Telecomunicaciones | Artículos | 01 MAR 2007

Las autoridades de telecomunicaciones de los 27 estrecharán su cooperación

Planea la sombra de un regulador paneuropeo
La Comisión Europea y los reguladores de telecomunicaciones nacionales han decidido acortar distancias, tras el tira y afloja que llevó a la comisaria Viviane Reding a plantear un único organismo paneuropeo que garantizase el cumplimiento coherente de las normativas.

El ERG (European Regulator Group) y la Comisión Europea han optado por acercar posiciones y reforzar su coo-peración en la aplicación del marco regulador europeo, ante la fragmentación que se está viviendo en la Unión. La comisaria para la Sociedad de la Información, Viviane Reding, había solicitado a las autoridades nacionales un plan para intensificar su colaboración en el cumplimiento de la normativa europea, que debían remitir a mediados de febrero. Si eran incapaces de llegar a un consenso, la alternativa de Reding era un regulador de las telecomunicaciones paneuropeo independiente, al estilo de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos. Esta “CMT europea” sería temporal y desaparecería una vez alcanzado un único mercado de telecomunicaciones competitivo, lo que podría lograrse hacia 2018.
En respuesta a la solicitud de la comisaria, el ERG envió una carta reafirmando su propósito de mejorar la aplicación de las regulaciones en los mercados clave y el apoyo a un planteamiento normativo común para los servicios transfronterizos. Asimismo, señalaba que al proceso de reforma para incrementar su eficacia como organización iniciado el pasado año se sumaba un nuevo mecanismo colaborativo para hacer lo propio en el procedimiento de notificación al mercado. Además, el ERG se ha comprometido a crear un grupo de expertos que aconseje a los reguladores nacionales en casos críticos.
El grupo de autoridades nacionales cree que estas medidas proporcionarán la deseada coherencia sin que por ello se vea afectado el principio de subsidiariedad, y da la bienvenida a las iniciativas de Reding de “considerar un marco institucional cuyo núcleo sea una red reforzada de reguladores nacionales independientes que proporcione un mecanismo de coordinación efectivo y no burocrático”. No obstante, en el documento exige a la comisaria que “explote el máximo potencial de esta entidad como asesor de la Comisión, tal y como se recoge en el actual marco regulador”, recordándole que cualquier cambio en su papel y funciones tiene que ser aprobado por el Parlamento y el Consejo europeos.

Desenlace moderado
A finales de mes, la Comisaria Reding y el presidente del ERG, Roberto Viola, llegaban al acuerdo de “considerar sin prejuicios todos los modos para mejorar el actual sistema de cooperación entre la Comisión y el ERG, y de reforzar a éste como un sistema integrado y eficiente de reguladores independientes”. Entre estas medidas se encuentran la mejora del papel del ERG en los actuales procesos reguladores y legislativos, así como el refuerzo de las facultades de la Comisión en el mercado interno. Incluso se prevé la transformación del ERG en un sistema federal de los reguladores nacionales (posiblemente modelado como el Sistema Europeo de Bancos Centrales), si bien estas opciones o una combinación de las mismas “tendrán que ser elaboradas y consideradas”.
Por su parte, Reding aplaudía la decisión del ERG de establecer una secretaría permanente en Bruselas para reforzar su papel asesor y se comprometía a mantener una estrecha relación con el ERG en los futuros trabajos de la Comisión para la aplicación de las normas de telecomunicaciones de la UE.


Alemania, ante el Tribunal de Justicia
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Las medidas sugeridas desde Bruselas nacen a tenor del comportamiento observado en los reguladores nacionales: falta de independencia con respecto a sus gobiernos y a los ex monopolios telefónicos; ejecución de las normativas pero con intepretaciones propias, e incluso, elaboración de sus propias leyes sin consultar a la UE. Es el caso de Alemania y Deustche Telekom. El regulador germano ha permitido al operador mantener el bucle local fijo y construir una red de Internet de grandes velocidades sin compartir el acceso con sus competidores, amparado por una ley gubernamental que garantiza al antiguo monopolio la protección frente a su competencia. La situación provocó la apertura de procedimientos de infracción “acelerados” contra Alemania por su “intento de impedir la competencia en un sector crucial de la economía”. La Comisión remitirá el caso al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

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