Convergencia | Noticias | 01 ENE 2019

'Edge computing': una de las tendencias clave para 2019

La computación en el extremo se plantea como una de las herramientas clave en entornos altamente conectados, para brindar mayor agilidad a las redes y, en última instancia, al usuario final.
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Redacción

La conectividad está cambiando la forma en que las personas interactúan unas con otras, con las máquinas e, incluso, las propias máquinas entre sí; pero esto, a su vez, provoca que la infraestructura evolucione. Uno de los frutos de este proceso de cambio es la aparición del 'edge computing' o computación en el extremo o borde de la red.

Bajo esta denominación se engloba la tendencia a gestionar las operaciones cerca del dispositivo de origen o destino; una descentralización respecto al modelo tradicional de cloud. En su desarrollo confluyen varios factores, como explica la consultora McKinsey, que ha realizado una investigación a través de más de un centenar de casos de uso de la tecnología, centrándose en su valor a nivel de hardware. Por un lado, como elemento clave, el auge de la conectividad, que hace que la necesidad de conectarse se presente en formas y lugares variados, y la movilidad de los datos. El estado actual de digitalización requiere de respuestas rápidas, por lo que gracias a la computación en el extremo se incentiva el procesamiento y toma de decisiones en tiempo real

Esto requiere que se habiliten formas de computación localizadas y, por lo general, más livianas, sin el soporte de una unidad central de mayor tamaño. Además, aparecen nuevas necesidades de almacenamiento y seguridad, a medida que aumenta la cantidad de sensores que generan datos en dispositivos remotos y móviles. El modelo de 'edge computing' se emplea en situaciones en las que puede trabajarse con necesidades intermitentes, algo a tener en cuenta desde el punto de vista de la energía y la infraestructura.

Según McKinsey, el 'edge computing' abre un abanico de oportunidades para una amplia gama de industrias, más de las que había con la nube, ya que las tecnologías asociadas a su uso deben ser más específicas. Pone como ejemplo el caso de una plataforma cloud, que podía emplearse tanto para un motor de comercio electrónico como para el trabajo en una entidad bancaria. Con la computación en el extremo no sucede así: el almacenamiento de datos y la potencia informática necesarios para la agricultura de precisión serán diferentes de los necesarios para hacer funcionar dispositivos móviles, dispositivos médicos duraderos o equipos de seguridad en una mina.

Los cálculos de la firma de investigación cifran en una cantidad de entre 175.000 y 215.000 millones de dólares el valor que representará el 'edge computing' en hardware para 2025. Del estudio de los distintos casos de uso extrae que tres verticales resultarán especialmente beneficiados: el de viajes, transporte y logística; energía global y materiales; y sector público y utilities. Las estimaciones del volumen de mercado que moverá cada uno se corresponden solo en parte con esta perspectiva. El que mayor valor tendrá será el de hardware aplicado a viajes, transporte y logística, con una estimación de entre 35.000 y 43.000 millones de dólares. Le sigue el vertical transversal a otras industrias, que generará entre 32.000 y 40.000 millones. Retail ocupa el tercer puesto, con una cifra situada entre los 20.000 y 28.000 millones. El sector público y el de la energía estarían en quinta y sexta posición de esta tabla.

El 'edge computing' aporta, así, un cambio importante en relación a los beneficios de las revoluciones tecnológicas pasadas. Mientras estos se concentraban en sectores con grandes usuarios de tecnología, como los servicios financieros, con la computación en el extremo serán los sectores que tradicionalmente han sido menos intensivos en tecnología, como la energía y los materiales, los que podrán optar a mejoras sustanciales.



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