Actualidad | Noticias | 24 NOV 2005

(Opinión) Feliz año desde el INEM

El brillo del dinero ha sido tan intenso en este 2005 que ha ocultado alguna de las principales consecuencias de las grandes compras y fusiones que han ocurrido en el ámbito de la tecnología.
Comunicaciones World

¿Recuerda la famosa escena de los hermanos Marx donde gritan una y otra vez “más madera”? A principios de enero, con las nieves del invierno, Oracle cerró la compra de PeopleSoft por 10.300 millones de dólares. La primavera se perfumó con los 3.600 millones que Adobe pagó por Macromedia, y en otoño se alfombró Skype con los 4.100 millones que puso en el tapete eBay. En nuestro país fueron las empresas de telecomunicaciones las encargadas de iluminar el año. Por un lado, France Telecom y Ono pagaron, entre ambas, 13.000 millones de euros por el grupo Auna, y por el otro costado Telefónica cerró la compra de O2 por 26.000 millones.

Se ha arrojado mucha más madera al fuego, pero con la leña citada es más que suficiente para hacernos una idea del brillo de esta hoguera. Brillo y humo, mucho humo que ha intoxicado a un buen número de empleados de varias empresas. Por ejemplo, Oracle confirmó el despido de 5.000 trabajadores después de la compra de PeopleSoft, mientras que Adobe anunciaba una “pequeña ronda de despidos”. Otras grandes empresas han seguido con sus ajustes de plantilla en 2005: IBM dijo adiós a 13.000 trabajadores (10.000 en Europa) y HP anunció en julio que reduce un 10% de su plantilla, lo que supone unos 14.000 despidos. Ni qué decir tiene que estos recortes de plantilla también han afectado a España, y es probable que usted conozca a alguien que, en los últimos meses, haya recogido sus pertenencias bajo la atenta mirada del guardia de seguridad de turno, con la carta de despido improcedente – si ha tenido suerte - en el bolsillo.

Entre las empresas de tecnología de nuestro país se ha convertido en costumbre habitual hacer unos recortes de plantilla a lo ancho, no a lo alto. Se prefiere despedir a pocos trabajadores cada vez, pero muchas veces, a un gran despido que levante demasiado polvo y genere mala prensa. Por ejemplo, la filial española de Wanadoo ha sufrido un goteo incesante de recortes de personal desde hace varios años, y queda por ver cómo le afectará la fusión con Auna. En estas fechas se ha unido a esta corriente BT España, que ya ha despedido a más de una docena de empleados de diversas áreas y, si nadie lo remedia, seguirá durante los próximos meses, sin ruido pero sin pausa.

Se debe reconocer que estos ajustes de personal nunca ocuparán la portada de diarios y revistas, como lo hacen esas comprar de miles de millones que lucen por sí mismas. Pero las barbas de muchos vecinos de empresas tecnológicas se han afeitado o se van a afeitar, y esa sí es noticia que puede afectar a nuestros bigotes, con el agravante de que en este sector el comité de empresa es una rara avis que habita en muy pocas compañías, ya sean pequeñas o grandes. En definitiva, y por desgracia, será más fácil que un empleado de una compañía del ámbito tecnológico reciba a final de año un sobre con la carta de despido que con una ayudita en metálico por su entrega y dedicación a la empresa. Para ellos será un feliz año desde las oficinas del INEM.

Jaime Fernández
tnt@idg.es

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