Actualidad | Noticias | 23 AGO 2006

(Opinión) Nuevo ministro para los mismos retos

Comunicaciones World

Hace ya un par de años, en uno de esos emblemáticos encuentros que el sector de telecomunicaciones celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander al final del verano, un directivo de una importante operadora –que ya no está en esa empresa- decía que los ministros gubernamentales encargados de este mercado cambian a más velocidad que los problemas. A ese directivo, experiencia no le faltaba (llevaba acudiendo religiosamente a la Menéndez Pelayo desde hacía más de una década). Y razón tampoco le escaseaba. Cuando hablaba, José Montilla era el nuevo y flamante ministro del ramo. Anteriormente, por esas mismas jornadas habían paseado, con una cadencia de apenas uno o dos años, todo un rosario de ministros antecesores (Costa, Piqué, Birulés, Arias Salgado…). Unas veces, las jornadas habían tenido mesas redondas con el título de UMTS; otras, con el de banda ancha; otras, con el de tercera generación, todos ellos, sinónimos de lo mismo. En resumen, definiciones más o menos artificiosas de la misma problemática en la que sólo cambiaba la cara del personaje que, desde la Administración, anunciaba recetas ingeniosas para atajar todos los males.

Este año, la historia (que en eso es magistral), se repite. Montilla dará paso durante este mes a un nuevo sustituto. Con toda probabilidad, el nuevo ministro, o ministra, será catalán, o afín a ese calificativo. Algunas fuentes apuntan a que desde la nueva cantera catalanista en la que se ha convertido la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (Joan Giró, Toni Elías, Marcel Coderch), ha habido profesionales que se han venido postulando en los últimos meses como reemplazo de Montilla.

En lo único que la historia no se repite a sí misma es en el tamaño de los problemas. A más tiempo que pasa, más grandes se hacen. Aparentemente, el frente de Xfera, el cuarto operador de telefonía móvil, está resuelto. A comienzos del verano, la compañía consiguió una solución que tranquilizó al Gobierno. TeliaSonera se quedó con la mayoría del capital y prometió reactivar el proyecto, justo a tiempo de que se acabara la prórroga dada por la Administración para no retirarle la licencia. Esto permitió que el Gobierno saliera airoso y presentara el caso como un éxito de su gestión. Falta, sin embargo, que Xfera arranque de verdad (independientemente de que sea con los nórdicos al frente o con los españoles de ACS o FCC).
La puesta en marcha del cuarto operador es, junto con la de los operadores móviles virtuales, posiblemente el mayor fiasco de las telecomunicaciones españoles en los últimos seis años. Ningún ministro ha sido capaz de desbloquear este asunto. Quizás ahora exista una última oportunidad. Los directivos de TeliaSonera -despejadas las primeras dudas sobre sus intenciones verdaderas en Xfera- están apoyando decididamente el proyecto. Incluso ahora, están fichando profesionales para ocupar y renovar los máximos puestos de responsabilidad. Han eliminado a la anterior cúpula directiva, y la gestión se ha aislado de conflictos “a la española” por los problemas de entendimiento entre ACS y FCC. La gestión de los nórdicos parece, a priori, seria y realista. Previsiblemente, aprovechen la nueva coyuntura para pedir mejoras en las tasas radioeléctricas, muy onerosas, que tienen que pagar al Estado. Y también, hagan lobby para conseguir una situación ventajosa dentro del marco del roaming que se vislumbra de cara a los operadores móviles virtuales. Falta despejar la duda de hasta qué punto el nuevo ministerio está dispuesto a que esta fórmula de operador sea viable, forzando a los operadores existentes a ceder sus redes. Otros ministros lo anunciaron a bombo y platillo en su día, pero finalmente sucumbieron a las presiones. Con grupos como El Corte Inglés interesados, por fin, en explorar las posibilidades de ser un operador virtual, el escenario, esta vez, es muy distinto.


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