Movilidad | Noticias | 09 JUN 2020

El desarrollo tecnológico, el gran reto de las zonas rurales europeas

En Europa, solo un 40% de las zonas rurales cuentan con cobertura de móvil de banda ancha, según un estudio elaborado por investigadores de la UPM en el marco del análisis europeo Smart Rural.
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Redacción

La España vacía es un problema que se viene tratando de un tiempo a esta parte, pero no es cosa únicamente de nuestro país. Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han elaborado un estudio en el marco del análisis europeo Smart Rural donde han buscado responder a las preguntas: ¿Están las poblaciones rurales europeas preparadas para afrontar los retos que plantea la sociedad actual? y ¿Qué hay que mejorar para que lo estén? 

Asíel estudio ha analizado el nivel de desarrollo de las poblaciones rurales europeas en base a cuatro tipos de variables que son: desarrollo del bienestar; desarrollo laboral  e inversión en I+D+i; desarrollo tecnológico y desarrollo sostenible. 

“Las limitaciones que hemos sobrellevado en los últimos meses han hecho que las  poblaciones rurales vuelvan a contemplarse como una opción válida por parte de muchas personas. No obstante, afrontar la vida en el campo implica necesariamente una modernización de sus estructuras, especialmente desde el punto de vista tecnológico, un ámbito en el que podemos observar muchas deficiencias en las poblaciones rurales europeas”, explica José María Fernández-Crehuet, investigador de la ETSI Industriales de la UPM y coautor de este artículo científico.  

" Afrontar la vida en el campo implica necesariamente una modernización de sus estructuras, especialmente desde el punto de vista tecnológico"

Las limitaciones de las zonas rurales son más que evidente: solo el 40% de las zonas rurales en Europa cuenta con banda ancha móvil y únicamente el 9% de su población cuenta con habilidades tecnológicas. Esta es una realidad que dificulta mucho que desde ellas se pueda hacer frente a las necesidades de la vida actual y pone de manifiesto la necesidad de acometer un progreso basado en aportar inteligencia a dichas áreas principalmente desde el punto de vista tecnológico. De ahí que el proyecto europeo acuñe el nombre de Smart rural por contraposición al desarrollo de ciudades inteligentes o Smart cities.

El abandono escolar en zonas rurales, el desarrollo tecnológico, del bienestar o el uso de internet, son otros de los aspectos en los que España suspende con niveles considerados como “medio-malo”

En el caso de España, los déficits son claros: suspendemos en desarrollo de internet en poblaciones rurales, donde nuestro nivel es “malo”; mientras que nuestros mejores resultados se sitúan en las áreas de salud percibida, nivel educativo, desarrollo sostenible e inversión privada en i+D en los que tenemos niveles considerados como “medio-bueno”. El abandono escolar en zonas rurales, el desarrollo tecnológico, del bienestar o el uso de internet, son otros de los aspectos en los que España suspende con niveles considerados como “medio-malo”.

El estudio permite observar de manera fácilmente identificable las principales deficiencias en el desarrollo de las zonas rurales y se constituye como un elemento clave para los poderes públicos de cara a la toma de decisiones que, para los expertos, deben ser multifactoriales y diferenciadas en función del Estado miembro. “Nuestros resultados permiten concluir que es más recomendable un enfoque de descentralización y flexible, donde las políticas y la mejora se adapten a las particularidades de cada territorio y su contexto, favoreciendo áreas como la formación, empleo e inversión en I+D”, concluye la investigadora de la UPM.

Suspenso en conectividad

Uno de los puntos que destaca especialmente es el de las conexiones a internet, donde España, Bulgaria, Chipre, Lituania, Croacia y Letonia presentan los niveles más bajos de conexión con un nivel malo. Luxemburgo y los Países Bajos rozan el aprobado con un nivel de desarrollo 'medio-bueno' y solo Dinamarca tiene un resultado considerado como 'bueno'.

Hemos observado casos de poblaciones rurales europeas en las que sus habitantes no han utilizado el ordenador en el último año”, explica Ana Rey-Alvite, también investigadora UPM autora de esta publicación, que señala que el suspenso es generalizado en este sentido.
En el resto de indicadores, las diferencias entre países son significativas, aunque los mejores resultados están en el desarrollo del bienestar, un ámbito en el que aprueban Bélgica, Austria, Luxemburgo, Países Bajos, Suecia y Eslovenia.

 

 

 



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