Convergencia | Noticias | 01 NOV 2019

Consideraciones en el despliegue del 5G

Tags: 5G Red
El proceso de expansión de la quinta generación de redes móviles va a suponer una renovación de la infraestructura, que puede verse favorecida si se tienen en cuenta ciertos factores.
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Redacción

La llegada del 5G a España es ya una realidad. Desde el 15 de junio, en concreto, fecha en la que Vodafone activó la red en 15 localidades. Sin embargo, falta aun tiempo —que algunos analistas cifran en meses, otros en años— para que la quinta generación de red móvil se expanda de forma significativa. 

Para preparar el terreno e ir facilitando la creación de una infraestructura, el Institut Cerdá propone en su informe Densificación y racionalización de las redes móviles 5G en el territorio una serie de criterios sobre los que articular el despliegue de la red. Lasconsideraciones se agrupan en cuatro áreas: territorio y ciudad, gestión e implantación, tecnología y servicios y sostenibilidad del modelo.

En relación al espacio físico del despliegue, se propone apostar por la racionalización en la ocupación del espacio público y privado, lo que implica minimizar la ocupación y el impacto de los nuevos componentes del 5G. Para esto, es clave garantizar las competencias de la administración local y que se respeten los requerimientos técnicos, urbanísticos y ambientales. Además, el proceso de implementación debe aprovecharse como una doble oportunidad: para la mejora de los servicios públicos y para el desarrollo de los territorios, con el fomento por parte de la Administración de las inversiones de los distintos agentes, en la busca de un impacto económico destacable.

También hay que buscar, en relación al territorio, establecer un equilibrio entre los distintos ámbitos rurales y urbanos, de forma que se apueste por modelos de despliegue integrales y equitativos que aseguren acceso libre e igualitario de la ciudadanía a los servicios. 

Sobre la gestión e implantación de la red, el informe destaca la necesidad de fomentar la coinversión, debido a los altos costes que se prevé que se produzcan en un primer momento, de forma que se flexibilicen las normas pero se garantice la libre competencia. En este sentido, deben contemplarse acuerdos de compartición como método de eficiencia en la implantación territorial. Se trata de buscar un modelo planificado e integral, con vistas a largo plazo, en el que se aborden los requerimientos técnicos del nuevo estándar.

En el apartado de tecnología y servicios se contempla el enfrentamiento a los retos que plantea el 5G. El estándar es, de facto, una tecnología precomercial cuya madurez está prevista para 2021, por lo que estos próximos años serán clave en el desarrollo de respuestas a situaciones nuevas, como la compartición activa, la forma de los dispositivos, su autonomía o las exigencias de procesamiento de los nuevos equipos, como small cells. En este ámbito será clave la I+D como elemento potenciador de nuevos casos de uso de la tecnología, así como que se consiga llegar a un encaje entre el desarrollo de la tecnología y las expectativas de la ciudadanía. 

Para que el nuevo modelo sea sostenible, será esencial combatir la brecha digital y divulgar las potencialidades de la red, implicando a los distintos grupos sociales. Tendrá también un papel clave el conocimiento sobre sus efectos y el trabajo en temas de datos, privacidad, ética y seguridad digital, para impulsar un marco de derechos digitales claro y un entorno seguro.



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