| Artículos | 01 ENE 2007

Buenos propósitos

Enero, por aquello de “año nuevo, vida nueva”, es un mes propicio para que las personas hagan balance y se marquen nuevos objetivos. Y al igual que las personas, las empresas y los organismos públicos competentes deberían hacer un análisis existencial de este tipo. En especial, ese ejercicio espiritual debería ser de obligado cumplimiento en el sector de las telecomunicaciones y las tecnologías, pieza clave para el perfecto funcionamiento de la economía de un país. En este sector, el año 2006 ha sido prolijo en movimientos corporativos, intenso en el campo regulatorio, imaginativo en lo comercial y esperanzador en cuanto a la entrada de nuevos competidores. Telefónica ha empezado a hacer las ‘Asias’, como en su día hizo las Américas. ONO y Orange han completado la integración de los respectivos activos que cada grupo se quedó de Auna. Reinaldo Rodríguez se ha consolidado en su puesto de nuevo presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones con grandes bríos y renovadas ansias de impulsar la liberalización del sector. El mítico triple play (paquete integrado de servicios de Internet, telefonía y televisión) se ha hecho realidad, con profusión de ofertas en el mercado. Los operadores móviles virtuales, a los que se esperaba desde hacía seis años, por fin han hecho su aparición, igual que el cuarto operador celular, Xfera, rebautizado como Yoigo.
En general, se podría decir que 2006 ha sido el primer año en el que realmente volvió el optimismo al sector, después del bache y la incertidumbre en los que cayó tras el estallido de la burbuja tecnológica, hace más de un lustro. Con todo, hay que ser prudente ante los nuevos vientos de animosidad del sector. Sobrados ejemplos ha dado éste de padecer el síndrome de la vehemencia, capaz de pasar de la noche a la mañana, y sin intervalos, de una exaltación sin límites a una monumental depresión, o viceversa. En 2006 se han puesto las semillas de una cosecha que se empezará a recoger en 2007 o en ejercicios venideros. Pero en ese saco de simientes, las hay buenas y malas. Tan prometedoras son las ofertas de triple play y servicios convergentes, como confusas sus tarifas y su modelo de negocio, todavía por explorar. Un buen propósito sería ir descubriendo poco a poco sus virtudes. Una CMT renovada es un buen comienzo para introducir más competencia en el sector. Pero siempre que se haga desde la moderación y el consenso, y no desde un intervencionismo asfixiante como el que ha impregnado las últimas rebajas de los precios mayoristas de la telefonía móvil y ADSL. Los móviles virtuales pueden ser un buen paso para introducir más libertad de elección, pero pensar a priori que traerán rebajas de precios consistentes y sistemáticas demuestra, cuando menos, una gran desmemoria histórica. Su modelo ya se ensayó con la telefonía fija, con escasos resultados, algo que los reguladores deberían tener en cuenta para no dejarse llevar por el canto de sirenas de la regulación asimétrica.

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