Actualidad | Noticias | 09 MAY 2007

La GSMA tilda de "populista" la regulación europea del roaming

A punto de votarse en la UE la propuesta de reducir el roaming – tarifas móviles para llamadas en itinerancia- promovida por la Comisión Europea, la GSMA, en representación de los operadores móviles europeos, ha recalcado su oposición a esta medida, que considera "populista, intervencionista" e impulsada por "intereses políticos y personales".
Arancha Asenjo
Mañana, 10 de mayo, el Parlamento Europeo votará la propuesta de una regulación del roaming móvil a instancias de la Comisión Europea, una medida que ha suscitado controversias entre la industria móvil, los gobiernos nacionales y las instituciones europeas. La GSMA, asociación que reúne a operadores móviles y otros actores de la industria, se ha erigido como representante de los operadores europeos y critica la regulación impulsada por la comisaria europea para la Sociedad de la Información, Viviane Reding, por que “no se han considerado los efectos en la economía”, según explicó David Walsh, director de asuntos legales de la GSMA, ante la prensa en Madrid.
La Comisión pretende fijar un precio máximo al por menor –para los consumidores- de 0,40 euros por las llamadas salientes y 0,15 euros por las entrantes; tasas que, según la GSMA, “no dejan margen para competir y harían que el 25% de las llamadas estuvieran por debajo de coste”. Para evitarlo, su propuesta es un coste tope de 0,65 euros para la emisión de llamadas y 0,35 euros para la recepción.
La asociación móvil argumenta también que “ya se han reducido los precios en un 25% durante 2005 y 2006 y existen ofertas de los operadores incluso por debajo de los precios máximos sugeridos por la Comisión. No hay ninguna evidencia de necesidad de regulación”. Además, esta medida “enfriaría las inversiones y el desarrollo de nuevos servicios”, apunta Walsh, lo que perjudicaría al consumidor en última instancia. “El usuario ya recibe un buen precio por sus llamadas nacionales, pero la Comisión no ha estudiado el efecto que tendrá la bajada del roaming sobre el resto de tarifas”. La GSMA apunta que los operadores incrementarán los precios por las llamadas nacionales para compensar posibles pérdidas, estimadas en 2.700 millones de euros frente a los ingresos por roaming de 5.300 millones obtenidos en 2005

Desacuerdo interno
Otro de los argumentos empleados por la GSMA para oponerse a la normativa es la irregularidad en su creación. “Se trata de un proceso excepcional en las instituciones europeas. No han respetado sus propias normas, que establecen el debate con los afectados. Ni siquiera el Tratado de Roma da poder a la Comisión para legislar de esta manera”, señala Daniel Walsh. Por ello, la GSMA ha interpuesto una queja ante el Defensor del Consumidor europeo y llevará ante el Tribunal de Justicia comunitario la legislación si finalmente se aprueba. Para que esto suceda, tendrán que ponerse de acuerdo las tres entidades que intervienen en el proceso: Comisión, Parlamento y Consejo de Ministros, éste último –representante de los países- con una actitud contraria a la regulación.
Otras reclamaciones de los operadores giran en torno al desconocimiento del contenido de la propuesta y a la inmediata entrada en vigor del reglamento una vez haya sido aprobado. “Se necesitan de seis a doce meses para cambiar el plan de tarifas y la Comisión pretende que su aplicación sea inmediata. De esta manera no habrá tiempo para hablar con los clientes”, apunta el director de asuntos legales de la GSMA.
En general, la asociación de operadores considera que esta regulación, “se ha hecho con prisas y por intereses personales y políticos. Tras la crisis de confianza que produjo el fracaso de la Constitución Europea, están buscando formas de relacionarse con los ciudadanos y se han lanzado a legislar sobre un tema popular como las tarifas de llamadas móviles en el extranjero”.


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