| Artículos | 01 JUL 2005

El coche del futuro

El desarrollo de sistemas de comunicaciones integradas de alta velocidad está sentando las bases de lo que será el coche del futuro. Estándares específicos de la industria de automoción, junto a otros más genéricos como Bluetooth y Wi-Fi, pronto harán posible no sólo contar con medidas de seguridad impensables en los automóviles de hoy, sino también hacer de nuestro coche una prolongación de la oficina y del hogar.

Los coches de hoy tienen más potencia informática que la del Apolo que se posó en la Luna hace más de 30 años. Ya hoy el 30% del coste de un coche nuevo corresponde a sus componentes electrónicos (chips, cables y redes) para soportar prestaciones como el bloqueo automático de puertas, el antibloqueo de frenos (ABS) o el despliegue de airbags. Y los fabricantes planean seguir avanzando en una línea de evolución que ya en la actualidad, en pleno comienzo, ofrece un amplio conjunto de atractivas funciones de seguridad y de comunicaciones. Para complementar los sistemas actuales de navegación asistida por satélite, de asistencia y ayuda al conductor y de entretenimiento y comunicaciones, la industria añadirá desde acceso a Internet a bordo a servicios de mantenimiento remoto capaz de identificar y localizar problemas antes de que se produzcan.
“Los vehículos se están convirtiendo en plataformas informáticas capaces de acceder a cualquier dato en cualquier momento”, afirma Jim Colson, ingeniero de sistemas electrónicos de automoción de IBM. “Cuando se añade capacidad de red a un coche es posible disfrutar de muchos nuevos servicios de información”.
Y según gana complejidad la electrónica de automoción, los fabricantes comienzan a aplicar conceptos de la industria del networking al diseño de vehículos para controlar las comunicaciones entre los sistemas de control, como las tecnologías de redes compartidas y un buen número de protocolos estándar. E, igualmente, para soportar las comunicaciones con sistemas externos de información están adoptando tecnologías inalámbricas normalizadas, como Bluetooth y Wi-Fi.

Bajo el capó
Hasta ahora, la industria de automoción ha venido trabajando con redes propietarias, de modo que cada marca de coche, incluso cada modelo, implementaba tecnologías de red específicas de automoción desarrolladas internamente por el fabricante y con componentes electrónicos ultrafiables capaces de resistir las vibraciones y operar en condiciones extremas de frío o calor. Ahora, sin embargo, empieza a tomar cuerpo la tendencia hacia la estandarización, a fin de abaratar los costes de desarrollo del software y de los componentes.
Para la firma de análisis ABI Research, este movimiento hacia los estándares pretende conseguir una tecnología de red única que haga posible reducir el número de conectores y controladores requeridos, así como los costes de diseño y producción. Pero esta convergencia tecnológica de la industria de automoción no es un proceso sencillo. Según Dennis Bogden, director de electrónica de General Motors, son muchos y muy diferentes los requerimientos. “Es preciso disponer de diferentes alternativas como tecnología subyacente a múltiples funciones, tanto en enlaces de datos de alta velocidad como de baja velocidad. Al mismo tiempo, se intenta utilizar esas redes para reemplazar la “ensalada” de cables que hoy soportan funciones como el encendido del motor y las luces de operación. A medida que vayamos teniendo mejores y más rápidos enlaces de datos, se podrá poner más información en ellos y depender menos de los cables, que aumentan el coste y el peso del vehículo”.
Estas redes “reducen nuestros costes y nos permiten introducir tecnologías más rápidas”, afirma Martin Yagley, director de sistemas de información telemática de Chrysler. “El beneficio para el comprador será poder disponer de funciones mejoradas de diagnóstico, puesto que la información que circule por la red se podrá compartir”.
Pero, en general, estos logros permanecen ocultos para los usuarios. La mayoría de los avances que se están produciendo en el diseño de vehículos van dirigidos directamente a despertar el interés de los compradores, como las nuevas prestaciones en comunicaciones inalámbricas. Cada vez más, los fabricantes están adoptando sistemas inalámbricos como base de nuevos servicios de seguridad y de navegación, como, por ejemplo, Bluetooth para soportar telefonía móvil con funciones de “manos libres”. Se trata de un perfil especial del estándar, denominado Blue­tooth Handsfree 2.0 y desarrollado por los fabricantes de coches para enlazar directamente el teléfono móvil con un micrófono incorporado al vehiculo y los altavoces del equipo de audio.
Como señala Paul Hansen, autor del Hansen Report on Automative Electronics, Bluetooth representa el primer estándar de comunicaciones de propósito general adoptado por la industria de automoción y muy pronto se irán generalizando aplicaciones más avanzadas que las que ya se encuentran disponibles en muchos vehículos. Así, por ejemplo, algunos fabricantes, como Daimler-Chrysler, ya están lanzando dispositivos “manos libres” basados en Bluetooth que, integrados con los sistemas de radio y de navegación del coche, permiten hacer llamadas con sólo decir el número de teléfono que se quiere contactar, y marcar números introducidos en el sistema de navegación, como, por ejemplo, el de un restaurante.
Estas nuevas funciones son sólo un ejemplo de las nuevas opciones de comunicación basadas en Bluetooth que durante este año irán introduciendo 17 fabricantes en sus vehículos de producción, una cifra muy superior a las siete marcas que, en 2004, según Telematics Research Group, ya proporcionaban tales características. A más largo plazo, podremos ver Bluetooth también como soporte de otro tipo de funciones, como diagnóstico remoto, seguridad avanzada o comunicaciones entre vehículos.

Información y entretenimiento
Pero Bluetooth es sólo una de las tecnologías que están emergiendo para conectar el coche informatizado al mundo exterior. La demanda creciente de servicios de entretenimiento en el vehiculo está aumentando también la implementación de estándares como Dedicated Short Range Communications (DSRC) y Wi-Fi. De hecho, Telematics Researchs Group estima que casi el 10% de los vehículos vendidos el año pasado ya disponían de sistemas de entretenimiento en la parte trasera, tasa que será del 25% en 2010.
La vía más prometedora para suministrar estos servicios es la radio digital por satélite. Con mejoras en las técnicas de compresión y antenas más pequeñas, el satélite digital podría incluso suministrar streaming vídeo al vehículo. Para ABI Research, “la radio por satélite abre un nuevo mundo de comunicación de voz y datos, y aunque sólo ofrezca comunicación unidireccional, este enlace descendente está siendo usado para ofrecer algunos servicios básicos al vehículo, como, además de entretenimiento, navegación y seguridad. Ya se están integrando aplicaciones para el tráfico o para información del tiempo con los sistemas de navegación y otros sistemas telemá

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