| Artículos | 01 MAR 2000

El fenómeno ASP

La gama de aplicaciones que se puede alquilar es cada día más amplia, desde el correo electrónico y la mensajería hasta los servicios de atención al cliente, recursos humanos, finanzas o fabricación

¿Por qué comprar algo si se puede alquilar? Parece un reclamo publicitario de una compañía de alquiler de coches, ¿verdad? Bien, pues prepárese para argumentar seriamente sobre compra versus alquiler en su puesto de trabajo porque los proveedores de servicios de aplicaciones (PSA o ASP) están pisando fuerte.

¿Cambiarán los servicios de aplicaciones la vida de las empresas? Quizá no. Pero si las organizaciones necesitan obtener una aplicación que se ejecute a buena velocidad y no tienen recursos para adquirirla y mantenerla, contratar un PSA puede ser la respuesta. Poco a poco crece la lista de PSA dispuestos a tratar el correo electrónico corporativo, el escaneo de virus, las aplicaciones ERP (Enterprise Resource Planning) o el comercio electrónico de sus clientes. Una opción que podría traducirse para las empresas en ahorros de dinero, tiempo de despliegue y de personal cualificado. Es más, podrían encontrarse con que los costes más predecibles, como los operacionales, el soporte de usuarios finales y las actualizaciones de software, se vuelven una cosa del pasado.

Los PSA están dando una nueva vuelta de tuerca al "outsourcing": en vez de externalizar todas las funciones TI, ahora es posible externalizar sólo el albergue de las aplicaciones en un centro de datos de un tercero al que se accede generalmente vía Internet.

Los PSA se están convirtiendo en lo último, especialmente para las pequeñas y medianas empresas con mínimos departamentos y presupuestos de TI. De hecho, el modelo de informática de los PSA podría ser el gran ecualizador entre grandes y pequeñas empresas. Durante años, las pequeñas compañías se tenían que enfrentar a la desventaja de no poder afrontar aplicaciones que cuestan millones de pesetas, como las de ERP (Enterprise Resource Planning) o data warehousing. Ahora una pequeña empresa puede contratar a un PSA el alquiler de esas aplicaciones propias de las grandes corporaciones.


 COMO EL AVE FÉNIX
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El concepto es muy sencillo. Todo lo que hay que saber es que los PSA ofrecen un modelo de negocio distinto: una forma alternativa de suministro de software sobre Internet, sobre una VPN, una línea dedicada o Frame Relay.

Sin embargo, el modelo PAS no es nuevo. En realidad guarda mucho parecido a las aplicaciones de mainframe de tiempo compartido de las "oficinas de servicios" de hace décadas. La filosofía de las antiguas "oficinas de servicios" es esencialmente la misma que la de la externalización de aplicaciones de hoy, asegura Gigabit Information Group. Según el primer modelo, el cliente alquilaba un amplio rango de aplicaciones, desde las de proceso de datos de más bajo nivel a las de nóminas propietarias de alta gama. Firmas como IBM o EDS albergaban esas aplicaciones en lugares centralizados a los que los usuarios accedían a velocidades de 4.800 baudios. Lo que hizo que este tipo de servicios muriera hace veinte años fue la llegada del PC.

No obstante, en los primeros años 90, el modelo resurgió en Estados Unidos con iniciativas como la emprendida por AT&T para hospedar servicios Notes y NetWare con prestaciones de gestión y monitorización, o la experiencia similar y posterior de MCI con BackOffice de Microsoft. En el caso de AT&T, el acceso se realizaba a través de líneas Frame Relay. Pero el servicio no tuvo mucho éxito. Según TeleChoice, el operador no contaba con la experiencia necesaria para proporcionar servicios de aplicaciones.


 DIEZ CUESTIONES A TENER EN CUENTA
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  1. ¿Puede garantizar el PSA un 99,9% de tiempo de disponibilidad de la aplicación?
  2. ¿Cómo garantiza que mis datos estén seguros?
  3. ¿Estoy confiando mis datos a una empresa viable y estable?
  4. ¿Puedo confiar en que mi aplicación funcionará eficientemente sobre la red del PSA?
  5. ¿Será capaz de soportar todas mis necesidades de atención al cliente, de red y de gestión de aplicaciones continua?
  6. ¿Puede soportar todas mis necesidades de implementación?
  7. ¿Me veré amenazado por la pérdida de control?
  8. ¿Es ésta una solución rentable a largo plazo?
  9. Si quiero que mi servicio vuelva de nuevo a mis instalaciones, ¿podré hacerlo?
  10. ¿Soy el primero que se plantea esta opción? ¿Lo están haciendo otras compañías ya?

Otras firmas más pequeñas y especializadas siguieron, sin embargo, con el negocio. Tal fue el caso en Estados Unidos de Interliant, que ha sabido irse adaptando a los tiempos. La compañía comenzó a ofrecer hospedaje de servicios Notes en 1994 y, poco a poco, ha ido ampliando su catálogo con aplicac

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