Telecomunicaciones | Artículos | 01 ENE 2008

El desarrollo de la Sl debe ser Política de Estado

Martín Pérez.
Si bien España es la octava economía mundial en materia de tecnología y de la nueva economía del conocimiento, seguimos retrasados en relación con los países de nuestro entorno. Sin embargo, en los tres últimos años el esfuerzo para converger en materia tecnológica ha sido muy importante. La puesta en marcha, por parte del Gobierno de España, del Plan Avanza y otros planes específicos para el desarrollo de la innovación, ha permitido acortar considerablemente la brecha histórica que manteníamos.
La innovación constituye el factor esencial para asegurar que nuestro país continúe en la senda de crecimiento económico y el bienestar social, al representar el instrumento más eficaz para mejorar la productividad y los servicios a los ciudadanos, y luchar contra las desigualdades sociales y territoriales. Desde ASIMELEC, consideramos por ello necesario elevar la prioridad que se concede a las políticas de innovación tecnológica y de fomento de una I+D de calidad y útil para las empresas y la sociedad en general. Dentro de estas políticas, ha de resaltarse la especial importancia de las TI, a las que ha de concederse un status prioritario especial, teniendo en cuenta que, al margen de su propia relevancia económica, constituyen un input de primer orden para el resto de los sectores productivos.
Creemos condición fundamental que las políticas de fomento de la innovación y las de desarrollo de la Sociedad de la Información se planteen como Políticas de Estado, buscando un acuerdo entre todos los partidos para establecer los objetivos generales a alcanzar en el futuro y dar continuidad a los trabajos realizados, con el objetivo de eliminar la brecha digital con otros países de nuestro entorno. Por ello, ASIMELEC ha solicitado a todos los Partidos Políticos que las reivindicaciones del sector TIC se incluyan en sus programas electorales. Algunas de ellas son:
• La reforma educativa en todos los niveles, desde la enseñanza primaria hasta la universitaria, para que la vincule con el mundo de las empresas y sea capaz de generar cuantitativa y cualitativamente los titulados que la economía del conocimiento necesita.
• La creación y expansión de una cultura sobre la necesidad de la innovación y competitividad en las pymes, apoyándose en una política que centre los incentivos fiscales en la adopción de las nuevas tecnologías. Igualmente, hay que facilitar la creación y consolidación de empresas innovadoras y de base tecnológica, así como de capital intelectual aplicable a la innovación.
• La necesaria apuesta por la
e-administración, ya que las administraciones públicas tienen un papel muy relevante en el desarrollo de servicios online innovadores que sirvan para familiarizar a los ciudadanos en el uso de las nuevas tecnologías, aumentar la productividad de los servicios públicos y favorecer la del sector privado.
En relación al sector de telecomunicaciones, creemos necesario iniciar un segundo proceso de liberalización y el desarrollo de las nuevas redes de banda ancha. Tras un periodo de 10 años desde el inicio de la liberalización bajo un modelo regulado, es necesario profundizar en ese proceso, eliminando en lo posible la regulación específica y permitiendo que actúe como cualquier otro sector económico, de manera que se facilite una innovación más rápida. Hay que eliminar los elementos de tributación singulares que afectan a los operadores.
El rápido despliegue de las redes de nueva generación fijas y móviles, que permitirán velocidades de hasta 100 Mbit/s, es un factor clave de competitividad y un elemento decisivo para atraer proyectos empresariales que desarrollen los servicios innovadores multimedia de la futura sociedad del conocimiento. Es necesario establecer un marco favorable para la realización y captación de las multimillonarias inversiones que este despliegue requiere.
Hemos pedido que, desde la Administración, se sigan abordando reformas que permitan fortalecer el sector industrial TIC, facilitándole su actividad y propiciando un marco de libre competencia, que incentive y facilite la inversión en nuevas tecnologías, redes y servicios.
Parte de nuestro futuro depende de la capacidad de resolución que tengamos para afrontar los retos que son necesarios para el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento en España. Hay que seguir actuando decididamente, nos jugamos perder el tren de la modernización de nuestro país y, con ello, el futuro del bienestar de nuestra sociedad. El reto es tarea de todos, pero debemos contar con la actuación clara y decidida de nuestros gobernantes.


Martín Pérez, Presidente de ASIMELEC

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