Networking | Artículos | 01 SEP 2008

¿Qué impacto tendrá 11n en las redes de empresa?

Pocas generaciones anteriores de Wi-Fi han levantado tantas expectativas como 802.11n, pero su despliegue en los entornos corporativos ha de ser planificado hasta el último detalle.

Los responsables TI que quieran comenzar a disfrutar de las ventajas del nuevo estándar 802.11n –todavía en fase de borrador– tendrán que afrontar los retos que plantea su despliegue. Una cuestión que se encuentra entre los principales aspectos que preocupan a los profesionales TI a la hora de abordar la adopción de 11n. Según un estudio de Colubris, firma adquirida hace unas semanas por HP, el 33% de los profesionales sondeados citaban la complejidad técnica que pudiera suponer el proceso de implementación del nuevo estándar como su principal reto, el 60% la compatibilidad de los equipos y el 47% los aspectos relacionados con la seguridad.
Una de las primeras cuestiones que habrá que afrontar es la que afecta a la certificación e interoperatividad, ya que el estándar no se ratificará hasta mediados de 2009. Aunque muchos usuarios ya están confiando en los productos disponibles basados en el draft 2.0 de la norma, cuya interoperatividad garantiza la Wi-Fi Alliance, otros se muestran reacios a desplegar productos preestándar que ellos perciben como un riesgo. Sin embargo, Bourton Group quita hierro al problema señalando que el actual borrador ya incluye prácticamente todas las principales características que recogerá la norma final, lo que unido a la muy improbable posibilidad de que éstas cambien de forma que afecte a la interoperatividad, da cierta estabilidad a los productos actualmente disponibles. Además, todos los principales suministradores de productos wireless se han comprometido a mantener tal interoperatividad entre el borrador actual y el estándar que finalmente se apruebe, previsiblemente a mediados de 2009. Por ello, asegura la consultora, el riesgo asociado al despliegue de soluciones basadas en el draft 2.0 es muy bajo.

Modo de operación y banda de frecuencia
Pero con independencia de que las empresas opten por estas soluciones preestándar o prefieran esperar a la ratificación final de la norma, finalmente tendrán que hacer frente a otras cuestiones relacionadas con la actualización a 802.11n. Una de ellas será el modo operacional a adoptar, ya que los fabricantes permiten que sus puntos de acceso 11n trabajen de diferentes formas. Por lo general, según Bourton Group, la mayoría de los suministradores ofrecen por defecto el modo “mixed”, que permite a los dispositivos 11n coexistir e interoperar con dispositivos basados en los estándares anteriores 11b/g/a en la misma WLAN. De este modo, las organizaciones que adopten 11n podrán hacerlo de un modo gradual, garantizando el correcto funcionamiento de su entorno wireless.
Las empresas que quieran ir adquiriendo puntos de acceso basados en el nuevo estándar pero que prefieran esperar a disfrutar de todas las prestaciones de 11n, pueden operar en modo “legacy”. Este modo operativo permite a los nuevos puntos de acceso comportarse como sistemas 11g/a, pero utilizando algunas de las mejoras del nivel físico de 11n para conseguir así un mayor rendimiento. Finalmente, los puntos de acceso en modo 11n puro sólo trabajan con dispositivos que también soporten el estándar, con lo que se consiguen mayores capacidades de proceso.
Cuando todavía son pocas las estaciones 11n instaladas, Bourton considera la mejor alternativa operar los nuevos puntos de acceso en modo “mixed”, al objeto de que los dispositivos basados en normas anteriores puedan conseguir los mayores niveles de cobertura y rendimiento. Sin embargo, cuando los dispositivos 11n superen en número a las estaciones b/a/g, los despliegues se han de abordar balanceando las prestaciones y ventajas que ofrecen en cada caso tanto el modo operativo como la banda de frecuencia a utilizar, según el tipo de dispositivos a cubrir.
Así como el modo operacional, las organizaciones que quieran introducirse ya en 11n tendrán que decantarse por una determinada banda de frecuencias de las dos en las que puede operar el estándar, 2,4 GHz y 5 GHz. En su reciente informe “802.11n: Enterprise Deployment Considerations”, Bourton Group recomienda la compra de dispositivos duales para contar con mayores niveles de flexibilidad a la hora del despliegue, así como usar la banda de 5 GHz cuando se posible, ya que permite conseguir mejores capacidades de proceso, aunque con un rango de velocidades algo menor que el ofrecido por 2,4 GHz. Por otra parte, el mayor número de canales sin solapamiento que aporta 5 GHz permite a las empresas aprovechar al máximo las prestaciones de channel bonding de 11n, una técnica que permite utilizar simultáneamente dos canales no superpuestos como si se tratara de uno solo para conseguir aumentar la velocidad. A las empresas que se decanten por utilizar ambas bandas, la consultora recomienda balancear la carga entre ellas pero con 5 GHz como opción preferente, ya que tiene más canales no solapados y es proclive a experimentar menos interferencias que 2,4 GHz.

Actualización y planificación
La sobrecarga de la infraestructura cableada y de los conmutadores WLAN ya instalados, la posible necesidad de adoptar Power-over-Ethernet, y la reubicación y recableado de algunos de los puntos de acceso inalámbricos existentes son también cuestiones clave que habrá que afrontar en el despliegue de 11n. De hecho, en la mayoría de los casos, las radios 802.11n de los nuevos productos soportan dos corrientes espaciales, tienen una configuración de antena 3x3 MIMO y canales 40 MHz, proporcionando a cada radio una tasa de transferencia de datos de 300 Mbps, o 600 Mbps para un punto de acceso de dos radios. En la mayoría de los casos, se cuenta con dos puertos Gigabit Ethernet, con soporte para una o más opciones PoE.
Como la mayor parte de los nuevos puntos de acceso vienen con uno o dos puertos Gigabit Ethernet, el despliegue del nuevo estándar añade un motivo más para instalar conmutadores con enlaces de 10 Gbps, sobre todo si la infraestructura wireless es o será el medio principal de acceso a la red. También tendrán que ser reemplazados los controladores WLAN ya instalados si carecen de la memoria y capacidad de red y procesamiento necesarios para tratar el incremento de tráfico que se producirá; especialmente si la arquitectura del suministrador sigue un enfoque puramente centralizado, en el que cada paquete va directamente del punto de acceso al controlador. No obstante, con la vista puesta en la llegada de 11n, los fabricantes están actualizando sus controladores, descargando las funciones de conmutación de paquetes al punto de acceso, creando así un enfoque distribuido que elimina los cuellos de botella.
También conviene planificar el rendimiento de 11n con la ayuda de herramientas de simulación. Tanto en despliegues 11n puros como entornos mixtos 11a/b/g/n, esta necesidad es más acuciante con el nuevo estándar que en los despliegues Wi-Fi convencionales. Ello se debe en parte a que la propagación de señales “multipath” puede generar pequeños “agujeros” en el área de cobertura, algo que no ocurre con los estándares anteriores, ya que los círculos de solapamientos suelen ser más predecibles.
Con las herramientas de planificación se puede igualmente calcular el número de puntos de acceso y localizar los lugares donde mejor instalarlos para conseguir capacidades de proceso mínimas en función del á

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