Networking | Artículos | 01 SEP 2008

¿Se acerca el fin del cable?

Una vez que las WLAN sean tan fiables como los accesos convencionales, empezaremos a ver como cada vez más empresas dan la espalda a las infraestructuras cableadas por razones de costes. Ahora bien, el cambio no se producirá de la noche a la mañana. 11n representa el inicio de esta tendencia pero todavía no ha llegado el momento de recoger los cables.

Será 11n “the killer” de las redes cableadas? Algunas empresas ya empiezan a preguntarse si ha llegado el momento de abandonar las redes locales cableadas como medio de conectar a sus usuarios. ¿Acabará la nueva generación de Wi-Fi con los tan viejos como entrañables conectores RJ45? A finales de 2007, Bourton Group asumía el reto de responder a la cuestión en un informe en que se aborda la posibilidad de que la generalización de la tecnología Wi-Fi de alta velocidad, basada en el nuevo estándar 802.11n, suponga la agonía de las LAN cableadas. Aparentemente, la cuestión tiene fácil respuesta. Por principio, las empresas siempre han estado interesadas en dotar a las conexiones cableadas de sus empleados de la mayor capacidad posible, lo que explica que ya sea habitual la presencia de Gigabit Ethernet en los entornos laborales. Sin embargo, los productos WLAN que están apareciendo en el mercado siguiendo el draft 2 del estándar 802.11n, aunque han mejorado mucho en velocidad, ofrecen por lo general anchos de banda situados entre los 200 y los 300 Mbps, capacidad que además ha de ser compartida por todos los usuarios conectados a un determinado punto de acceso. A esto hay que añadir los problemas que introducen las WLAN en aspectos como gestión de radiofrecuencias y nuevos retos de gestión y seguridad. Entonces, ¿por qué Wi-Fi? Para la firma consultora sólo hay una respuesta: la movilidad que aportan las redes wireless.

Movilidad, factor clave
La creciente tendencia hacia la movilidad en los entornos de negocio se explica por la propia experiencia de los usuarios. “Es una fuerza imparable”, afirma Bourton Group. La movilidad se ha convertido en una prioridad para muchas empresas. Cada vez hay más empleados que pasan más tiempo fuera de sus mesas de trabajo, accediendo a la red desde cualquier lugar y en cualquier momento para correr aplicaciones de negocio y de colaboración. El despliegue de acceso inalámbrico en la infraestructura corporativa ha permitido a los profesionales moverse de un lugar a otro y realizar reuniones o sesiones de trabajo en cualquier parte de la empresa.
Por otra parte, los retos adicionales que introduce el despliegue de WLAN están siendo cubiertos por un número creciente de nuevas herramientas especialmente orientadas a estos entornos. Y en un futuro no muy lejano, “los conmutadores LAN incorporarán soporte de clientes wireless como característica básica, lo que dificultará la compra de productos cableados y wireless por separado”.
El informe también aborda la gran diferencia de rendimiento entre Gigabit Ethernet y 11n, aunque reconociendo que para muchas empresas no es tan importante disponer de tanta capacidad de proceso porque sus usuarios no suelen trabajar con ficheros tan grandes como para justificar su utilización. Además, si bien 11n es más lento que Gigabit Ethernet, las diferencias en los tiempos de descarga en ambos entornos son insignificantes. En las pruebas realizadas por la consultora, incluso con una densidad de 20 usuarios por punto de acceso 11n, “los tiempos de descarga de archivos se movieron entre dos y ocho segundos, un rango satisfactorio para muchos usuarios”. Bourton Group espera que, además, el nuevo estándar acabe acercándose a los niveles de rendimiento neto ofrecidos por Fast Ethernet, “más que suficientes para un gran número de empresas”.
Trabajando con 11n a 150 Mbps y 20 usuarios compartiendo el punto de acceso, cada uno de ellos obtiene una media de 7 Mbps de capacidad de proceso, una velocidad más que suficiente para la gran mayoría de las aplicaciones de negocio. Esto justifica lo que la consultora llama la necesidad de “un cambio de mentalidad” para empezar a evaluar los rendimientos de diferente manera a cómo se suele hacer ahora.

¿Es suficiente para la VoIP?
Como parte de ese cambio de chip, el informe se refiere en concreto a los distintos rendimientos de las aplicaciones de VoIP que se consiguen con Gigabit Ethernet y 11n, respectivamente, en cuanto a latencia y jitter. En ambos casos, 11n ofrece resultados considerablemente peores: la latencia es aproximadamente 20 veces mayor que la correspondiente a Gigabit Ethernet, y el jitter puede llegar a ser hasta 150 veces superior. “Pero ¿a quién le importa?”, pregunta el estudio. El valor absoluto de los resultados de 11n sólo representan una pequeña fracción de las expectativas de los despliegues de VoIP wireless. Tanto la latencia como el jitter en estas redes inalámbricas puede ser lo “suficientemente bueno” como para trabajar sin problemas, argumenta la consultora. No hay que olvidar, por otra parte, las mejoras que en este aspecto se están consiguiendo en los nuevos produtos 11n.
Muchas empresas están de acuerdo. Aunque para algunas aplicaciones específicas, como los entornos científicos, 11n no es suficiente, en un gran número de organizaciones más importante que el ancho de banda de que se disponga es la posibilidad de conectarse desde cualquier lugar. Esa es la clave. Para este sector de opinión, 150 ó 180 Mbps es una velocidad aceptable, teniendo en cuenta que todavía la gran mayoría de las empresas siguen trabajando con conmutadores de 100 Mbps.

Planificación de actualizaciones
Por todo ello, recomienda Bourton Group, los proyectos WLAN de empresa a gran escala deberían tener muy en cuenta 11n. Conformarse con 11g y velocidades de entre 20 y 25 Mbps no tendrá sentido cuando cada vez más portátiles lleguen al mercado con soporte del nuevo estándar integrado. “¿Quién se contentará con un laptop que sólo pueda correr como cliente 11g?”. Los ciclos de actualización de laptops y los despliegues de WLAN se han de planificar conjuntamente, teniendo en cuenta que la adopción de una infraestructura 11n siempre podrá ser utilizada por los clientes 11g mientras se despliega el nuevo estándar. Bourton Group admite que la compra de productos 11n supone ahora un coste superior al de las soluciones 11abg, pero asegura que durante los próximos meses, según vayan aumentando las ventas, los precios experimentarán una rápida caída.
Teniendo en cuenta todos estos datos y volviendo a la pregunta inicial de si 11n supondrá el fin de las LAN cableadas, la consultora afirma que “no, al menos por el momento”. Ahora bien, “una vez que las WLAN sean tan fiables como los accesos convencionales, empezaremos a ver como cada vez más empresas dan la espalda a las infraestructuras cableadas por razones de costes. Pero no parece que el cambio se produzca de la noche a la mañana”. 11n representa el inicio de esta tendencia pero todavía no ha llegado el momento de recoger los cables.
La tendencia ya ha empezado. Las mayores velocidades y cobertura de las LAN inalámbricas 802.11n no sólo están atrayendo la atención de los profesionales de TI, sino que a muchos empieza a abrirles la menta a un mundo totalmente wireless. Según los resultados de una encuesta realizada por Colubris (adquirida recientemente por HP) en 2007 a 195 profesionales de TI senior, casi un tercio de los c

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