Networking | Noticias | 23 ENE 2019

Acuerdo entre Telefónica y Vodafone para el despliegue 5G en Reino Unido

Las compañías refuerzan su alianza con un pacto no vinculante en compartición de redes, de cara a incluir el próximo estándar de comunicaciones móviles en la infraestructura conjunta.
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Redacción

Se espera que este sea el año en el que comience el despliegue comercial del 5G a nivel internacional. Aunque su implantación será gradual, con previsiones de llegar al 40% de la población en cinco años, las compañías están ya preparándose para cuando llegue el momento de operar con esta tecnología. Un punto clave en este proceso es la alianza entre las distintas partes involucradas en su desarrollo, del que se acaba de ver una muestra. 

Telefónica y Vodafone han actualizado su actual acuerdo de compartición de redes en Reino Unido mediante un nuevo pacto no vinculante. Esta medida se toma para reforzar la alianza, ampliando los plazos e incluyendo 5G en su infraestructura conjunta. De este modo la filial británica de la española, O2, y Vodafone podrán agilizar el despliegue de la nueva generación de redes y ampliar las zonas en las que ofrecer servicios de este estándar, con menor repercusión económica para las compañías. 

El acuerdo no vinculante, que esperan se ratifique tanto a nivel interno como regulatorio a lo largo del año, tiene tres puntos clave. O2 y Vodafone emplearán cables de fibra óptica de mayor capacidad para actualizar sus redes de transmisión, con lo que quieren facilitar el acceso a las ventajas del nuevo estándar de comunicaciones. Según explican, esto supondría mayores economías de escala para las compañías, además de optimizar su capacidad de elección de socios de infraestructuras. Las firmas se muestran favorables a considerar otras alternativas sobre el futuro modelo operativo de estas redes de transmisión.

Las operadoras mejorarán su autonomía de red en algunos de los principales núcleos de población del país y desplegarán por separado sus equipos de radio en unas 2500 localizaciones. Esto supone el 15% de las instalaciones de fuera de la capital, Londres; una medida llamada a lograr una mayor flexibilidad en la oferta a sus usuarios. 

Las actividades adicionales se delegarán en CTIL, compañía en la que O2 y Vodafone comparten accionariado y que es la encargada de la gestión de la infraestructura pasiva de sus torres. Una vez se cierre el acuerdo, las telecos esperan poder avanzar en la monetización de su empresa conjunta, explorando por ejemplo las posibilidades de alquilar estos elementos de red a terceros. 



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