia principalmente una serie de proyectos dirigidos a facilitar conexión gratuita a Internet a través de la tecnología Wireless LAN. Son las llamadas cooperativas o comunidades wireless. Estos proyectos sin ánimo de lucro, que ya se están extendiendo como la pólvora también por América del Sur y Asia, surgen a iniciativa de varios voluntarios que se encargan de administrar una serie de nodos que forman la columna vertebral de la red inalámbrica.
La historia de estos grupos comienza en realidad con el nacimiento de las comunidades virtuales, generalmente de vecinos, que compartían un acceso de banda ancha para sacarle el máximo partido por el mínimo coste. Estas iniciativas, con muchos ejemplos en nuestro país, paso allá por 1997 del cable al aire. La idea no es sólo ofrecer acceso a Internet a quienes carecen de recursos, sino también poder aportar una red de calidad, alternativa a las tan laureadas 3G, y con posibilidades de mejoras en un futuro próximo. Muchos ya ven en esta nueva alternativa la vuelta a los comienzos de Internet, en donde cada uno aportaba algo nuevo a la red y donde, en teoría, el tráfico no era monitorizado.

Un mega para todos y cada uno
Las comunidades wireless se distribuyen a lo largo de toda la ciudad, de forma que cualquier persona que se encuentre en el radio de acción de uno de sus nodos pueda acceder a la red inalámbrica sin mayor problema. A su vez, estos nodos se conectan a Internet mediante algunos de los distintos tipos de accesos de banda ancha disponibles, en España principalmente ADSL. El objetivo final es que cualquier persona pueda acceder a Internet desde cualquier punto de su ciudad y a una velocidad práctica de hasta 1 Mbps, cualquiera que sea su situación económica y social, cualquiera que sea su situación física. Uno de los mayores problemas que mucha gente se está encontrando en ciudades teóricamente punteras en tecnología es la falta de soporte para su zona concreta de soluciones de alta velocidad como, por ejemplo DSL, debido sobre todo a la distancia excesiva hasta la central digital que provee este tipo de servicios. Y en el caso de disponer de la tecnología, no todo el mundo puede pagarla.
Aunque la idea procede de Estados Unidos y Australia, fuertemente vinculada a jóvenes pertenecientes a movimientos ciudadanos, estas comunidades han encontrado una gran aceptación en la mayoría de ciudades europeas, y ya son muchos los proyectos que disponen de una pequeña infraestructura que permite el acceso a Internet en una zona parcial de las ciudades. También en España.
En nuestro país cada día surgen nuevas comunidades wireless. Aunque la mayoría sólo cuentan con un par de nodos, ya hay muchas que están empezando a plantearse la topología de la red, así como la infraestructura básica que cada uno de los nodos ha de tener, lo que da fe del rápido crecimiento que están experimentando estas redes en los últimos meses. Málaga, Zaragoza, Palamós, Madrid, Valladolid, Alcalá de Henares, Santiago de Compostela y Barcelona, entre otras ciudades españolas, ya tienen activas comunidades wireless en marcha. Todas ellas se reúnen en torno a RedLibre, foro en el que, junto con las webs particulares de cada proyecto, se recoge todo tipo de documentación traducida al castellano.

Libres como Linux
Estas comunidades guardan en cualquier caso un fuerte vínculo entre sus miembros, los cuales aportan recursos al proyecto de forma gratuita, ya sea en forma de hardware o de ancho de banda, siguiendo una filosofía muy similar a la que impera en las comunidades de software libre. La mayoría, sino la totalidad, de los elementos que se utilizan en la construcción de la red, ya sean antenas o equipos, suelen disponer de extensos HOWTO acerca de cómo fabricarlos utilizando componentes relativamente económicos, por lo que el gasto final es mínimo, comparado con lo que supondría una solución totalmente comercial.
Uno de los principales problemas de estas redes está siendo el gasto en infraestructura, sobre todo inicialmente, ya que implantar una red de este tipo requiere de un gran numero de voluntarios que hoy por hoy no existe en las ciudades españolas. Por ello, muchas de estas comunidades están pensando en constituirse como asociaciones sin ánimo de lucro para lograr algún tipo de subvención, que sería reinvertida en la infraestructura de la propia red del proyecto.
La mayoría de los voluntarios que toman parte en estas iniciativas está vinculada a la comunidad Linux, que tanto ha crecido en los últimos años, y es que aunque estas redes están preparadas para trabajar con cualquier sistema operativo que soporte drivers para tarjetas inalámbricas, BSD y sobre todo Linux se han convertido en las opciones preferidas a la hora de implementar los nodos en la totalidad de las comunidades wireless. Siguiendo el espíritu de Linux, las comunidades guardan copia de todo el desarrollo realizado para que sirva de base a otros voluntarios que deseen crear nuevas cooperativas wireless en sus ciudades. Como resultado, ya existen auténticas bibliotecas de documentos HOWTO, que van desde cómo implementar las técnicas de seguridad por medio de soluciones VPN (redes privadas virtuales), hasta cómo f

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