| Artículos | 01 JUN 2003

La crisis y el Estado, según Aniel

Estudio sectorial 2002
Marta Cabanillas.
El mercado de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones creció durante 2002, según Aniel, un 2,5%; un porcentaje que, para un sector acostumbrado a ritmos positivos de dos dígitos, puede ser considerado, sin caer en el alarmismo, como sinónimo de crisis. Los servicios de telecomunicaciones han sido los mejor parados, con un incremento del 13%.

Desde 1992 el mercado de español de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones nunca había pasado por tiempos tan difíciles como a los que hubo de hacer frente el año pasado. El volumen de facturación arrojó un total de 71.153 millones de euros, lo que supone un crecimiento de tan sólo un 2,5% respecto a 2001. Aunque crecimiento al fin y al cabo, esta tasa indica con toda claridad que la crisis no ha respetado al mercado español, acostumbrado a crecimientos de dos dígitos con una tasa lineal de un 15% desde 1970.
Estas son algunas de las conclusiones extraídas por la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas y de Telecomunicaciones (Aniel) de los resultados recogidos en su informe correspondiente a 2002 sobre la marcha en España del “hipersector”, una categoría bajo la que se agrupan diversos sectores relacionados con las TIC; en concreto: componentes, equipos electrónicos, telecomunicaciones, audiovisual, informática, comercio electrónico, contenidos electrónicos e Internet.
Durante la presentación de los resultados del informe, el presidente de la Asociación, Jesús Banegas reconoció que podría hablarse de una época de “cierta depresión” y que “la fuerte desaceleración del mercado que ya se hizo perceptible en 2001, cuando la tasa de incremento fue de un 7%, se ha agudizado en 2002”.

Servicios de telecomunicaciones
En el área donde desarrollan sus actividades los miembros de Aniel –electrónica y telecomunicaciones–, el crecimiento, un 3%, ha sido superior en medio punto al del mercado en su conjunto, y se ha reflejado en una facturación de 43.381 millones de euros, un 65% del hipersector analizado.
Fueron los servicios de telecomunicaciones los mejor parados, con un incremento del 13% respecto del año anterior y un volumen de mercado de 29.926 millones de euros, lo que representa un 44% del hipersector y un 69% de los segmentos directamente vinculados a Aniel. Procediendo al desglose de los diversos tipos de ofertas agrupadas en esta categoría, aunque los servicios portadores y de telefonía siguen acaparando la mayor parte del total –en concreto, un 43%–, fueron los que menos crecieron, no superando el 1%, mientras que el resto experimentaron en todos los casos aumentos de al menos un 20%. Como resultado, los servicios móviles representaron un 41% del conjunto, la transmisión y conmutación de datos un 4%, los servicios de telecomunicaciones por cable un 3%, y los servicios de valor añadido un 9%.
En el lado positivo de la balanza, aparte del importante crecimiento de la facturación por servicios de telecomunicaciones, destaca el esfuerzo inversor del sector en investigación y desarrollo, actividad a la que se destinaron 1.181 millones de euros, un 11% más que en 2001 y casi el 20% de la inversión en I+D de todo el país.

Índices a la baja
Con la buena marcha de los servicios proporcionados por proveedores y operadores, contrasta la evolución de la industria española de equipos y componentes electrónicos, que experimentó un descenso del 15%, con un volumen de mercado de 13.455 millones de euros. También negativos fueron los índices de variación de la producción de la industria de equipos y componentes electrónicos, que cayeron un 16% hasta los 6.724 millones de euros, siendo el declive más significativo el de la producción de equipos de telecomunicación, que descendió un 40%.
Por segundo año consecutivo descendieron asimismo tanto la importación como la exportación de tecnología. Pero esta vez, la caída ha sido especialmente marcada. Frente a un retroceso del 4% en 2001, la importación cayó en un 14% el año pasado con un total valorado en 10.677 millones de euros, y la exportación, 3.967 millones de euros, se redujo un 15%.
En cuanto al empleo directo generado por la industria electrónica y de las telecomunicaciones, disminuyó un 5%, fundamentalmente como consecuencia de los fuertes ajustes de plantilla realizados por las empresas de telecomunicaciones. Según los datos del estudio, al cierre de 2002 el sector empleaba de forma directa a 133.360 personas en nuestro país.

Vacaciones inversoras injustificadas
Jesús Banegas, presidente de Aniel, durante la presentación de los resultados del estudio, remarcó lo paradógico de la disminución en la inversión en equipamiento e infraestructura, que, a su vez, provoca la caída de la producción, cuando España se encuentra aún bastante por detrás de la media europea en este aspecto. “Llevamos dos años consecutivos de vacaciones inversoras no justificadas”, lo que ha provocado un descenso acumulado de las inversiones superior al 12% desde 2000.
Consecuencia de esta tendencia a la desinversión es sin duda el que la mayor crisis se haya registrado en la industria de equipos y componentes electrónicos, con ese descenso del 15% respecto a 2001, especialmente en las áreas de equipos informáticos y equipamiento de telecomunicaciones. Doblemente paradógico resulta el hecho de que los datos más negativos hayan afectado a la industria de este último sector, cuando es precisamente el mercado de servicios de telecomunicaciones el que más ha crecido.
Pero, identificados los problemas, es necesario buscar soluciones, y, en opinión del presidente de Aniel en este punto, el Estado adquiere una especial relevancia. Banegas defendió durante su discurso las bases del liberalismo económico, argumentando que el poder público debe intervenir en tiempos de crisis, y dejar que el mercado se desarrolle por sí mismo cuando todo vaya bien. “No hay que culpar al Gobierno de ser el causante de la crisis, pero sí de tener las armas en su mano para luchar contra ella y no utilizarlas”.

¿Menor intervencionismo? Bueno, según...
Las medidas que desde la Asociación se recomiendan al Estado para favorecer la salida de la crisis pasan por la completa eliminación del intervencionismo político en las telecomunicaciones, especialmente en los precios de los servicios. Pero en otros casos, su actuación es, en opinión de Banegas, imprescindible. Así, según el presidente de Aniel, el Estado debe ser el único responsable, por ejemplo, de la financiación del servicio universal. Respecto de este punto, Banegas recordó que el primer proyecto de la que será la nueva Ley de Telecomunicaciones planteó la financiación pública de este servicio. Una medida que, desafortunadamente, en opinión de Banegas, fue eliminada del segundo borrador tras la oposición de Economía. “Ahora, el Gobierno, en un momento de caída de las inversiones y desaceleración del mercado no puede dejar la obligación de extender los servicios básicos de telecomunicaciones a lugares no rentables en manos del sector privado. El servicio universal es una obligación del Estado. Se trata de una inversión social, porque las telecomunicaciones son una estructura que vertebra económica, social y culturalmente todo un país”.
Y q

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