Cloud Computing | Artículos | 01 ENE 2011

Preparando el éxito de la nube

Con buenas intenciones la mayoría de las veces, con intereses más que dudosos en otras pocas, la nube se está convirtiendo en una de esas ideas-fuerza que cada tanto marcan la dirección de la
evolución tecnológica para animar el engranaje del negocio. Tan insistentemente en ocasiones, como es el caso, que el mensaje acaba banalizándose y, lo que es peor, aburriendo.
La presión ejercida por el marketing de los suministradores y proveedores de tecnologías y servicios cloud computing sobre los profesionales TI está siendo enorme. Y no faltan los que, subiéndose al carro, tunean con un poco de vapor sus ofertas convencionales para entrar en el ‘club de la nube’. En pocas palabras, entre tanto cloud computing público, privado e híbrido en el escaparate, todavía hay más humo que nubes.
En cualquier caso, tiene sentido que así sea. Pese a todo los aspectos negativos que aparecen cuando se desmadran las expectativas de una tendencia tecnológica, cloud computing es un movimiento imparable. Se pongan como se pongan los profesionales TI más reacios, la nube acabará invadiendo los entornos informáticos de todo el tejido empresarial, cualquiera que sea la forma en que se adopte, cualquiera que sea la aplicación que soporte.
No será una solución para todo, porque las más grandes organizaciones querrán seguir ejerciendo un férreo control sobre las aplicaciones críticas para el negocio. Tampoco será sencillo bregar con tanta nube. Pero el nuevo modelo tiene la enorme fuerza de representar el último y más perfecto paso evolutivo de muchas de las tendencias de externalización que han ido surgiendo en los últimos años, desde el hosting al software como servicio (SaaS). Y porque su propia naturaleza se alinea con las consecuencias últimas del cambio de modelo económico que se está fraguando en medio de la crisis: agilidad, escalabilidad, reducción de costes de capital, rápida adaptación al medio y costes con transparencia en precios ya no son ventajas competitivas, son una necesidad básica para la supervivencia.
El éxito del modelo cloud computing todavía seguirá un tiempo siendo discutido por algunos. Finalmente, no tendrán razón, como quedará patente este año 2011, pero hasta que su éxito sea indiscutible aún quedan muchas cuestiones pendientes por resolver, desde las de seguridad y privacidad a las operativas y la falta de estándares. Será imprescindible solventar esta última en todos los ámbitos, no sólo en lo que afecta a la propia tecnología. Una de las mayores demandas del mercado de servicios cloud, ante la diversidad que hoy le caracteriza, es la convergencia de la multiplicidad de ofertas diferentes que hoy se pueden contratar en modelos con mínimos estandarizados. Así se conseguiría que los usuarios no queden bloqueados en soluciones demasiado ‘propietarias’ que impidan cambiar de proveedor y, lo que es igual de importante, que el precio tenga más peso en el proceso de elección. Esto daría al mercado cloud computing una estabilidad y madurez que ayudaría a eliminar los temores y dispararía todas las expectativas.
En el tema de portada de este número nos adentramos en otra de las grandes cuestiones que se han de abordar con mucha planificación para que cloud computing sea una experiencia de éxito: cloud networking. Así se conoce el modelo de red adaptado a las condiciones, retos y características que impone cloud computing tanto en las LAN como en las WAN y en la gestión de red. Las empresas también han de ser conscientes de la necesidad de adaptar las redes a la nube para explotar su máximo potencial.

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