Networking | Artículos | 01 MAY 2007

Fuerza + inteligencia = velocidad

Es el viejo dilema que intermitentemente reaparece en el sector: ¿más ancho de banda u optimización de la capacidad existente? O lo que es lo mismo: ¿fuerza bruta o inteligencia? Son los dos polos de un debate que siempre parece cerrarse en falso. Todos los esfuerzos realizados hasta ahora por contemporizar ambos extremos suelen caer en saco roto cuando el usuario no adopta la perspectiva adecuada.
Una reciente investigación encargada por F5 Networks a Forrester Consulting destaca las ventajas de las técnicas de aceleración WAN en la continuidad del negocio y la recuperación de desastres. Se afirma en el estudio que la aceleración WAN consigue reducir la latencia de la red y mejorar la tasa de transferencia entre las delegaciones y el centro de datos de backup, mitigando así los riesgos de pérdida de datos en los sitios remotos, un problema que preocupa al 75% de los responsables de TI sondeados. La mayoría de los 500 profesionales de Norteamérica y Europa encuestados por Forrester aseguran que su ancho de banda disponible les impide ampliar la protección de sus réplicas o copias de seguridad en los sitios remotos. Y hasta un 82% reconocen la importancia de poder disminuir el tiempo de recuperación sin tener que incrementar el ancho de banda.
Como no podía ser de otra forma, el estudio de Forrester parte de la premisa de que las herramientas de optimización WAN ayudan a las empresas a utilizar mejor el ancho de banda del que disponen, atenuar la latencia de las aplicaciones e incrementar la disponibilidad, lo que redunda en la mejora de las capacidades de recuperación. Sin embargo, desde una óptica de aplicación general, los responsables de TI entrevistados no parecen relacionar estas tecnologías con la oportunidad de reducir sus gastos en ancho de banda, pese a que el 75% dicen conocerlas. Una conclusión más que llamativa cuando analistas, expertos, medios especializados y la propia industria llevan años destacando las ventajas de la aceleración y optimización, y entre ellas, por supuesto, la de reducir los costes que supone incrementar el ancho de banda. No hace muchos meses, precisamente, Gartner, que se ha convertido en la consultora abanderada de la reivindicación de estas tecnologías, recordaba que las herramientas de optimización de la WAN pueden llegar a reducir el tráfico de un 60% a un 80%. Una tasa que, aun considerando que los requerimientos de capacidad adicional crecieran un 35% anual, permitiría eliminar la necesidad de adquirir más ancho de banda durante, al menos, un par de años. Dando un paso más allá en la apología de estas tecnologías, Gartner cifraba en 100.000 millones de dólares las inversiones que las empresas harán en balde en productos y servicios de redes durante los próximos cinco años.
Siendo verdad todo lo anterior, también lo es que, como Gartner reconoce en su mensaje, el crecimiento de la capacidad de red es una necesidad natural para cualquier empresa, por crecimiento en tamaño o por las exigencias de dar soporte a las nuevas aplicaciones. Con la aprobación, el pasado noviembre, de los 100 Gbps como la próxima velocidad de Ethernet, involuntariamente, el IEEE volvía a reabrir la cuestión. Cada vez que se produce un nuevo aumento en la velocidad de Ethernet, algunos agentes del mercado se plantean si tan enormes anchos de banda son realmente necesarios. Y cada vez que salta el debate, los años acaban cerrándolo con la constatación de que las nuevas aplicaciones y el simple crecimiento del volumen de la información justifican su necesidad, al menos en ciertos entornos.
Casi nadie se decanta ya exclusivamente por ninguno de los dos enfoques. No se trata de elegir entre fuerza bruta o inteligencia, sino de cómo mejor combinar las dos, sacando el máximo rendimiento a su suma. El debate parece hoy tan viejo como falso.


Sólo a dos años vista
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La apuesta decidida de los analistas de Gartner por las herramientas de aceleración y optimización del tráfico parece contrastar a simple vista con la necesidad creciente de mayores anchos de banda en algunas organizaciones. La referencia a YouTube, que alcanza picos de demanda de 25 Gbps y pronto llegará a 75 Gbps, ya es un clásico al respecto. Pero no hay contradicción, sino complementariedad. Cada empresa ha de evaluar sus necesidades y, si se lo puede permitir, seguir el consejo de Gartner: adquirir sólo lo que necesite en los próximos dos años, sin malgastar en cubrir necesidades hipotéticas que quizá nunca surjan.

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