Telecomunicaciones | Artículos | 01 SEP 2008

Encontronazo en Santander

Cada uno explica la feria según le va, y el encuentro del sector que anualmente organiza en Santander la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y Aetic a primeros de septiembre suele ser un impepinable reflejo de lo acertado del dicho en el mundo de las telecomunicaciones. Esta vez también. En un momento en que las contundentes consecuencias de la crisis económica dejan sentir su impacto en las TIC, los máximos representantes del sector que acudieron a la capital cántabra, cada uno a su bola, parecían venir de países distintos. Más que de encuentro, lo de Santander fue un encontronazo. Como siempre, por otra parte. Lo peligroso en que en esta ocasión por medio anda el tendido de fibra, es decir, inversiones millonarias, justo en un periodo en que la economía española desfallece. Y justo en un periodo en que todos los índices evidencian que seguimos sin despegar en eso que llaman la Sociedad de la Información.
Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, durante la jornada inaugural, anunció el compromiso de su compañía con un cambio de modelo productivo que favorezca la recuperación del crecimiento económico. Para Linares, se trata de crear un “entorno dinamizador” para fomentar la inversión y la innovación, mediante “el establecimiento de políticas sectoriales y marcos regulatorios estimulantes”, por la parte pública; y en la privada con “el despliegue de redes de nueva generación, una oferta de aplicaciones, servicios y dispositivos orientados a los usuarios, y desarrollando el mercado con precios competitivos”, lo que en redes fijas se traduce hoy en fibra.
De hecho, Telefónica ya ha anunciado para octubre la apertura comercial gradual de sus nuevas redes de acceso, tras la decisión de la CMT de no exigir al operador dominante dar servicio indirecto a sus competidores en las redes de fibra; sus obligaciones se limitan prácticamente a la compartición de conductos. Medida que para los alternativos supone en la práctica devolver el monopolio a Telefónica ya que, según Francisco Román, consejero delegado de Vodafone, por su alto coste, el despliegue de las nuevas redes sólo es posible para aquellos “que tengan una cuota superior al 40% del mercado de las telecomunicaciones fijas”.
Orange se manifestó en la misma línea, anunciando además la presentación de un recurso contencioso administrativo ante la Audiencia Nacional para intentar paralizar el proceso. Jean-Marc Vignolles, consejero delegado de la filial española, calificó la normativa de la CMT de clara ventaja para el operador dominante, ya que “no garantiza la competencia” y “cuestiona la rentabilidad de este tipo de inversión. Esta medida daría lugar a la desaparición de aquellos que ofrecen servicios a través de la red de Telefónica”. En definitiva, como aseguraron sus máximos responsables en Santander, por el momento, ni Vodafone ni Orange tienen intención de invertir en el despliegue de nuevas redes de fibra óptica si la normativa propuesta sigue adelante.
La cuestión hoy planteada en España y en Europa es que una regulación que propicie las inversiones de los que quieran entrar en el nuevo mercado del acceso de fibra no puede favorecer en la práctica la aparición de nuevos regímenes monopolísticos, pero tampoco vaciar de expectativas económicas a los que quieran apostar por el futuro. ¿Dilema o sólo problema? Lo cierto es que los operadores alternativos ya han reducido sus inversiones en nuestro país un 15% durante el primer semestre del año y esperan seguir en esta línea, en gran parte por la incertidumbre regulatoria.
Y Sebastián ¿qué dice? “No se trata de que todos estemos con el sector TIC, sino de que el sector TIC esté en todos nosotros”.

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios