Mundo profesional | Artículos | 01 DIC 2007

10 debates, 20 alternativas

La historia de las TIC –es de suponer que como la de todos los sectores– ha ido evolucionando sobre el enfrentamiento entre conceptos, tecnologías e incluso modelos de negocio si no siempre contrarios, al menos claramente alternativos. Mac/PC, Ethernet/Token Ring, outsourcing/gestión interna… Algunos de estos debates ya son historia, pero otros siguen prologándose en el tiempo sin aparente solución. Aquí recogemos los 10 hoy más controvertidos. Hay otros muchos pero ninguno como éstos recogen en sus distintos y encontrados argumentos la esencia del actual periodo por el que atraviesan las TIC.

01 Código abierto
Software comercial
Microsoft lucha contra el código abierto incluso cuando lo adopta.
Inicialmente, el software libre parecía plantear una paradoja: ¿cómo hacer dinero suministrando algo sin cobrar? Aunque en castellano “libre” no necesariamente es sinónimo de “gratis”, en inglés esto no es tan evidente. Pero una vez que los defensores del código abierto clarificaron lo que había que entender por “free”, el negocio despegó.
Las firmas vinculadas al software comercial intentaron defenderse tanto con iniciativas de negocio como con medidas legales, mientras, por si acaso, bajaban sus puentes levadizos para dar paso al “enemigo”. Sun e IBM están entre los convertidos, abrazando el código abierto sin abandonar por completo su negocio de software comercial. Incluso Microsoft, que ha hecho miles de millones de euros vendiendo software, obtuvo el pasado 12 de octubre la aprobación de la Open Source Initiative para su Microsoft Public License y Microsoft Reciprocal License, lo que significa que cumplen los 10 criterios de la organización para ser definidos como código abierto.
Pero, aún así, Microsoft sigue peleando. Recientemente, su CEO, Steve Ballmer, advertía a los usuarios del Linux de Red Hat su “obligación” de pagar a la compañía por estar usando parte de su código. La polémica rescata las palabras pronunciadas por Craig Mundie, CTO de Microsoft, en 2001 describiendo el código abierto como un modelo de negocio fracasado, similar al de las compañías .com que entonces caían como moscas. Mundie dijo que la exigencia de que cualquier software desarrollado usando código cubierto por el GPL debe estar también sujeto a este esquema de licencias “no es adecuada para crear un mercado de masas”. Pues que se lo digan a Red Hat, que en su año fiscal de 2007 obtuvo un beneficio de 69 millones de dólares sobre unos ingresos de 463 millones, gracias a su modelo de negocio basado exclusivamente en cobrar por dar soporte y por las funcionalidades propias de su software Linux.
El código abierto va sobre ruedas. Una encuesta de Saugatuck Research muestra que casi el 50% de las empresas planean usar Linux para sistemas de misión crítica en 2012, frente a sólo el 18% que lo hace ya en 2007. Aunque parte de este crecimiento sea en realidad un fracaso encubierto, debido a tantas distribuciones de Linux como hay, el software libre es citado como una de las diez tendencias arrasadoras en el libro de Thomas Friedman The World is Flat de 2005: “El código abierto permite la disponibilidad gratuita de muchas herramientas que, de otro modo, millones de personas se verían forzadas a comprar. Las comunidades de software libre están retando a las estructuras jerarquizadas con un modelo horizontal de innovación”.

02 Outsourcing
Gestión interna
Externalizar o no externalizar, esta es la GRAN cuestión.
Aunque todavía es una medida impopular en muchas corporaciones, la mayoría de las grandes empresas –y cada vez más las pymes– externalizan alguna o algunas áreas TIC. Y por buenas razones, especialmente financieras. Según un informe de Forrester Research, los departamentos de TI que externalizan la gestión de su infraestructura y los servicios de aplicaciones pueden conseguir de media ahorros de entre un 12 y un 17% anuales.
El ahorro es ciertamente el principal atractivo del outsourcing, pero PricewaterhouseCoopers advierte que cada vez son más patentes otras ventajas potenciales. Por ejemplo, más del 40% de los entrevistados en un estudio reciente realizado por la consultora pone como principal motivo para externalizar la mejora de las relaciones con los clientes. Otro 37% señala como ventaja el desarrollo de nuevos productos y servicios, y alrededor de un 33% afirma que el outsourcing ayudaría a la empresa a expandir su presencia a áreas geográficas a las que de otra forma no podrían llegar.
El estudio revela además que los ejecutivos cada vez más están externalizando funciones consideradas como centrales para el negocio. De hecho, el 53% de los sondeados indica que externalizaría actividades que consideran críticas. Aunque las TI sigue siendo la actividad más externalizada, con alrededor del 60% de los casos, el 70% gestionaría mediante outsourcing una o más de las que podrían ser consideradas funciones estratégicas.
Con todo, hay áreas que siguen resistiéndose al outsourcing, como las aplicaciones de seguridad y las financieras. Pero, como señala Nemertes Research, al menos en lo que se refiere a la seguridad las cosas están cambiando, especialmente en cuanto a monitorización de cortafuegos, detección de intrusiones y gestión del correo electrónico.
Lo que realmente ha cambiado en el tiem- po es que ahora son pocas las empresas que externalizan todas las funciones TI. Por ejemplo, aunque hay compañías que siguen firmando mega acuerdos de miles de millones de dólares –como General Motors, por ejemplo–, el tamaño medio de los contratos pasó de 9.600 millones en el primer trimestre de 2006 a 2.400 millones en el tercer trimestre de 2007, de acuerdo con TPI.

03 SaaS
Aplicaciones empaquetadas
El software como servicio está revolucionando el mercado de las aplicaciones de negocio.
Aunque todavía muchos aseguran que el anuncio de la muerte del software empaquetado es una exageración, los defensores de SaaS están convencidos de haber ganado la batalla. En su opinión, se han impuesto finalmente las ventajas del nuevo modelo: los productos son fáciles de usar, están sometidos a frecuentes actualizaciones y los planes de pagos mensuales fuerza a los proveedores a mejorar el servicio al cliente. Sin embargo, los defensores del modelo tradicional argumentan en su favor que sus aplicaciones son más robustas, maduras y potentes, y ofrecen más y mejores características. Para ellos, SaaS sería como una versión simplificada de las aplicaciones.
Pero tampoco es difícil encontrar defensores de software-as-a-service que reconocen que esta nueva tendencia no es probable que suponga la muerte de las aplicaciones empaquetadas. Lo más seguro es que ambos modelos coexistan finalmente complementándose entre sí, tanto entre los proveedores y fabricantes como en la empresa. Aunque, como augura Thinkstrategies, “coexistencia no significa paz y armonía. Habrá fuego cruzado entre ambos bandos”.
Muchos proveedores mantienen una guerra intestina, convencidos de que la Web podría canibalizar sus propias ventas de software. Y en las empresas, los usuarios finales reclaman la facilidad de uso de la Web frente a la cautela de los directivos TI, más preocupados por los problemas de fiabilidad, seguridad y pérdida de control que SaaS pudiera acarrear, así como por lo

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