Actualidad | Noticias | 14 JUN 2011

Los cinco mitos de la telepresencia

Pese a las claras ventajas que ofrecen los sistemas avanzados de telepresencia en términos de ahorro de costes y mayores niveles de colaboración y productividad, siguen considerándose como una solución sólo al alcance de las compañías más grandes. Para romper con esta falsa creencia, Polycom deshace los cinco mitos que todavía lastran este mercado.
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La telepresencia consume demasiado ancho de banda

Desde la llegada del estándar de compresión H.264 High Profile, las necesidades de ancho de banda para dar soporte a la telepresencia se han reducido en un 50%. Si antes de la disponibilidad de H.264 High Profile se necesitaba 1 Mbps para conseguir una comunicación de telepresencia en alta definición, hoy ese ancho de banda se ha reducido a 512 Kbps, y a la mitad para una sesión en calidad estándar. Esto hace posible desplegar telepresencia de una forma más económica y rentable, y elimina una de las más importantes barreras de entrada para estos sistemas. 

telepresencia PolycomLa telepresencia sólo es para ejecutivos

Desde la televisión HD a YouTube y el iPad, el auge de las comunicaciones visuales están rápidamente transformando el modo en que vivimos, trabajamos, nos formamos y nos divertimos. La telepresencia no es una excepción; sin embargo, en vez de una participación pasiva, estos nuevos sistemas de videoconferencia avanzada permiten establecer interacciones en tiempo real entre individuos y grupos separados físicamente. Algo especialmente valioso a medida que la globalización abarca colegas, socios y clientes a lo largo y ancho de culturas y geografías; la telepresencia es el medio ideal para establecer relaciones, evitar descoordinaciones y alcanzar acuerdos en un mundo alimentado por el vídeo. Con opciones que abarcan los dispositivos móviles, las sobremesas, las salas de reuniones, las oficinas domésticas, las oficinas corporativas y las instalaciones inmersivas, la telepresencia está ahora disponible para cualquier entorno y para cualquier presupuesto.

La telepresencia es demasiado cara

Como sucede con muchas tecnologías una vez superada la fase de introducción, a medida que aumenta la calidad de la telepresencia se reducen sus costes. Como resultado, las organizaciones pueden hacer fácilmente sus business cases con retornos de la inversión de seis a 24 meses de su despliegue. En algunas ocasiones incluso se han recuperado los costes iniciales en una sola semana de uso intensivo. Las soluciones de alta definición además tienen unas tasas de adopción más rápidas que los sistemas de videoconferencia tradicionales, lo que genera ahorros crecientes con la frecuencia de su uso. Asimismo, con los ahorros en ancho de banda conseguidos gracias a H.264 High Profile, el coste total de propiedad de la telepresencia se ha reducido significativamente. Cuando se consideran los costes reales y de oportunidad asociados a los viajes (teniendo también en cuenta los costes en términos de tiempo y productividad), junto a los beneficios conseguidos en agilidad en la toma de decisiones, mejora de la colaboración, mayor conciliación de la vida privada y la laboral, nunca ha sido más atractivo el business case de la telepresencia.

Falta de interoperatividad entre sistemas diferentes

La mayoría de las soluciones de telepresencia hoy en el mercado está diseñada siguiendo los estándares de la industria para garantizar la total interoperatividad entre ellos. Sin embargo, algunos fabricantes han desarrollado sus ofertas como proyectos propietarios o como soluciones complementarias a su portfolio de productos de redes. Comunicar esos sistemas cerrados, aunque no imposible, es complicado porque se basan en protocolos propietarios y necesitan gateways intermedios para establecer la conectividad. Como resultado, a menudo se degrada la calidad de la experiencia del usuario y se encarece y complica su despliegue. Para dar continuidad a largo plazo a las inversiones en vídeo y telepresencia, las organizaciones deberían desplegar soluciones basadas en estándares, como H.264, H.239 y AES.

El uso de la telepresencia se limita a la propia organización

Las soluciones de telepresencia extienden la colaboración en tiempo real entre organizaciones, clientes y socios, que se convierten en parte de nuestros ecosistemas de vídeo con seguridad y de un modo sencillo y asequible. Utilizando sistemas de telepresencia basados en estándares, equipos e individuos pueden colaborar mediante llamadas punto a punto o punto a multipunto a través de audio y vídeo, y compartir contenido en alta definición. Y a medida que las aplicaciones de comunicaciones unificadas (UC), como Microsoft Office Communications Server (OCS) o IBM Lotus Sametime, van integrando el vídeo, la capacidad de la telepresencia para mejorar la productividad, reducir costes y optimizar la toma de decisiones se extiende a más usuarios y se vuelve parte de las herramientas de telefonía, email y movilidad que ya utilizamos en nuestra vida diaria.

 

 



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