Actualidad | Noticias | 20 MAR 2007

La Universidad de Stanford lanza un programa para diseñar la Internet del futuro

Internet ofrece tantas nuevas posibilidades de comunicación que nadie se pregunta nunca si sería diseñada igual en caso de ser construida hoy. Pero esa es justa la cuestión que trata de abordar un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford de Estados Unidos.
Comunicaciones World

Con la intención de mejorar la satisfacción de las necesidades de comunicación humanas, siguiendo una perspectiva totalmente nueva en la que nada es sagrado, este grupo lanzará el próximo 21 de marzo el programa denominado “Clean Slate Design for the Internet”, en el transcurso del encuentro anual Stanford Computer Forum.

"¿Cómo debería ser Internet dentro de 15 años?, se pregunta Nick McKeown, profesor de ingeniería electrónica e informática de Stanford y máximo responsable de la iniciativa. "Deberíamos responder a esa pregunta diciendo que durante los años que faltan para entonces fuimos capaces de crear justo lo que necesitábamos, no sólo de poner algunos parches e introducir unas cuantas mejoras. Inventemos el automóvil en vez de alimentar mejor al caballo”.

Soñador, visionario y emprendedor, McKeown es un experto innovador que tiene en su haber sustanciales contribuciones al desarrollo de la tecnología de routing que subyace en el corazón de la Internet de hoy. Ahora, junto a Bernd Girod, codirector del proyecto y profesor de ingeniería electrónica de Standford, lidera la nueva iniciativa para crear una infraestructura de comunicaciones global a la altura de las futuras necesidades de los usuarios. En el programa participan además tres departamentos de ingeniería de la Universidad, la Graduate School of Business, Cisco Systems, Deutsche Telekom y NEC.

Esta investigación complementa muy estrechamente otros dos proyectos de la National Science Foundation de Estados Unidos. El primero, llamado GENI (Global Environment for Network Innovations), tiene como objetivo construir una plataforma programable a escala nacional para investigar en arquitecturas de redes. El segundo, denominado FIND (Future Internet Network Design), se dirige al desarrollo de nuevas arquitecturas de Internet.

Todas estas iniciativas parten de la constatación de que Internet se ha quedado demasiado anquilosado para hacer frente a los nuevos retos de seguridad y la nueva generación de aplicaciones. "Internet ha sido uno de los verdaderos grandes logros de la humanidad del siglo XX, pero puede mejorar mucho más si nos dedicamos a rediseñarlo con el mismo espíritu creativo”, dice John Hennessy, presidente de la Universidad de Stanford. "Y nuestra Universidad puede contribuir enormemente a ello, debido a su gran experiencia mundial en todos los aspectos relacionados con las comunicaciones globales, networking, economía y seguridad, así como a nuestra dilatada colaboración con los innovadores clave de la industria.”

Primeras ideas en acción
McKeown y sus colegas ya han definido y comenzado a trabajar en cuatro proyectos iniciales, en los que se están desarrollando prototipos que pueden adelantar el modo en que podría operar la nueva Internet. Un primer ejemplo es un prototipo de red inalámbrica de 400 usuarios, desplegada en el Gates Computer Science Building. Denominado Ethane, aborda un enfoque más sencillo para diseñar una red corporativa segura que no implique las engorrosas tareas administrativas de las actuales.
Las redes corporativas convencionales permiten una comunicación abierta por defecto, obligando así a implementar reglas de privacidad y seguridad que conllevan múltiples y tediosas tareas de administración de red. Siguiendo un enfoque mucho más simple, Ethane prohíbe de entrada todas las comunicaciones. Son los administradores los encargados de abrir los canales apropiados para cada organización, manteniendo la seguridad por defecto. "Ethane es un modo estricto de controlar quién puede hablar con quién y sobre qué ruta o canal pueden comunicarse”, afirma McKeown.

Un segundo proyecto salva las distancias entre la disponibilidad de la capacidad de red inalámbrica y el enorme crecimiento del número de dispositivos wireless que acceden a Intenret. Para ello, se están investigando vías para dar a los terminales inalámbricos (PDA, teléfonos...) la flexibilidad para encontrar y acceder partes del espectro no utilizadas cuando lo necesitan. Se propone un rediseño radical de la asignación del espectro wireless que garantice su utilización de un modo eficiente por los futuros sistemas inalámbricos."

En otro proyecto, se está revisando la interacción entre los routers más cercanos al extremo de Internet, desde donde acceden los usuarios, y los routers que controlan el backbone de telecomunicaciones de Internet. Llamado Lightflow, el proyecto intenta reemplazar los grandes routers de la red troncal por conmutadores ópticos, con el fin de que sean más flexibles y receptivos a las demandas de los routers de extremo. Esto permitiría a Intenet conseguir exactamente el ancho de banda que tales routers necesitan, en función de las demandas de los usuarios.

Los conmutadores ópticos son alrededor de 10 veces más baratos, usan 10 veces menos energía eléctrica y tienen una capacidad 10 veces superior que los routers electrónicos, de modo que su uso reducirá el coste y consumo de energía al tiempo que se incrementa la capacidad. Pero nadie ha sido capaz de desarrollar modos efectivos de conseguirlo en la práctica, según McKeown. Gran parte de la investigación se centrará en el desarrollo de protocolos que hagan abordable tal revisión.

Un cuarto proyecto, finalmente, mejorará los modelos de investigación teóricos de Internet para conseguir una mejor comprensión de la Red a mayores escalas que las que permiten las actuales técnicas de simulación.

"Comprobaremos nuestro éxito a largo plazo”, dice McKeown. "Dentro de 15 años, miraremos atrás para ver el impacto de nuestro programa”

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