Networking | Artículos | 01 ABR 2010

La red como elemento de negocio

Javier Jiménez.
La red ha dejado de ser un mero elemento de infraestructura para convertirse en un proveedor de servicios orientados al negocio. Hoy día no sólo soporta las tradicionales aplicaciones críticas de cualquier empresa, sino que su ámbito de actuación abarca nuevos campos que van desde el soporte a sistemas de seguridad física (sistemas de videovigilancia, control de accesos) a todo tipo de sistemas en edificios inteligentes (elementos de refrigeración, ascensores, etc.).
Como elemento de negocio, la red debe contribuir a que las empresas sean más eficientes y competitivas y alinearse con la estrategia global de la organización. Así por ejemplo, la red puede ser una inversión de capital, y de hecho así la contemplan muchas empresas, pero también debe ser un elemento lo suficientemente flexible como para adaptarse a otros modelos de adquisición de tecnología, como los servicios gestionados y la externalización. De este modo, la red se convierte en un coste variable que se ajusta a las necesidades de la empresa en cada momento.
Si se opta por un modelo de inversión de capital en infraestructura, debemos exigir que la red ofrezca unos costes de propiedad (TCO) y de mantenimiento reducidos. A la hora de valorar una inversión en infraestructura de red no se puede tener en cuenta sólo el coste de adquisición, sino que hay que contemplar los costes asociados a su mantenimiento y operación a lo largo de su ciclo de vida. Una red con un coste de adquisición menor puede ser a la larga mucho más cara si sus costes de operación son elevados, si hay que disponer de un stock muy amplio de repuestos o si su tecnología no está basada en estándares.
También es importante elegir una solución de red que realmente se adapte a las necesidades de la organización y sea capaz de soportar con solvencia los diferentes servicios y aplicaciones corporativos. Aquí juega un papel fundamental contar con un integrador o empresa de ingeniería que realice una buena labor de consultoría, ya que dar con la solución de red adecuada puede ahorrar a la empresa mucho dinero, tanto en la compra como en la operación posterior. Algunas organizaciones necesitarán una red de muy altas prestaciones, con un elevado número de usuarios, centros de datos virtualizados, enlaces con oficinas remotas, etc., por lo que necesitarán equipos de alto rendimiento y características “premium” de seguridad, disponibilidad, etc., en todos los niveles de la red. Otras empresas u otras partes de la red no requieren esas capacidades “premium” y pueden optar por soluciones más rentables. En cualquier caso es conveniente contar con proveedores con un portfolio lo suficientemente amplio para poder optar y encuentrar la solución de red que mejor se adapta a las necesidades de la empresa.

Costes de operación
Los costes asociados a la operación manual de la red son especialmente importantes. Cuanto mayor sea la capacidad de una red para automatizar tareas, menor será el total de horas/hombre necesarias para gestionar esa red, lo que supone que un departamento de sistemas podrá gestionar, con un mismo número de técnicos, un número mucho mayor de puestos. Hoy día, se requiere por término medio un administrador por cada 300-500 usuarios. Una red eficiente sólo necesitará un administrador por cada 3.000/5000 usuarios.
El consumo de energía es otro de los factores a tener en cuenta. No se trata simplemente de “subirse al carro” de lo verde, sino de transformar los ahorros energéticos en ahorros de costes que se reflejen directamente en la cuenta de resultados de la empresa. El consumo energético de los equipos de red viene de dos fuentes: por un lado de la alimentación de los equipos propiamente dicha y por otra de la alimentación de los equipos de refrigeración de los mismos.
Los ingenieros y diseñadores de equipos de red se encuentran ante un handicap: cada vez se exige mayor capacidad y velocidad de transmisión, y ello implica necesariamente un mayor consumo de energía y una mayor necesidad de refrigeración. El reto consiste en cómo diseñar los equipos de manera que se mantenga a raya el consumo a pesar de que la capacidad de transmisión de los equipos se incremente. Hoy hay en el mercado soluciones de red capaces de satisfacer las necesidades de transmisión más exigentes sin que el consumo energético de los equipos crezca en la misma proporción que la velocidad de transmisión, lo que ya supone un ahorro. Esto es algo a tener en cuenta.


Javier Jiménez
Director general
Enterasys

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