Telecomunicaciones | Artículos | 01 MAY 2007

Las cuentas de la CMT, a examen

Julián Lorente.
El último informe de implementación de la Comisión Europea, en el que cada año Bruselas analiza la situación de las telecomunicaciones en Europa, dedica un apartado a cada país, entre ellos España. Bruselas, en su informe –que hace el número 12– resalta los grandes pasos que se han dado en la liberalización de las telecomunicaciones en España y el papel protagonista que ha jugado la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT). Llega a atribuir a la CMT española un papel pionero a nivel europeo por haber sido el primer organismo regulador en introducir cambios en la interconexión por capacidad, ya en el año 2001, facilitando así el despegue de los operadores alternativos. Bruselas también señala que la CMT española fue uno de los primeros reguladores europeos en abordar, en noviembre de 2006, la problemática de las interfaces de interconexión de las redes Ethernet en el mercado mayorista de alquiler de líneas, introduciendo obligaciones de acceso y de transparencia.
En un tono no tan positivo, sin embargo, Bruselas observa algunos problemas de la CMT. Se refiere por ejemplo a los derivados de la bicefalia que existe en la regulación de telecomunicaciones en España, al existir “una división de las funciones regulatorias entre diferentes autoridades nacionales, incluso aunque éstas estén separadas sólo entre dos organismos, la CMT, y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio”. Bruselas se hace eco de los problemas que esto genera y recuerda cómo la CMT y el Ministerio están enfrentados incluso legalmente en el Tribunal Supremo por las competencias en cuanto a numeración telefónica, o la más reciente polémica sobre la liberalización de los servicios a través del cable.
Bruselas va más lejos en sus comentarios ácidos hacia la CMT y trae a la memoria “la sustancial pérdida de personal y el cambio de la mitad de los miembros de su consejo” que se produjo “tras el traslado a Barcelona a finales de 2005”. Mucho más incisivo es el informe cuando aborda el tema presupuestario de la CMT, al dejar claro que este organismo no es dueño y señor de todo el dinero que ingresa por las cuotas que se cobran a los operadores, en forma de un porcentaje de sus ingresos brutos (tasa administrativa). “Como en años anteriores, los costes operativos de la CMT”, dice el informe, “son menores que la cantidad que se cobra a los operadores como tasa administrativa”. Esa tasa está destinada “solo a cubrir costes administrativos”. La diferencia entre lo que se ingresa y lo que se gasta debe devolverse a la Administración. Esa diferencia, tradicionalmente positiva, se ha ido acortando a lo largo del tiempo, especialmente en 2005, no sólo porque la CMT incurrió en gastos extraordinarios por el traslado a Barcelona, sino también porque se redujeron los ingresos, ya que la tasa pasó de ser el 0,15% de las ventas brutas de los operadores al 0,125%. Bruselas recuerda que todos los superávit en el presupuesto deben ser entregados a la Administración, entre otras cosas para la creación, puesta en marcha y funcionamiento de la Agencia Estatal de Radiocomunicaciones, también denominada Agencia del Espectro. La financiación de este ente y su creación –algo que todavía no ha ocurrido– llama la atención de las autoridades comunitarias, hasta el punto de que el informe asegura que “la Comisión Europea está analizando más en profundidad este asunto”.

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