| Artículos | 01 NOV 2002

Cuando la banda ancha no basta

Conferencia de Telecomunicaciones 2002 de IDC
Fernando Ujaldón.
Desde hace tiempo, se insiste en que el progreso de las telecomunicaciones pasa por el desarrollo de la banda ancha. Sin embargo, para que esta industria acelere su ritmo de crecimiento la velocidad de transmisión no parece ser la única respuesta. Los contenidos y las aplicaciones que se ofrezcan pueden ser la clave del despegue definitivo, como quedó de manifiesto en la Conferencia de Telecomunicaciones 2002 de IDC.

Aunque pudiera resultar un argumento un tanto reduccionista, “sin banda ancha no hay progreso, aunque esta tecnología no logra ser suficiente por sí misma para desarrollar el sector”. Así lo aseguró Jaime García, analista senior de IDC España, durante su ponencia en la Conferencia de Telecomunicaciones 2002, celebrada en Madrid a finales de septiembre y que reunió a los principales actores del sector. “Negroponte, el gurú de Internet, afirma que el problema de la banda ancha es que llegó demasiado pronto y ofreciendo demasiado poco. Llevamos muchos años hablando de una tecnología a la que aún le queda mucho por delante. Además, lo que estimulará la demanda serán las aplicaciones y los contenidos, más que la velocidad de acceso. Ésta es sólo una primera fase”.
En esta misma línea se manifestó Borja Adsuara, director general para el Desarrollo de la Sociedad de la Información del Ministerio de Ciencia y Tecnología: “a los ciudadanos les importa poco la tecnología en sí, ya se trate de banda ancha o UMTS; lo que valoran son los contenidos que pueden obtener a través de esas tecnologías. Por eso la banda ancha sólo tendrá sentido si se ofrecen propuestas interesantes a los usuarios”. Estos argumentos sirvieron de introducción para comenzar a delinear el actual panorama al que se enfrenta el sector y las entidades interesadas en impulsar el desarrollo de la Sociedad de la Información. Desde la postura del Gobierno se aseguró ser consciente de la necesidad de apoyar el desarrollo de esta tecnología, como lo hace la Unión Europea, que a través de su plan de acción eEurope, contempla la potenciación de la banda ancha, un objetivo prioritario para el año 2005.

Catástrofe en formato panorámico
“La tormenta perfecta”, denominación de la película de desgracias climáticas acumuladas, sirvió de metáfora a Jaime García para describir los acontecimientos por los que ha atravesado el sector de las telecomunicaciones desde el año 2001. Crisis de las puntocom, el invierno de las telecos, la industria TI (Tecnologías de la Información) contra las cuerdas, el 11-S...; en resumen, un cúmulo de adversidades parece haberse apoderado de un mercado antaño floreciente y burbujeante en la Bolsa. Todos estos factores, unidos a una escasa demanda por parte de los usuarios, además de los altos precios pagados por las licencias de UMTS, han dejado al mercado bastante maltrecho. “Y lo peor –asegura García– es que este año 2002 no parece que esté yendo mucho mejor; siguen cayendo los precios y los márgenes, y vender capacidad ha dejado de ser un negocio.
A pesar de ello, la banda ancha promete muchas posibilidades para usuarios residenciales y corporativos. Las operadoras están en condiciones de ofrecer nuevos servicios añadidos avanzados, surgirá un software nuevo para este mercado e incluso modelos que no han funcionado muy bien hasta ahora, como los xSP, tienen grandes posibilidades de conseguir el éxito a la segunda intentona gracias a la banda ancha. También supone una gran oportunidad para los fabricantes de redes..
Lo que está claro, según el analista, es que la banda ancha debe convertirse en una necesidad para los usuarios residenciales, pues es éste el segmento de mercado más atractivo, “aunque actualmente el despliegue de redes para este tipo de usuarios sea el más caro e Internet tenga aún una penetración de tan sólo el 25% de la población española”.
Como se ha dicho, los contenidos serán el auténtico y único posible motor de desarrollo de la banda ancha en el mercado residencial, pero siempre bajo un modelo de negocio basado en el pago por los usuarios finales. Esta visión también es compartida por Luigi Salmoiragui, director general de D-Link España y Portugal, quien señaló que “sin servicios de pago, la banda ancha tiene muy pocas posibilidades de transformarse en un negocio rentable”.

De la mano del almacenamiento
Pero también el mercado corporativo es decisivo. La tecnología de banda ancha ofrece muchas nuevas prestaciones a este segmento de la demanda para el mercado empresarial. El problema, según Jaime García, es que en este momento las compañías sólo buscan tecnologías que les aporte ahorro de costes e incrementos de la productividad. “Las empresas hoy sólo implantan tecnologías que les permita crear valor, pues, tras la crisis del sector, se ha pasado del e-business al e-reality”. Eso sí, a corto plazo, será este mercado corporativo el que empujará al negocio”. En cuanto a la tecnología en sí, “quién sabe, quizás el actual ADSL evolucione a un xDSL que aún no conocemos”.
Una de las áreas en las que más impactará el uso de la banda ancha en el ámbito empresarial es la del almacenamiento. Como afirmó Ángel Casado, director de Ventas del Sur de Europa de EMC, “el 93% de la información que se genere será digital en 2006, año en que, según la Universidad de Berkley, dicha información supondrá un volumen de 24 millones de GB. A la vista de estas cifras, está claro que la única manera de poder transmitir todos esos datos será a través de la banda ancha”.
Otra tendencia señalada por Casado es la estrecha relación que se presenta entre la capacidad de almacenamiento de los datos y la de su transmisión. “Gracias a la banda ancha el campo del almacenamiento mejorará considerablemente facilitando su consolidación”. El responsable de EMC mencionó también la importancia que tendrán los SSP (Storage Service Providers), que permitirán a las compañías la réplica de sus datos y contar con un almacena- miento gestionado, además de poder tener la información crítica en lugar seguro. “El almacenamiento inteligente vendrá de la mano de la banda ancha que permite tener una copia replicada de datos en un entorno remoto. Además, será clave disponer de un software que permita que el sistema se autogestione. Y la base tecnológica para que todo esto sea posible es el almacenamiento en red”.

El auge de las WLAN
En cuanto a la situación de las redes inalámbricas WLAN, una de las tecnologías “protagonistas” en los últimos meses, Javier Gómez, director general de US Robotics, dibujaba un panorama favorable aludiendo a su uso cada vez más habitual en entornos empresariales. Junto a su sencillez de instalación, otra ventaja a favor de estas soluciones es, según Gómez, la continua bajada de pecios que están experimentando.
Este tipo de redes, que tiende a utilizarse también como medio de conexión a Internet, se basa en el protocolo 802.11b (con un rango de 11 Mbps a 22 Mbps en 2,4 GHz), así como en otros estándares más potentes, algunos de los cuales todavía no se han implantado por razones técnicas, como la espe

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