| Artículos | 01 SEP 2002

¿Es el transporte aéreo un espejo en el que mirarse?

Oportunidades de negocio
José L. Solla.
Probablemente, no, pero la información aparecida recientemente, en la que se manifestaba que el transporte aéreo en toda su historia no había conseguido generar un resultado positivo agregado como negocio, no deja de presentar una imagen que se antoja similar para las telecomunicaciones. Y sin embargo, nadie duda de la importancia clave que ambos sectores tienen en el desenvolvimiento de toda nuestra actividad como sociedad.

El negocio del transporte aéreo y el de las telecomunicaciones son contemporáneos en su desarrollo: nacieron con el comienzo del siglo XX, vivieron una época pionera y de innovación tecnológica continua, y evolucionaron pasando por fases de monopolio estatal, liberalización y apertura a la competencia, sobrecapacidad, costes altos, innovación en la tecnología y en los procesos.... No obstante, aquí me gustaría resaltar una primera diferencia importante. Mientras que las nuevas empresas de transporte aéreo son diseñadas desde su concepción con una estructura de costes ajustada y unas ofertas de productos muy en línea con lo que el consumidor desea, el operador dominante (incumbente) en telecomunicaciones tiene una posición mucho más sólida que en el transporte aéreo, y el asalto de la competencia para arrebatarle cuota de mercado está siendo mucho más difícil.
Hay una razón obvia a favor del incumbente en el sector de las telecomunicaciones, que es la conexión directa ya existente. El incumbente cuenta con un enlace físico (el hilo de cobre, el coaxial o la fibra, o, incluso, el enlace radio) con el consumidor y dispone de todos los datos necesarios sobre él para realizar un marketing eficaz. La importancia de esta conexión y su información aneja queda patente en los desesperados intentos de AT&T por hacerse con este tipo de activo, su coste y sus consecuencias.

Tecnología y desarrollo
Volviendo al impacto de las telecomunicaciones en el desarrollo económico y social, con ellas, como con la informática, que ahora hemos rebautizado como tecnologías de la información, no ha sido siempre evidente su enorme importancia y nuestra correspondiente dependencia. En ambos casos, cuando estas industrias daban sus primeros pasos se dieron cuantiosas anécdotas de personas versadas y posicionadas que expresaron serias dudas sobre su desarrollo por falta de aplicación rentable. En cambio, desde los primeros 80, se comenzó a hablar de la convergencia de las dos tecnologías, y no sólo a hablar, sino a invertir; recordemos a IBM adquiriendo Rolm, Ericsson comprando Datasaab, y las venturas y desventuras de ITT, Siemens, Hitachi, etc., tratando de explotar esa convergencia tan elusiva, que aunque acaba llegando, tantos sinsabores trae a todos aquellos que "habiéndolo visto claro" se encontraron con diferentes realidades. Hoy en día es un concepto claramente admitido: la disponibilidad de acceso a telecomunicaciones de banda ancha para todos y a costes asequibles es un factor fundamental para el desarrollo económico de nuestra sociedad.
Erkki Liikanen, Comisario para la Sociedad de la Información de la UE, en entrevista facilitada al analista de Gartner Andrea di Maio, y publicada por la firma consultora en su Research Note de 20 de junio de 2002, dice: "Una gran disponibilidad de comunicaciones de banda ancha tendría un impacto significativo en la economía y, en consecuencia, los estados miembros de la UE están revisando la situación del despliegue de banda ancha en sus territorios. Su objetivo común es acelerar el despliegue. El sector privado debe ser el motor de la inversión en banda ancha y la libre competencia el generador de dichas inversiones, así como de estimular la innovación y la reducción de precios. Por tanto, el sector público deberá focalizarse en las áreas en las que la libre competencia no se demuestre eficaz y en los que los objetivos políticos requieran medidas para su consecución".
Es importante tener en cuenta que los incumbentes controlan más del 80% del mercado de llamadas locales en 12 de los 15 países de la Unión Europea, y el 68, el 70 y el 74% en el Reino Unido, Alemania y Dinamarca, respectivamente. Las mismas empresas controlan más del 90% del mercado ADSL en los 15 países. Como consecuencia, y con objeto de estimular el mercado competitivo, la innovación y la reducción de precios se está considerando la separación de negocios de línea fija en dos, infraestructura y servicios, sin ningún tipo de participación cruzada entre ellos. Ahora bien, no nos engañemos, los incumbentes no desean esta separación, y sólo algunos de ellos estarán interesados de por sí en ella. Son aquellos que, por un lado, ya tienen una competencia relevante en red fija (y por tanto son menos dependientes de estos ingresos para su volumen de negocio y resultados), y, por otro, ven en la venta de su red fija unos ingresos para reducir su deuda y, además, se da la confluencia con otros condicionantes externos de tipo político u otra naturaleza. Para todos los demás sólo la presión combinada del mercado y del regulador puede dinamizar el proceso.
En cualquier caso, los operadores tendrán que tener en cuenta desde el unbundling hasta la separación de negocios, si no como amenaza, al menos como transformación a considerar para la formulación de escenarios futuros: el establecimiento de enlace y suministro del transporte de información, es decir, la infraestructura con sus servicios básicos y los servicios de mayor valor añadido, desde los proporcionados por la red inteligente, como los números 900, por ejemplo, hasta los de contenidos, con su propia cadena de valor completa.

Cerrando el bucle
Pero ¿a dónde quiero llegar con esta disertación? Lo que pretendo es cerrar el bucle que, en estos momentos, se está manteniendo abierto por mor de tensiones o fuerzas vectoras divergentes. Por un lado, todos estamos ya de acuerdo en la tremenda importancia de la disponibilidad generalizada de acceso mediante banda ancha a precios asequibles. Incluso los operadores nos demuestran que están en línea con un crecimiento significativo de sus instalaciones de xDSL. Pero, necesitamos más, mucho más y más rápido. Hace poco hablaba con el responsable de servicios de una Diputación Provincial en la que se están prestando servicios de valor a todos los municipios de su demarcación, que, al estar alcanzando el límite de lo que pueden hacer con la red de comunicaciones de que disponen, las alternativas que se les ofrecen son pasar a frame-relay a costes que no pueden permitirse. En xDSL tendrían la solución y, aunque técnicamente es perfectamente posible, no consiguen ir adelante porque los operadores con los que ha tratado consideran que la calidad que ofrece la tecnología por el momento no es suficiente. Como este caso, abundan los ejemplos. Ideas de negocio que, en todas las áreas de nuestra sociedad, están estancadas a la espera de una red capaz de soportarlas con una factura asequible y cuya realización dinamizaría el desarrollo económico.
Por otra parte, y dado el crecimiento exponencial del volumen de información que se produce en todos los sectores económicos y el consiguiente crecimiento en la complejidad de la gestión de dicho volumen de información, se está produciendo un movimiento hacia la centricidad de los sistemas y de las soluciones de almacenamiento. En estos momentos, y pensando en el futuro, no se concibe otra arquitec

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