Networking | Noticias | 14 MAR 2019

La llegada del 5G, en cinco puntos básicos

Mejoras en la velocidad, la latencia y el rendimiento de la red o el impulso al uso del smartphone y a otras industrias definirán el despliegue del próximo estándar, que se espera que se produzca de forma más amplia en 2020.
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Redacción

2019 será el año del comienzo del despliegue comercial de la tecnología 5G. A falta de que se empiece a generalizar su uso, el futuro estándar de comunicaciones móviles está generando grandes expectativas. De acuerdo a una encuesta de la GSMA, los usuarios esperan que traiga mayores velocidades como principal beneficio derivado de su implantación. Esta es una de las ventajas que pregonan sus defensores junto con la gran aliada para la mejora de la red: la reducción de la latencia hasta cifras prácticamente indetectables.

A nivel empresarial, un reciente informe de Gartner señalaba que dos de cada tres organizaciones cuentan ya con planes y proyectos con 5G para 2020, lo que esboza un calendario en el que, si bien este será el año del comienzo de la implantación, se tratará de un proceso gradual. Así lo confirman también los últimos datos de la firma Entelgy, que respaldan también los beneficios asociados al 5G. La compañía apunta cinco datos clave en el futuro estándar de red.

En España, el 5G no llegará de forma efectiva hasta 2020. La entrada de anteriores generaciones de red en el país se retrasó respecto a lo previsto inicialmente, pero con el 5G se prevé un ritmo rápido de despliegue de antenas y de acceso al usuario final. Sin embargo, en parte por la subasta pendiente de espectro pero también por el despliegue en dos tiempos, esto no se producirá hasta dentro de, al menos, un año. Esta implantación en dos fases se divide entre el modelo NSA, que aprovecha infraestructura 4G y al que se adaptarán gran parte de la primera generación de dispositivos, y el SA, que emplea tecnología autónoma. 

La rápida expansión del modelo —más allá del papel de las compañías encargadas de ello— viene facilitada por las propias características del 5G, que facilita la creación de más puntos de acceso de forma económica. En relación a las velocidades, irán de los 3Gbps a los 100Gbps, una considerable mejora respecto a otros modelos de conexión. 

En relación a esto, la latencia se reducirá hasta los 4 milisegundos en condiciones ideales, frente a los 20 milisegundos de redes 4G LTE. Además, se mejorará el rendimiento por cada nodo, mejorando la saturación en la cobertura a dispositivos, y se avanzará hacia un modelo de mayor eficiencia energética, que aumentará hasta un 90%.

El 5G será esencial para el impulso de nuevas funcionalidades vinculadas al smartphone, como la reproducción de contenidos de vídeo en streaming, el empleo de realidad virtual y aumentada. También se apoyará el despliegue del Internet de las Cosas al facilitar la conectividad sin depender de la red WiFi o del cable. 

El 5G tendrá una importante adopción industrial y empresarial, ayudando a la transformación de sectores como el de la movilidad, especialmente en entornos urbanos. En otros, como la industria agrícola y ganadera impulsará el empleo de dispositivos tecnológicos para un modelo de gestión inteligente.



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