Telecomunicaciones | Artículos | 01 MAY 2007

Ante la barrera psicológica de los 300.000 millones

Mercado europeo de telecomunicaciones
El último informe de implementación de la Comisión Europea –el número 12– dejará un sabor agridulce. Más que ningún otro estudio de los que Bruselas elabora anualmente para dar cuenta de la evolución del sector, este número 12 se prestará a varias lecturas. Mientras la Comisión se alegra –e incluso alardea– de que los precios para el usuario final han caído enormemente por la competencia –y, a su juicio, deben seguir bajando-, las compañías ven como el volumen de facturación ha sufrido un frenazo de crecimiento. La telefonía fija sigue disminuyendo en ingresos de forma cada vez más estrepitosa. La telefonía móvil, por su parte, sufrió en 2006 un enfriamiento significativo en el incremento de su facturación, entre otras cosas porque el tan esperado advenimiento de los servicios 3G está tardando en llegar más de lo previsto. El propio informe señala que la telefonía móvil puede haber llegado a un punto de madurez. Mientras tanto, los servicios de banda ancha, que aumentan con fuerza, no lo hacen con la suficiente alegría como para compensar el pobre comportamiento del resto de segmentos.
Llegados a este punto, solo cabe preguntarse en qué momento están las telecomunicaciones europeas y si el futuro se vislumbra más como una incertidumbre que como una oportunidad. El informe del pasado año parecía confirmar que el sector había salido definitivamente del bache en el que se zambulló tras el estallido de la burbuja tecnológica del año 2000. El informe de este año dibuja un escenario de extrema competitividad entre operadores y los consiguientes nubarrones que esta situación puede traer en el futuro en forma de acusadas caídas de precios y márgenes.

¿Dónde está el pinchazo?
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El sector de las telecomunicaciones europeo parece haber encontrado la barrera psicológica en los 300.000 millones de euros de facturación, cifra que se le viene resistiendo año tras año. En 2006, según datos del informe de implementación elaborado por la Comisión Europea, los servicios de telecomunicaciones (entendiendo como tales los de voz fija, móviles y transmisión de datos) alcanzaron los 289.0000 millones de euros en la Europa de los 25. Es un 2,3% más que en 2005, un crecimiento que se queda a medio paso del 4,7% de aumento que vivió el mercado un año antes.
Las telecomunicaciones siguen siendo el segmento que más pesa dentro del conjunto de todo el mercado de tecnología y comunicaciones electrónicas; en concreto, suponen el 44,5% de un mercado que en 2006 movió 649.000 millones. Y de haber mantenido el ritmo de crecimiento del ejercicio precedente, se hubieran aproximado a la cifra mágica de los 300.000 millones, rebasándolos muy probablemente este año. No será así. ¿Qué está pasando para que de un año a otro este mercado pase a crecer a la mitad de velocidad? Son varias las razones que explican este pinchazo. A juicio de Bruselas, “el sector presenta gran dinamismo, con nuevos competidores entrando en el mercado, como por ejemplo las empresas que ofrecen telefonía IP […] que a su vez introducen presión en los operadores tradicionales de voz fija y de móviles”.
La telefonía fija sigue siendo, junto con el móvil, el segmento más importante de los servicios de telecomunicaciones. Pero los nuevos competidores, sumado a un cada vez más acusado proceso de sustitución del fijo por el celular, y los primeros efectos de la implantación de la voz sobre tecnología de Internet (VoIP), está haciendo que sus ingresos se deterioren de forma acusada. En 2006, el mercado europeo de servicios de telefonía fija movió 83.000 millones, lo que supone una caída de entre el 4,5% y el 5,1% con respecto al año anterior, según los cálculos de Bruselas. Este ritmo de descenso es el triple que el que se produjo en 2005, y el más intenso de los últimos años, lo que podría hacer pensar que la telefonía fija ha entrado en caída libre.
Por otra parte, aunque la telefonía móvil sigue aumentando su cifra de negocios y aparentemente está en situación más saludable que la fija, han empezado a aparecer signos preocupantes que deberían hacer saltar algunas alarmas. El negocio del segmento celular creció hasta los 133.000 millones, un 4,6% más que en 2005. Pero este incremento es significativamente inferior al 5,9% correspondiente al ejercicio precedente. Los servicios celulares habían ido siempre de más a más. Esta es la primera vez que, como señala Bruselas, “el mercado empieza a mostrar signos de madurez”.

A la caza del usuario
Las operadoras se encuentran en un difícil escenario de extrema competitividad en el que los protagonistas capaces de ofrecer servicios crecen a mayor ritmo que el volumen de usuarios y que el consumo que éstos puedan hacer. Se comprueba en prácticamente todos los segmentos. En telefonía móvil, se ha llegado a una situación singular. Hasta hace unos años, el crecimiento de los móviles venía fundamentalmente de la captación de nuevos usuarios, los que se conectaban por primera vez. Ahora, esta vía empieza a agotarse, teniendo en cuenta que Europa, con más de 478 millones de abonados celulares, por primera vez ha superado una penetración de más del 100%. Ya hay más de un móvil por cada habitante, lo que significa que hay usuarios que tienen dos o más tarjetas SIM.
En esta situación, a las compañías solo les queda el recurso de vender más servicios a los usuarios ya existentes –que es mucho más difícil que captar nuevos clientes–, o robarlos a los competidores, algo que ya está drenando enormemente los precios y los márgenes. En España, con cerca de 45 millones de móviles, la penetración también superó el pasado año la mítica barrera del 100%, con lo que a nuestro país le afectan los mismos problemas que al conjunto de Europa.
En telefonía móvil, dada su propia naturaleza –por las limitaciones del espectro– el número de operadores con red capaces de dar servicio se ha mantenido estático. Sin embargo, han crecido como hongos los operadores virtuales. En toda Europa, ya hay 290 compañías de este tipo, 76 más que en 2005. Reino Unido lidera el ranking, con 70, seguido de Holanda con 60. España es el tercer país en cuanto a número de operadores virtuales inscritos en el registro (30), aunque no todos hayan iniciado actividades comerciales.
Algunos se preguntan hasta qué punto habrá sitio para todos, teniendo en cuenta que los servicios 3G no terminan de despegar. En términos absolutos, Europa ya ha superado a Japón –el líder mundial de la tercera generación– en suscriptores de UMTS, con más de 45 millones, pero no en términos relativos. Nuestro continente tiene una media de penetración de telefonía 3G de entre el 10% y el 15%, según las estimaciones de Bruselas. La mayor parte de este tipo de usuario está en Italia, donde se calcula que existen 12 millones de móviles 3G ya funcionando. Japón se sitúa por encima del 20% de penetración de telefonía de tercera generación que ostenta Italia.
La misma avalancha de nuevos entrantes que se percibe en la telefonía móvil, también se produce en la fija

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