| Artículos | 01 FEB 2002

La telefonía en Red irrumpe en la empresa

Redes convergentes de voz y datos
Marta Cabanillas.
De cumplirse las previsiones de las consultoras, en los próximos dos años asistiremos a la entrada arrolladora de la telefonía en red en la empresa, donde está pasando de representar una alternativa a tener en cuenta a convertirse en una imperiosa necesidad. Ahorro de costes, flexibilidad y sencillez de uso, instalación y administración, así como una gran riqueza de funcionalidades y la posibilidad de implementar nuevas aplicaciones y servicios CTI son sólo algunas de sus ventajas. Por fin, la madurez de la tecnología está venciendo las reticencias iniciales de los usuarios.

Desde hace años, la convergencia de redes de voz y datos es el gran sueño de la industria y de los usuarios tanto en el ámbito empresarial como en las telecomunicaciones. Las ventajas son claras y múltiples. Entre ellas, la más llamativa, aunque no la más importante, es el ahorro de costes. Resultan evidentes, incluso para cualquier lego en la materia, los beneficios económicos asociados a integrar en un único cableado dos infraestructuras hasta el momento paralelas, como también los derivados de la administración y gestión de una única red de comunicaciones.
Pero aún así, estas ventajas resultan insignificantes si se comparan con las posibilidades que la telefonía LAN ofrece para introducir nuevas y atractivas aplicaciones, como la mensajería unificada, los centros de llamadas virtuales basados en Web, y, en general, todas las relacionadas con la integración de informática y telefonía. Además, funciona con independencia del medio de transporte y del dispositivo de acceso soportando desde teléfonos convencionales, teléfonos IP o móviles hasta ordenadores multimedia, portálites y handhelds.
Los clientes parecen haber captado el mensaje y se muestran cada vez más propensos a ceder ante las promesas de la voz sobre IP. Excluyendo los ingresos correspondientes a los teléfonos asociados a las PBX IP, según datos de la consultora IDC, el mercado de VoIP empresarial ha crecido desde 45 millones de dólares en 1998 hasta situarse en 135,4 millones en 1999 y 352,6 millones en 2000. El ritmo de crecimiento anual compuesto entre 2000 y 2004 será, según IDC, del 51,8%, y al final de ese período su valor superará los 1.870 millones de dólares. Si a esta cifra se suman los ingresos generados por la venta de teléfonos IP, la cantidad será de nada menos que 2.750 millones de dólares.

De lo posible a lo necesario
Aunque de siempre las empresas han venido operando redes separadas para el transporte de llamadas telefónicas (voz) y comunicaciones informáticas (datos), la gestión y el mantenimiento de estas infraestructuras paralelas han ido aumentando progresivamente en dificultad y complejidad, consumiendo cada vez más tiempo y recursos. En este momento, las demandas sobre la red de comunicaciones se han incrementado de forma dramática. El tráfico de voz y datos se eleva día a día porque los usuarios se apoyan cada vez más en el establecimiento de conexiones constantes con compañeros, socios externos y clientes mediante correo electrónico y teléfono para la realización de sus tareas cotidianas. La rápida aceptación de la práctica del teletrabajo y la creciente naturaleza móvil de los negocios modernos vienen a complicar aún más las cosas.
Pero esto no es todo. Las empresas de mayor tamaño frecuentemente disponen de una red corporativa dispersa, integrada por diversos emplazamientos que pueden estar geográficamente separados por grandes distancias, lo que incrementa el coste de las comunicaciones telefónicas entre las diferentes oficinas. Dada esta situación, las compañías se ven forzadas a buscar una forma de gestionar redes de voz y datos complejas, respondiendo a las demandas de los usuarios y optimizando la productividad de los empleados, sin olvidar el factor económico. No es de extrañar por tanto que en muchos casos, la telefonía sobre redes de datos haya pasado en poco tiempo de ser una innovadora e interesante posibilidad a convertirse en una imperiosa necesidad.

También para las pymes
De cualquier modo, la telefonía LAN no debe entenderse como una alternativa exclusivamente dirigida a grandes compañías o a empresas dispersas geográficamente. Careciendo de la eficiencia e infraestructura de muchas organizaciones de gran tamaño, empresas más pequeñas en numerosas ocasiones ni siquiera se plantean la entrada en el nuevo mundo electrónico, renunciando de antemano a las enormes posibilidades que les brinda.
No existe razón para ello. Precisamente algunas de las características de la voz sobre IP resultan especialmente interesantes para este tipo de organizaciones. Tal es el caso de la sencillez de su instalación, utilización y gestión vía Web, o los importantísimos ahorros de costes que pueden derivarse de su adquisición, mantenimiento y despliegue. Además, la oferta disponible en el mercado cuenta con soluciones adecuadas para empresas de cualquier tamaño.
Los beneficios para los pequeños negocios son reales y demostrables. Existe una inmediata reducción del gasto consecuencia de la racionalización de los recursos que supone la unión de dos redes en una, no sólo en términos de compra de equipamiento, sino también del posterior mantenimiento y administración de la infraestructura. Otro factor a tener en cuenta es la eliminación de las tarifas de los operadores asociadas a las llamadas telefónicas basadas en conmutación de circuitos.
Además, esta alternativa pone a disposición de los usuarios las ventajas de la mensajería unificada (un único sistema integrado para correo de voz y datos), y un mejor soporte para el trabajo remoto, permitiendo a los empleados acceder a la infraestructura de la empresa desde cualquier lugar, enviando y recibiendo llamadas telefónicas y correos electrónicos exactamente de la misma manera que si estuvieran en la oficina.

IP como elemento catalizador
Aunque las estimaciones de IDC antes mencionados corresponden a un análisis del mercado de VoIP empresarial, son legítimamente extrapolables a la telefonía LAN. De las diversas alternativas históricas, gracias al poder arrollador de Internet, el protocolo IP ha sido el principal elemento desencadenante de la aceptación de la telefonía LAN, dejando poco a poco prácticamente relegadas al olvido otras propuestas, como la voz sobre Frame Relay o ATM. Así pues, aunque diferentes en concepto, la telefonía LAN –o WAN– ha llegado a convertirse en la práctica en sinónimo de voz sobre IP (VoIP) en la empresa.
Son muchas las compañías que reemplazan sus sistemas telefónicos cada año. A ellas hay que añadir aquellas otras que deciden emprender proyectos de ampliación de sus instalaciones. Y, actualmente, cuando un responsable de comunicaciones afronta esta situación, antes de adquirir una nueva centralita PBX o un distribuidor de llamadas, debe siempre, al menos, considerar la telefonía LAN. Merece la pena la reflexión.
El protocolo no tiene por qué quedar elegido de antemano: puede ser IP pero también, en la LAN, basta con Ethernet. Los criterios a aplicar después para seleccionar la oferta entre las diversas alternativas que el mercado ofrece son escalabilidad, precio, facilidad de uso y funcionalidades de voz de cada propuesta.
Por otra parte, el cambio no tiene que ser drástico, la inversión

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