| Artículos | 01 MAR 2007

Distribución de contenidos digitales en redes P2P

Ramón J. Millán.
Las nuevas redes P2P basadas en DRM (Digital Rights Management) y en novedosos modelos de negocio, como la superdistribución, constituyen una potentísima herramienta para la compartición y distribución de cualquier contenido digital, tanto en el entorno del comercio electrónico como en el corporativo.

La naturaleza de los bienes digitales (aplicaciones software, videojuegos, imágenes, vídeos, música, documentos, libros electrónicos...) es muy distinta a la de los bienes tangibles. Tradicionalmente, han existido grandes inconvenientes para la venta de bienes digitales a través de la Red, principalmente la alta latencia en su envío y la dificultad de proteger los derechos de autor. No obstante, en la actualidad estas limitaciones están prácticamente superadas. Hoy, Internet se ha convertido para muchos tipos de empresas ?como firmas de software, productoras de cine y series, discográficas o editoriales?, no sólo en una herramienta de marketing empresarial y ventas de bienes tangibles, sino también en una herramienta muy eficiente en costes para la promoción, venta y distribución inmediata en cualquier momento y lugar de bienes digitales. No en vano, la Red permite reducir intermediarios y stocks, así como eliminar los soportes físicos tipo CD o DVD, entre otras ventajas.

Según PricewaterhouseCoopers, la distribución física de contenidos digitales está en pleno declive respecto a la distribución a través de Internet de banda ancha y los servicios móviles. El gasto mundial en canales móviles y online alcanzó los 19.000 millones de dólares en 2005, y ascenderá a 67.000 millones en 2010, de acuerdo con las estimaciones de la consultora. De hecho, el mercado de mayor nivel de desarrollo, el de la distribución de música por Internet mediante plataformas como iTunes, Napster o eMusic, supuso el año pasado un 10% del total de la música vendida en todo el mundo, según datos de la IFPI.

Las redes P2P (Peer-To-Peer) son, sin lugar a dudas, el medio más eficiente para la transferencia de grandes ficheros digitales. Los usuarios han demostrado con creces su entusiasmo por la facilidad, velocidad, robustez y aspectos sociales de este método de intercambio de ficheros. Sin embargo, esta tecnología ha estado perseguida injustificadamente debido a su universalización como medio para la compartición gratuita e ilícita de contenidos protegidos por derechos de autor. La industria más afectada por la piratería a través de redes P2P ha sido la discográfica, seguida por la cinematográfica, aunque también ha afectado a la de los videojuegos y las editoriales de libros. Pero es innegable, a pesar de la polémica generada, que P2P ha sido la ?killer application? de la banda ancha.

Las redes P2P hacen uso de recursos distribuidos (capacidad de almacenamiento, ancho de banda, contenidos, aplicaciones, ciclos de CPU...) disponibles en máquinas con acceso a Internet y con permisos dentro de una determinada comunidad virtual. Su gran aplicación, la que les dio la enorme popularidad de la que hoy disfrutan, es la distribución de contenidos, a raíz del éxito cosechado por Napster inicialmente, y posteriormente por KaZaA, eDonkey, Gnutella, eMule o BitTorrent. La tecnología P2P empleada en Internet e intranets supone, entre otras ventajas, un potente medio para el acceso, distribución y venta de contenidos digitales; puede ser además aplicada en el entorno de la empresa para el intercambio de información entre los propios empleados o entre éstos y los de otras empresas colaboradoras.

En este contexto, la tecnología DRM (Digital Rights Management), basada en técnicas de encriptación digital, permite gestionar la distribución de contenidos protegidos por derechos de autor. En un entorno empresarial, DRM se relaciona con la gestión de políticas de seguridad, que controlan el acceso y gestión de la información en función de los distintos perfiles de usuario. A pesar de su complejo proceso de estandarización y universalización, estas tecnologías evolucionan rápidamente y en pocos años serán imprescindibles en la infraestructura de Internet e intranets.

La convergencia entre DRM y P2P es inevitable. DRM es el método más eficiente y práctico para proteger, autorizar, autenticar y conceder acceso a la información digital sobre redes P2P. De hecho, salvaguarda el valor económico de los contenidos digitales, protegiéndolos de su uso no autorizado y forzando a cumplir los términos de pago y condiciones asociadas establecidos para su uso lícito. Además, DRM garantiza la confidencialidad y privacidad de la información: la protege de su uso no autorizado, domina el modo en que puede ser empleada según los distintos niveles de autorizaciones y, si se desea, registra cómo se usa.

Colaboración entre nodos
La mayoría de las redes empresariales y comerciales actuales se basan en sistemas centralizados, los cuales se comportan bien cuando manejan audiencias fijas que no requieren el intercambio de altos volúmenes de datos. Estos sistemas suelen ser fáciles de gestionar, pero cuando se pretende descargar grandes volúmenes de información a muchos clientes, resultan lentos, costosos, poco robustos y no escalables. No aprovechan, por ejemplo, que un mismo servidor muy remoto pueda estar siendo objeto de acceso por dos clientes muy cercanos entre sí.

La disponibilidad de grandes servidores centralizados y vastos sistemas de comunicaciones dedicados a la distribución de contenidos está cada vez más limitada, debido a los altos costes en infraestructura y mantenimiento que generan en las empresas y al miedo que sigue pesando en el sector a realizar cuantiosas inversiones en inmovilizado fijo tras el estallido de la burbuja tecnológica. Sin embargo, los usuarios demandan ficheros multimedia de alta calidad y enormemente pesados, y se muestran extremadamente sensibles a la duración de la descarga.

La única arquitectura de distribución capaz de satisfacer estas necesidades es, sin lugar a dudas, P2P (Peer-To-Peer), donde los ordenadores clientes se ayudan entre sí, convirtiéndose en servidores de otros clientes. Estas redes pueden crecer indefinidamente sin necesidad de costosos recursos centralizados: como utilizan el ancho de banda, capacidad de almacenamiento y capacidad de procesamiento de las máquinas que interconectan, el número de dichos recursos siempre aumenta en proporción directa con el propio crecimiento de la red. Para descargar un fichero a través de redes P2P, en primer lugar, los ficheros objeto de la descarga se segmentan en pequeñas partes para su distribución. Acto seguido, los clientes solicitan diferentes partes al servidor o a otros clientes y comienzan su descarga de forma concurrente para conseguir una mayor velocidad. Entonces, esos mismos clientes se convierten en servidores para las partes que están descargando o que acaban de descargar. Como el mismo fichero se descarga desde múltiples fuentes al mismo tiempo, la velocidad es mucho mayor cuando crece el número de usuarios que lo comparten. Dado que el ancho de banda y el número de conexiones establecidas es limitado en cada servidor, se establece un sistema de colas que permite que todos los clientes descarguen distintos segmentos de forma equitativa. Una vez que el cliente disponga de todos los trozos descargados, reconstruirá el fichero total. En ese momento, el usuario podrá acceder al archivo descargado.

Hasta ahora, P2P ha sido poco contemplado a nivel comercial, debido a las dificultades inherentes a su seguridad y gestión. Sin embargo,

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