Actualidad | Noticias | 27 DIC 2001

Más problemas para Galileo

Oficiales del Pentágono han expresado su preocupación respecto a la probabilidad de que el sistema de navegación por satélite europeo Galileo, ya puesto en tela de juicio por Europa debido a la falta de financiación, pueda interferir con las señales del sistema Global Positioning System (GPS) estadounidense.
Comunicaciones World

El sistema GPS es utilizado por Estados Unidos en operaciones militares. Así, por ejemplo, en Afganistán ha sido objeto de un uso intensivo para guiar bombas inteligentes hacia los blancos deseados.

Y es que las frecuencias que la Unión Europea ha propuesto para Galileo están intercaladas con las mismas frecuencias propuestas por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para la nueva generación de satélites GPS. De ahí el peligro de interferencias. En palabras de Ken McClellan, portavoz del Pentágono, “los dos sistemas propuestos funcionan sobre las mismas frecuencias”.

Los satélites GPS actualmente transmiten, en la banda de frecuencias de 1.500 MHz, información sobre posicionamiento con una precisión de 100 metros, disponible para cualquiera que dispongan de unos receptores adecuados, cuyo precio asciende a 100 dólares.

También transmiten –en este caso en la banda de 1.200 MHz- señales de índole militar encriptadas con una precisión de seis metros. El nuevo sistema GPS, parte de un proyecto de actualización iniciado en 1999 y con una duración prevista de seis años, añadirá dos tipos de señales de uso civil; una en la banda de 1.200 MHz, y la otra en la de 1.176,45 MHz.

El Pentágono expresó sus preocupaciones sobre la potencial interferencia entre Galileo y el nuevo GPS en una carta de la Secretaría de Defensa a los Ministros de Defensa europeos el pasado 4 de diciembre. Además, argumentan al otro lado del Atlántico que dado que la OTAN –donde Europa tiene una presencia relevante- disfruta los beneficios proporcionados por GPS y realiza operaciones conjuntas con Estados Unidos, este país desea participar en las discusiones de la Unión Europea relativas al desarrollo de Galileo.

Según el diario Financial Times, la UE interpretó el contenido de la misiva como un intento de obstaculizar los planes europeos para el desarrollo de un sistema de navegación por satélite completamente independiente del control del Pentágono.

La Comisión Europea tiene de plazo hasta marzo para conseguir la mitad de los fondos que se necesitan para la creación de Galileo. La otra mitad ya ha sido presupuestada como ayuda al proyecto por la Agencia Espacial Europea (ESA-European Space Agency). Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, ha urgido a seguir adelante con Galileo para demostrar que Europa no se convertirá en vasallo de Estados Unidos.

Dificultades financieras. Como se ha apuntado antes, de cualquier modo, los problemas de Galileo no sólo vienen de fuera. El proyecto europeo para la construcción de una versión propia sobre el sistema de posicionamiento global (GPS) atraviesa un momento de dificultad financiera crítica. A principios de diciembre, los ministros europeos de Transporte decidieron no aprobar la mitad del presupuesto necesario para el desarrollo del proyecto. La ministra de Energía y Transporte de la Unión Europea, Loyola de Palacio, ha comunicado que, en caso de no obtenerse fondos en breve, “el proyecto será cancelado”.
La Agencia Espacial Europea dio en noviembre el visto bueno a un presupuesto de 466 millones de dólares para la fundación de Galileo. Sin embargo, la continuidad del proyecto no es viable si la Unión Europea no aprueba el presupuesto de 2.300 millones para solventarlo. La UE había impulsado el desarrollo de este sistema con la idea de evitar la dependencia de nuestro continente de GPS, creado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, argumentando la necesidad de autonomía en esta tecnológica, muy vulnerable a la manipulación en épocas críticas o de conflictos internacionales.

¿Merece la pena? No obstante, ahora a Bruselas le preocupa si el proyecto realmente se justifica teniendo en cuenta la relación entre coste y beneficios y la necesidad de recibir fondos de la EU durante más de veinte años, incluso teniendo en cuenta que fue diseñado para soportarse a través del pago de los usuarios de los servicios de localización y posicionamiento avanzados que podría facilitar, así como mediante impuestos por el uso de terminales.
En opinión de algunos expertos, el abandono del proyecto sería un motivo de vergüenza para Europa, no sólo desde un punto de vista político y económico, sino también tecnológico. De hecho, según aseguran, presenta ventajas importantes respecto a GPS.
Galileo soporta receptores duales para ambos sistemas y su arquitectura basada en un sistema de navegación global de constelación dual, proporciona mayor precisión, integridad, disponibilidad y continuidad. A él se han dedicado ya importantes recursos de investigación y desarrollo.
La industria implicada, diversos países y 160 diputados del Parlamento Europeo han protestado ya por la posibilidad de anulación del proyecto. Incluso ha llegado a interpretarse la oposición a la aprobación del presupuesto de algunos miembros, como Reino Unido y Alemania, como consecuencia de su tradicional relación con Estados Unidos. En España, diversas empresas –Indra, Aena, Hispasat, GMV y Sener- se verán afectadas si finalmente si se suspende la iniciativa.
www.galileo-pgm.org


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