Networking | Artículos | 01 MAY 2009

Wi-Fi bajo control

Gestión de WLAN
Su rol cada vez más importante como medio de acceso a los recursos corporativos, la presencia cada vez mayor de soluciones basadas en el borrador del nuevo estándar 802.11n y los primeros pasos en el despliegue de VoIP sobre Wi-Fi suponen hoy nuevos retos a la siempre complicada gestión de las LAN inalámbricas.

Gestionar redes Wi-Fi añade complejidad a los retos de gestión de red a los que se enfrentan los administradores de redes. Por dos razones fundamentales. La primera es que las wireless LAN (WLAN) usan señales de radio en vez de cable para enlazar a los clientes a la infraestructura de red, lo que significa que cualquiera con un adaptador 802.11 puede conectarse a ella. La segunda es que los clientes –al no estar ya amarrados a la red por ningún cable– pueden moverse libremente dentro de la cobertura wireless, cruzando múltiples puntos de acceso y subredes.
Ambos condicionantes exigen un enfoque más global y a la vez más detallado que la gestión de LAN convencionales, así como herramientas para monitorizar y administrar tanto los dispositivos físicos que forman la infraestructura –controladores y puntos de acceso– como los clientes wireless. No obstante, la cuestión básica es la misma que en las redes cableadas: cuanta más información se disponga de la WLAN, en mejores condiciones se estará para garantizar la disponibilidad y conectividad, optimizar el rendimiento y soportar las distintas naturalezas de un número creciente de aplicaciones y servicios de voz, vídeo y localización.
Todas las firmas de WLAN disponen de aplicaciones de gestión para sus controladores y puntos de accesos, pero con capacidades, características, interfaces gráficas y un diseño global que varían ampliamente. Por ello, evaluar los productos específicos de gestión de WLAN de cada suministrador es una tarea prioritaria en cualquier despliegue o extensión de redes Wi-Fi. Algunos analistas aseguran que las características de gestión de cada fabricante serán uno de los factores clave –si no el primero–de diferenciación entre ellos.

Qué buscar, qué comprar
La gestión de las redes Wi-Fi corporativas abarca desde la configuración y securización a la monitorización y administración tanto de los puntos de acceso y los controladores como de los dispositivos de acceso y los usuarios finales. Tareas todas ellas cubiertas –en mayor o menor medida– por un amplio abanico de soluciones de software o por una combinación de hardware y software hoy disponibles en el mercado. Básicamente, una aplicación de gestión WLAN proporciona una interfaz gráfica con la que interactuar con distintos programas de software encargados de recoger, procesar y mostrar en tiempo real datos relativos al estado y comportamiento de una red Wi-Fi. Tales datos no sólo pueden proceder del hardware de red, sino también de sensores instalados para escanear las bandas del espectro de radiofrecuencia utilizadas por los estándares 802.11. Por lo general, los programas de gestión permiten además definir, aplicar y reforzar políticas que controlen las autorizaciones y permisos de acceso de usuarios y grupos de usuarios, incluidos los clientes o socios comerciales que utilizan la red Wi-Fi de la empresa en calidad de invitados.
Todas estas cuestiones han de ser tenidas en cuenta a la hora de comprar y desplegar sistemas de gestión de WLAN, además de las consideraciones básicas que han de tenerse en cuenta ante cualquier adquisición. Una de ellas consiste en analizar la situación financiera del suministrador, especialmente si se trata de una start-up, así como intentar recabar información sobre la calidad del servicio de soporte y de atención al cliente, al igual que sobre el cumplimiento de las fechas previstas para las actualizaciones.
Otra de las consideraciones obvias, pero fundamentales, es la comparación a fondo de ofertas, asegurándose además de que el software en cuestión soportará el equipamiento WLAN instalado, la topología de red y los cambios y crecimientos planificados. Cuanto más en profundidad se conozcan los requerimientos de red y los objetivos a satisfacer, más rápida y claramente aparecerán las debilidades y fortalezas de los productos y servicios de cada suministrador.
Dentro de los factores específicos del software de gestión de redes Wi-Fi que deben ser tenidos en cuenta cuando se comparan ofertas aparecen los planes del suministrador para soportar la actualización al próximo estándar 802.11n o cómo han adoptado su draft 2, que promete, según desarrollos, velocidades de varios cientos de megabits por segundo, frente a los 54 Mbps de las redes 11a y 11g actuales. Se trata de uno de los asuntos de mayor actualidad relacionados con la gestión de las redes wireless, ya que introduce nuevos retos de gestión. No en vano 11n comprende nuevas tecnologías y nuevos comportamientos wireless. No obstante, el software de gestión de red más actualizado ya cubre los nuevos controladores y puntos de acceso.
Conviene también conocer el modo y a qué nivel la solución se conecta con las piezas de la infraestructura de red desplegada necesarias para la gestión, como directorios, autenticación, seguridad y monitorización del rendimiento. Siempre habrá que tener en cuenta que la gestión de WLAN abarca componentes separados y distintos. Algunos fabricantes intentan ofrecer todo, otros algo y abundan los que se asocian con otros suministradores para disponer de las piezas de las que carecen. Por ello, habrá que evaluar cada componente y cómo funcionan –si es que lo hacen– con los componentes de terceros.

Controlando el espectro
Una de estas piezas es la gestión de radiofrecuencia en aspectos como la fortaleza de la señal, ruido, errores e interferencias. Algunos fabricantes dedican un canal de sus puntos de acceso multirradio a estas tareas de monitorización, mientras otros las cumplen con diferentes técnicas, como el uso de sensores. Como mínimo, la gestión de radiofrecuencia debe analizar las interferencias entre señales y el nivel de ruido en las bandas más relevantes, así como detectar dispositivos wireless no autorizados. Asimismo, es necesario controlar la utilización de los canales, el número de clientes por punto de acceso y estadísticas referentes a factores como caídas y errores de paquetes, jitter y retardos del tráfico. Finalmente, es esencial conocer la experiencia de los usuarios en términos de cobertura, fortaleza de la señal, nivel de ruido, capacidad de proceso, etc. Sin información sobre todos estos aspectos será imposible mantener y optimizar la comunicación inalámbrica, eliminar los problemas de cobertura y mejorar el sistema de alarmas ante la aparición de problemas potenciales, como los conflictos entre canales o la caída de conexiones.
Relacionada con estas cuestiones aparece la gestión de la capacidad de la WLAN, función que ofrece una visión actualizada, consistente y fiable del nivel de actividad de la red en cada área y los cambios registrados durante los distintos días de la semana y las diferentes horas del día. Las herramientas para la planificación de la capacidad muestran donde es preciso aumentar o reducir el número de puntos de acceso para optimizar el rendimiento de los servicios wireless.
Y tratándose de redes wireless, el soporte de la seguridad y su gestión es clav

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