| Artículos | 01 FEB 2002

La red terrorista de Al Qaeda

Se sospecha que Al Qaeda, la organización terrorista que lidera Bin Laden, utiliza todo tipo de medios de comunicación, tanto tradicionales como de última generación, desde mensajeros humanos a esteganografía avanzada por Internet.

El líder chechenio Dzokhar Dudayev sabía muy bien que las conversaciones que mantenía por su teléfono vía satélite, regalo de sus aliados islámicos de Turquía, debían ser lo más breves posibles: el superviviente de dos intentos de asesinato era consciente de la capacidad de Rusia para captar sus señales de comunicación y, en consecuencia, dar con su guarida. Pero la noche del 21 de abril de 1996, Dudayev, confiado quizá por el clima de negociaciones iniciado por el presidente ruso Boris Yeltsin, estuvo demasiado tiempo hablando por teléfono con su emisario en Moscú. Los satélites espías estadounidenses, ampliamente experimentados en la crisis del Golfo Pérsico, rápidamente dirigieron su atención hacia el Norte del Cáucaso, localizando al líder chechenio y enviando las coordenadas geográficas al bombardero ruso Sukhoi Su25. Antes de que terminase la conversación que le había delatado, Dudayev fue alcanzado por dos misiles aire-tierra guiados por láser.
Esta lección mortal, nunca confirmada oficialmente por Estados Unidos, no ha sido olvidada a la hora de perseguir a Osama Bin Laden, supuesto aliado del chechenio, al que apoyaba con dinero y armamento en su lucha contra los rusos. Tampoco por el propio Bin Laden, cuando supo que los satélites espías de sus odiados enemigos, quizá los mismos que localizaron a Dudayev, habían interceptado repetidamente sus conversaciones telefónicas. En este reportaje, IDG avanza los que muy probablemente han sido y todavía son los medios de comunicación interna y externa utilizados por la red terrorista de Al Qaeda.
Aunque los hombres de Al Qaeda siguen utilizando herramientas de alta tecnología, como correo electrónico, telefonía vía satélite, telefonía móvil, encriptación y camuflaje digital o esteganografía, para comunicarse entre sí por todo el mundo, su líder carismático sólo emplea ahora los más viejos métodos de comunicación para no dejar rastros electrónicos de ningún tipo a sus enemigos, ya sean señales de satélite o las emisiones de radiación de los móviles. “Bin Laden es inteligente y pronto se dio cuenta de que la tecnología es un arma de doble filo, por lo que debía utilizarla con mucha prudencia”, afirma Wayne Madsen, consultor de seguridad y especialista en comunicaciones de la U.S. Navy y la NSA (National Security Agency) de Estados Unidos.
Una malla de emisarios humanos de plena confianza, soldados a pie mezclados con la población civil, ha estado cruzando Afganistán y saliendo a los países vecinos portando mensajes escritos y hablados. Sólo desde allí tales órdenes e informaciones eran distribuidas electrónicamente por todo el planeta. “Es una organización híbrida. Los mensajes, orales o escritos, se transportan por medios humanos convencionales a zonas densamente pobladas de Pakistán, Irán, Iraq o Europa, desde donde se lanzan por medios tecnológicos”, asegura Frank Cilluffo, presidente del Committee on Combating Terrorism del Center for Strategic and International Studies.
La efectividad de la estrategia de comunicaciones seguida por Bin Laden y Al Qaeda es patente. Al día de hoy, la actitud paranoica mostrada por la organización integrista –capaz de discernir dónde la ayuda que brindan las nuevas herramientas de comunicación se puede convertir en un problema– ha hecho posible que Bin Laden siga en paradero desconocido. “No hemos tomado ninguna acción contra Bin Laden todavía y eso significa que no hemos sido capaces de localizarle”, dice Marc Enger, vicepresidente ejecutivo para la Digital Defense, y ex coronel de la U.S. Air Force y director de operaciones de la Air Intelligence Agency.

Fuera de la cueva
El hecho de que un grupo de radicales religiosos musulmanes, ocultos en las cuevas de una tierra áspera y devastada por dos décadas de guerras y una sequía de cuatro años, tengan no sólo experiencia sino también acceso a medios de comunicación de última generación, no sorprende a los analistas de seguridad ni a los antiguos oficiales militares de Israel y Estados Unidos. Los miembros de Al Qaeda no se han visto limitados, dicen los expertos, por las rudimentarias infraestructuras de telecomunicaciones de Afganistán, que sólo dispone de alrededor de 30.000 líneas terrestres en todo el país, la mayoría de ellas en las ciudades de Kabul y Kandahar.
Las organizaciones terroristas de todo el mundo cuentan, en mayor o menor medida, con personal experimentado en tecnología, afirma Jay Hetherington, cuyo historial incluye 33 años en la CIA y la dirección del National Signals Intelligence Department. Y Al Qaeda se encuentra entre las más sofisticadas en este aspecto. La organización fundamentalista islámica cuenta entre sus miembros con matemáticos, científicos e informáticos; el propio Bin Laden, que curso estudios de economía y administración de empresas, tiene una excelente experiencia en informática. Que una parte de ellos se escondieran en cuevas y guaridas de las montañas afganas, no ha impedido que Al Qaeda creara empresas que servían y sirven como tapaderas para adquirir la tecnología necesaria, enviar mensajes, desplazarse por todo el planeta y conseguir fondos para la Jihad Islámica.
Durante el juicio celebrado el año pasado por los atentados terroristas de 1998 contra dos embajadas de Estados Unidos en África, los fiscales desvelaron que los altos cargos de Al Qaeda llevaban una doble vida, simultaneando sus actividades clandestinas con la dirección de empresas legalmente constituidas y dedicadas a operar en múltiples mercados, desde la venta de azúcar a las transacciones con piedras preciosas. Desde estos negocios, pasaban mensajes de fax encriptados; uno de ellos, interceptado por Estados Unidos, fue envido desde Islamabad, capital de Pakistán. Incluso compraron el software Acrobat de Adobe para manipular imágenes y falsificar sellos oficiales en sus pasaportes.

Organizados y clandestinos
Bajo la cobertura que les proporcionaban sus actividades comerciales legales, en 1996 un miembro de Al Qaeda compró un teléfono satelital y minutos de prepago con destino a Bin Laden, quien lo empleó en febrero de 1998, cuando todavía confiaba en las comunicaciones telefónicas, para ordenar el asesinato de civiles estadounidenses. “Los terroristas de Al Qaeda se enmascaran en sus empresas para comunicarse entre ellos, pero como saben que somos capaces de interceptar sus llamadas, actúan con mucha precaución, utilizando códigos internos. Por ejemplo, una conversación en la que un miembro dijera a su interlocutor que tenía preparadas 17 toneladas de caña para transportar podría significar realmente que era el momento de que entrase en acción”, asegura Thomas Gouttierre, quien trabajó en Afganistán para las Naciones Unidas y ahora es director del Centro de Estudios Afganos de la Universidad de Nebraska.
De la información facilitada por los fiscales que actuaron en el juicio por los atentados contra las embajadas de Estados Unidos, se deduce que la organización de Al Qaeda se estructura en comités, que manti

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