Actualidad | Noticias | 10 OCT 2005

La Unión Europea enciende motores en su carrera tecnológica

La inversión en investigación y desarrollo es una de las prioridades de cualquier país que no quiera quedarse a la zaga en la evolución tecnológica, con el consiguiente desarrollo económico que ello reporta al tejido industrial. Europa busca desprenderse del calificativo de Viejo Continente, renovando su imagen y poniendo en marcha todos sus recursos para convertirse en un, al menos, respetuoso contrincante frente a potencias mundiales del orden de Estados Unidos o Japón.
Maria Luisa Melo

La estrategia de Lisboa, surgida a partir del Consejo Europeo de Lisboa celebrado en marzo del año 2000, actúa a modo de marco político en el que se circunscriben una serie de actuaciones con el fin de definir el proceso de innovación para la Comunidad y sus Estados miembros. El objetivo estratégico para 2010 fue definido como “convertirse en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más u mejores empleados u mayor cohesión social”. Sin embargo, hay que tener en cuenta la existencia de claras diferencias, algunas de las cuales afectan claramente al desarrollo tecnológico. Hablamos de la apuesta por la inversión e I+D +i a cargo de la UE, que es un 40% menor que la registrada en EE.UU.

I+D: la eterna diferencia
A tenor de lo que algunas voces califican como “exiguo” 1% del PIB en referencia a la inversión en I+D de España, la carrera hacia la convergencia tecnológica en comparación con otros países de nuestro entorno europeo pasa por alcanzar un 3%. Esa es una de las principales premisas del plan Ingenio 2010 puesto en marcha por el Gobierno socialista. Algo que se traduce en “la necesidad de hacer un esfuerzo importante en ese sentido, para lo que prevemos un incremento del 25% en la dotación el I+D a cargo del Gobierno”, según ha destacado Salvador Ordóñez, secretario de Estado de Universidades e Investigación, en la inauguración de la segunda edición del Congreso de Soberanía Tecnológica, que ha reunido a más de 500 expertos internacionales del mundo político, académico, científico y tecnológico. Pese a ello, se trata de una carrera de fondo. El déficit tecnológico europeo en comparación con países como Estados Unidos y Japón genera una inseguridad interna y una falta de independencia a la hora de tomar decisiones propias en un entorno globalizado con el actual.

En cualquier caso, el objetivo del 3% del gasto en I+D como % del PIB es un reto común a la Unión Europea y sobre todo prioritario, ya que según Ángel Landabaso, director general del área de investigación de plataformas tecnológicas de la Comisión Europea, sólo se alcanzará con cambios radicales, pues las pequeñas mejoras no permiten recuperar las grandes diferencias. Es necesario un gran impulso”. Y es que si el crecimiento de la I+D per capita en la UE fuera incluso 1% mayor que en los EEUU no conseguiríamos alcanzar sus niveles hasta 2063.

El papel crucial de la industria
“Apostamos fuertemente por la tecnología”. Así de rotundo se mostraba el secretario de Estado de Universidades e Investigación, que ha inaugurado la primera de las ponencias celebradas en el Congreso, en referencia a la presencia de España en algunas áreas, en las que “creamos mucho conocimiento y formamos cerebros, aunque, por ejemplo en patentes, seguimos muy por debajo”. Otro de los factores que inciden en la evolución del mercado de las TIC en nuestro país y en Europa es la inversión efectuada por parte del sector privado. No en vano, frente a la inversión que efectúa el sector privado en Estados Unidos, que gira en torno a un 66%, en España, ese porcentaje se reduce hasta el 48%, según expone Ordóñez.

Hasta ahora el principal instrumento de financiación en la UE ha sido la subvención. De hecho, los programas marco representan entre el 5 y el 10% de los fondos públicos europeos de I+D. Dentro del 7º Programa Marco de I+D, la Comisión Europea ha propuesto, tal y como se aprecia en el gráfico adjunto, doblar el presupuesto hasta la cifra de 72.000 millones de euros para 2007-2013, lo que supone la inclusión de subvenciones y de nuevos instrumentos financieros como el Banco Europeo de Inversiones (BEI).

En el capítulo de la financiación, si revisamos las cifras que se invierten en biotecnología en Europa y EEUU, podemos apreciar serias diferencias que explican cómo “si seguimos con un menor acceso ala financiación con riesgo, existirá menor capacidad de crecimiento”, en palabras de Landabaso. Con aproximadamente el mismo número de empresas en dicho sector en la UE y en EEUU, en estos se emplea el doble de personal, se gasta 3 veces más en I+D, se capta de 3 a 4 veces más capital riesgo y se obtienen 4 veces más financiación vía créditos.

Plataformas tecnológicas
Dentro del mencionado 7º Programa marco, el desarrollo de Plataformas Tecnológicas se convierte en un nuevo instrumento y método de trabajo que enmarca hasta una veintena de iniciativas en marcha, en torno a nuevas tecnologías, (nanotecnología o nanomedicina) desarrollo sostenible (genómica y biotecnología o las denominadas “tecnologías limpias”), basadas en bienes y servicios públicos (comunicaciones sin cable y móviles o medicinas innovadoras) o renovación de las industrias tradicionales, con el desarrollo de nuevas tecnologías de fabricación en el sector acero o textil. El esquema de financiación que se sigue para la puesta en marcha de las mismas pasa por tres factores, subvenciones, acceso a créditos del BEI y/o participación directa de la UE.
Estas iniciativas tecnológicas pueden ser decididas y desarrolladas de forma conjunta entre los Estados miembros. Así lo recoge en artículo 171 del Tratado de la Unión, en virtud del cual, “la Comunidad puede crear empresas comunes u otra estructura necesaria para la ejecución eficiente de la investigación y el desarrollo tecnológico”. Un ejemplo de ello es el proyecto Galileo, un sistema de localización por satélite propuesto por la Unión Europea con apoyo de la Agencia Espacial Europea y un grupo de inversionistas privados.

En esa línea, Alain Terrenoire, presidente de la Unión Paneuropea Internacional, reconoce que “España destaca por su capacidad para avanzar desde un punto de vista tecnológico, sin embargo, todavía hace falta más trabajo en este sentido”. Excepto Finlandia y Suecia, el resto de países europeos está por detrás de la media comunitaria, con lo que “el año pasado teníamos la sensación de estar perdiendo la carrera en relación Estados Unidos o Japón”, por ejemplo.

Por su parte, Luis Lada, consejero delegado de Telefónica Móviles, ha subrayado la relevancia de la convergencia nano-bio-info-cogno (NBIC), ya que “en un entorno de tendencias disruptivas, la tendencia es a la convergencia a las plataformas de banda ancha”. En resumen, “las TIC garantizan el desarrollo del mundo”, expone Terrenoire.




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