Actualidad | Noticias | 16 ENE 2002

La Unión Europea podrá establecer aranceles a la importación de bienes online procedentes de Estados Unidos

El pasado lunes la Organización Mundial del Comercio rompía una lanza a favor de la Unión Europea, permitiendo aumentar las penalizaciones arancelarias sobre las importaciones de productos procedentes de EEUU. El próximo paso será de la Unión Europea, que en febrero puede aprobar un nuevo tipo de impuesto sobre las importaciones de bienes "online" a las empresas norteamericanas.
Alfonso Hernández

Las empresas tecnológicas norteamericanas comienzan a ver a Europa como un enemigo comercial real, según se desprende de las manifestaciones de varios directores financieros de compañías tecnológicas y de Internet americanas que intentan establecerse en Europa. Estas manifestaciones han surgido a raíz de la decisión el pasado lunes de la Organización Mundial del Comercio, en la que admitía la imposición por parte de la Unión Europea de penalizaciones de hasta 4.000 millones de dólares anuales a las importaciones de empresas norteamericanas. Pero además de esta resolución de la Organización Mundial del Comercio, la propia Unión Europea estudia imponer un tipo especial de impuestos a las importaciones de bienes considerados "online" que procedan de los Estados Unidos.

Empresas norteamericanas como Salesforce.com (empresa CRM online), o la misma Microsoft, se quejan de que la legislación europea impondrá aranceles a las importaciones de sus productos, no sólo de bienes materiales sino también, a partir de una resolución de la Unión Europea propuesta el mes pasado, a los bienes y servicios digitales que lleguen a los consumidores europeos. Entre los bienes digitales que serán gravados con impuestos arancelarios estarán las descargas de música, vídeos, y libros electrónicos. Esta política, que se aprobará con toda probabilidad el próximo mes de febrero, comenzará a ponerse en práctica no antes del año 2003, y terminaría con el concepto de Internet como zona de impuestos libres, como se ha mantenido hasta ahora, y que beneficiaba a las empresas americanas.

La regulación comercial europea comienza a inquietar a las agresivas políticas expansivas de las empresas americanas, sobre todo en cuanto a temas de protección de la intimidad de datos comerciales, leyes antimonopolio y política de impuestos. En un país donde la legislación es más flexible y desregularizada que la europea, llama la atención que Europa suponga el 28 por ciento del mercado mundial de software durante el pasado año, según IDC, o las previsiones de Forrester Research, de que Europa Occidental alcanzará transacciones por negocio B2B por valor de 250.000 millones de dólares en el 2006. A esto, hay que sumar la introducción del euro el pasado 1 de enero, que ya supone la segunda moneda mundial después del dólar.

Una de las críticas de los Estados Unidos hacia la regulación europea viene por la política antimonopolio que ha llevado a cabo la Unión Europea frente a empresas americanas como Sprint, Microsoft, y a las fusiones de General Electric y Honeywell, Time Warner y EMI. Para algunos analistas, en el fondo de la cuestión reside una diferencia de concepción económica. Así, en Estados Unidos es predominante si una fusión o una concentración en el mercado supondrá un beneficio a los consumidores, es decir, si supondrá un incremento de los precios en el mercado, mientras que en Europa tiene más importancia las consecuencias de esa fusión en el mercado, o si va a producir una posición dominante para uno de los actores.

Organización Mundial del Comercio: www.wto.org





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