| Artículos | 01 JUN 2003

Gartner aconseja no tomar a la ligera la denuncia de SCO contra Linux

SCO emprendió recientemente una iniciativa contra el libre uso de Linux, materializada, de momento, en una denuncia a IBM. La consultora Gartner Group ha avisado que este movimiento no debe ser "tomado a la ligera", y ha acompañado su advertencia de una serie de consejos dirigidos a los usuarios.

Linux no podía continuar al margen de intereses comerciales cuando su atractivo para el cliente empresarial aumenta día a día. Abril y mayo han introducido corrientes turbulentas en sus hasta ahora apacibles y "libres" aguas. Todo empezó en marzo con una demanda, por valor de mil millones de dólares, interpuesta por SCO contra IBM alegando que había hecho uso de la propiedad intelectual que mantiene sobre Unix para beneficiar a su negocio Linux. La compañía llegó a asegurar que disponía de pruebas que demostraban la copia de código Unix de su propiedad en el kernel de Linux, así como en el software externo al kernel. En mayo, SCO dio un paso más allá anunciando acciones legales contra el sistema operativo abierto por considerar que ha "robado" ilegalmente código de Unix que es de su propiedad intelectual.
SCO, de hecho, ha abandonado ya su negocio Linux "hasta que se resuelva adecuadamente el problema", y, aunque continuará dando soporte a sus actuales clientes, ha advertido a los usuarios corporativos del sistema operativo de código abierto que podrían convertirse en objeto de denuncia en el marco de la campaña emprendida para reforzar las reclamaciones sobre la propiedad intelectual de Unix.

Consejos al usuario. Después de tantos años de Linux, la tendencia natural es al asombro y al escepticismo respecto de las reivindicaciones de SCO. Si son ciertas sus acusaciones, ¿por qué ha callado durante tanto tiempo? Pero Gartner Group advierte que, por sorprendente que resulte, la denuncia no debe ser tomada a la ligera. Aunque, según la consultora, la posibilidad de que SCO emprenda acciones legales directas contra los usuarios de Linux es muy remota, las empresas deberían autoprotegerse.
Y es que Gartner no considera probable que SCO se retracte de sus acusaciones legales, y considera que un acuerdo entre la compañía e IBM tampoco evitaría posibles demandas a los usuarios del sistema operativo. Sus consejos son minimizar el uso de Linux en sistemas críticos o complejos hasta que se demuestre la veracidad de las denuncias; asegurarse un contrato de soporte completo que cubra la preinstalación, configuración y certificación del sistema para grandes despliegues en plataformas de fabricantes como HP, IBM, Sun o Dell; y examinar desde los departamentos de sistemas y jurídico de la compañía cualquier software Linux o de código abierto antes de adoptarlo, teniendo en cuenta de dónde procede y cómo se ha implementado.

Intereses en cuestión. Algunos expertos han acusado ya a SCO de intentar utilizar la denuncia para elevar los ingresos por licencias Unix, en un momento en que Linux afecta seriamente a sus ingresos por el sistema operativo UnixWare, asegurando que todavía no ha sido capaz de demostrar nada. Sin embargo, Darl McBride, CEO (Chief Executive Officer) de la compañía, insiste en que sus protestas tienen sentido.
Por su parte, Linus Torvalds, creador del kernel básico del sistema, ha declarado que le "encantaría saber qué es lo que SCO considera que infringe la ley, para volver sobre ello y determinar en qué momento se adoptó". Torvals asegura que es posible hacer el seguimiento de cualquier sección del kernel: "Tenemos toda la evolución histórica, por lo que se podría averiguar cuándo se añadió un código y cuál fue su origen".


La teoría de la conspiración
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Lo inesperado del movimiento de SCO al denunciar el uso libre de Linux, ha hecho a los expertos intentar buscar causas hasta debajo de las piedras. Y no faltan las explicaciones atrevidas, entre las cuales se incluye la que bien podría denominarse "teoría de la conspiración". Según esta teoría, el acuerdo de licencia de tecnología Unix de SCO con Microsoft, anunciado pocos días después de la denuncia, podría constituir la clave para descifrar el jeroglífico.
Las razones oficiales de la alianza hacen referencia al deseo de Microsoft de incrementar la interoperatividad de Windows, pero muchos cuestionan la autenticidad de estas motivaciones teniendo en cuenta la continua falta de soporte del fabricante para Linux, algo que, unido a la creciente fuerza que este sistema está adquiriendo como competidor de Windows, proporciona un cultivo especialmente fértil para la suspicacia. Hilando más fino: los defensores de la "teoría de la conspiración" subrayan que es difícil creer que un suministrador tan poderoso como Microsoft firmara un acuerdo con SCO a no ser que de esta forma estuviera minando de manera indirecta las fuerzas de la amenaza Linux.


IBM reacciona
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IBM no se quedará de manos cruzadas ante las denuncias de SCO. La compañía se ha declarado inocente ante la demanda, en la que se la acusaba de destruir el valor económico de Unix, especialmente el que opera sobre plataformas Intel, para beneficiar a su línea de servicios Linux. El fabricante ha negado rotundamente que su variante AIX de Unix sea una modificación del sistema de SCO, a la que ha acusado de buscar ilegítimamente derechos de propiedad sobre tecnologías ampliamente utilizadas y obstaculizar su uso por la comunidad de fuente abierta. Ambas compañías han decidido resolver sus diferencias en los tribunales.

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