Actualidad | Noticias | 20 OCT 2006

La reducción de costes sigue condicionando los proyectos de externalización TIC

"Un proceso no se externaliza si verdaderamente no existe un coste menor". Con estas palabras, Miguel Ángel Melero, CIO del Grupo Lar, dejó claro en el encuentro de Outsourcing 2006 uno de los principales objetivos para la viabilidad de un proceso de externalzación: la reducción de costes. Por ello, "un proyecto cuyo coste sea inferior al millón de euros no debe externalizarse, ya que no alcanzará los ahorros previstos", aseguró.
Fernando Muñoz
“Somos optimistas de cara al futuro del outsourcing”. Al menos así lo manifestó Mercedes Payá, directora del negocio de outsourcing de Siemens, en su intervención en el congreso Outsourcing 2006 organizado por IIR en Madrid. En estos momentos, no hay duda de que el outsourcing se está imponiendo cada vez más como una opción entre las empresas empujadas, principalmente, por la presión de la reducción de costes y las mayores demandas de nivel de servicio. Sus diversas manifestaciones (onshore, nearshore y offshore) provocan cierta inquietud en las compañías ya que prometen ahorros de coste de hasta un 30%. No obstante, Payá subrayó que España, debido a su cultura, está adoptando el modelo de outsourcing de forma muy lenta”. Además, añadió que “este grado de reticencia aumenta cuando se habla de offshore”. En esta línea, Miguel Ángel Melero, director de sistemas del Grupo Lar, admitió en su presentación que “si bien los directores de TI han comprobado los beneficios del offshore, sobre todo tras observar el éxito cosechado por sus homólogos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, las compañías españolas todavía prefieren observar, esperar y ver”.

Las reticencias
Pero, ¿por qué provoca el offshore tanta desconfianza si los servicios son especializados, de calidad, de bajo coste y la localización es transparente para el cliente final? Miguel Ángel Melero, que antes de ocupar la dirección de sistemas del Grupo Lar trabajó en el mundo de la consultoría, afirmó que los principales inhibidores están muy ligados a las exigencias que “debe cumplir un cliente antes de afrontar un proyecto de outsourcing”. De hecho, señaló que “son muy pocas las empresas que desarrollan una completa definición del servicio que quieren externalizar”. A esto se suma que “el mecanismo de outsourcing está muy estandarizado y el cliente, en muchos casos, no está dispuesto a asumir esta rigidez”.
Por otra parte, Melero reconoció que “el offshore sigue siendo una práctica habitual entre empresas multinacionales, debido a su visión global”. No ocurre lo mismo entre las empresas medianas, ya que priorizan “la deslocalización en su país de origen, siendo el salto a otro país lo más difícil de realizar”, afirmó.

Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios