Telecomunicaciones | Noticias | 19 NOV 2014

El valor de Internet supera al de la agricultura o la energía

Un estudio de The Economist para SAP concluye que Internet tiene más valor económico que industrias tradicionales como la agricultura o la energía. La adopción continuada de Internet y el móvil será especialmente beneficiosa para los países en vías de desarrollo.
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De acuerdo con el estudio, encargado por SAP a The Economist Intelligence Unit (EIU), para conocer los cambios que está propiciando la hiperconectividad, existe consenso en que en 2010 y 2011 el valor de Internet fue superior al 3,4% del PIB de las mayores economías del mundo. Y sigue creciendo rápido: se espera que en 2016 el valor de Internet se duplique con respecto a las cifras de 2010.

 

Se estima además que Internet contribuyó en un 20% al crecimiento del PIB de las 13 mayores economías en el período comprendido entre 2004 y 2009, y según la Comisión Europea, las TIC representaron un tercio del crecimiento de la Unión Europea entre 1995 y 2007. Estas cifras –se afirma en el estudio- son un claro testimonio del papel crucial que juega la hiperconectividad en la sociedad moderna.

 

Especial valor tienen tecnologías como Internet y el móvil para los países en vías de desarrollo. Un estudio del sector sugiere que si las economías en vías de desarrollo incrementaran la penetración de Internet a los niveles de los países ricos, los índices de crecimiento del PIB se situarían en un 72% y se crearían 140 millones de empleos. Y lo más importante, se salvarían millones de vidas a través de la mejora de la salud y cientos de millones de personas saldrían de la extrema pobreza.

 

También hay una fuerte evidencia de que incrementar el uso de teléfonos móviles inteligentes puede contribuir al crecimiento económico. Muchos mercados emergentes ya están utilizando teléfonos móviles ampliamente para diferentes ámbitos: desde la banca hasta la información empresarial. Los países en vías de desarrollo necesitan realizar grandes inversiones en infraestructuras para obtener todo el potencial de Internet, pero la recompensa que pueden obtener es enorme.

 

Impacto económico de Internet de las Cosas

La hiperconectividad experimentará un enorme crecimiento con Internet de las Cosas, ya que el número de ‘cosas’ conectadas (excluyendo PC, tablets y smartphones) se multiplicará por 30 entre 2009 y 2020. Sin embargo, la aceptación está siendo lenta y podrían pasar décadas hasta que se materialicen ventajas como la producción eficiente y las campañas de marketing altamente dirigidas. Eso significa que es demasiado pronto para cuantificar los beneficios finales, aunque existen pocas dudas de que se está produciendo un profundo cambio.

 

Por otra parte, el auge de la hiperconectividad ya ha golpeado fuertemente varias industrias: la mayor parte de las ventas de libros y música ahora se realizan online, lo que ha puesto contra las cuerdas a los vendedores tradicionales y ha originado serios problemas a los editores de periódicos y de música, que ven cómo sus clientes les abandonan. Muchas otras industrias se verán forzadas a realizar cambios en los próximos años, a medida que aumentan las ofertas alternativas a todos los sectores, desde el alquiler de coches hasta la reserva de hoteles. Esto obligará a muchas compañías, si no a la mayoría, a adaptar su negocio para convivir con la nueva tecnología y con el hecho de que la elección de los consumidores provenga de Internet.

 

Otra conclusión del estudio es que la hiperconectividad ha acelerado la globalización pero también podría propiciar la vuelta de la producción industrial a los países desarrollados. El impacto de la hiperconectividad en la fabricación y en el suministro de servicios globales ha sido evidente desde hace tiempo: los diseños producidos por plantillas caras en los países desarrollados pueden ser fabricados en países con unos costes más bajos como es el caso de China. Esto ha provocado un traslado masivo de la fabricación a los países en vías de desarrollo, así como un cambio en el suministro de servicios como los de call centre a India, Marruecos o Latinoamérica. La hiperconectividad, precisamente, ha propiciado que pequeñas empresas hayan sido capaces de establecer cadenas de suministro y bases de clientes multinacionales -un territorio acotado hasta ahora a las grandes compañías-, lo que ha conducido a la aparición de las denominadas “micro-multinacionales”.

 

Sin embargo, a largo plazo, la automatización extrema auspiciada por la hiperconectividad podría llevar a que la producción volviera a plantas en los caros países desarrollados por la necesidad de disponer de personas con una alta cualificación.

 

Nuevo entorno cultural

El impacto de la hiperconectividad en el comportamiento todavía no se ha desarrollado completamente, por lo que las empresas tienen que ser sensibles a los cambios en los valores sociales y en las expectativas de los clientes a medida que ese impacto evolucione. El resultado final sigue siendo incierto: por un lado no hay evidencia de que la hiperconectividad aumente el círculo social de las personas o de que produzca grandes cambios en el comportamiento. Sí hay áreas en las que se están notando sus efectos como la forma en la que compramos, aunque las compras por Internet siguen siendo bajas (si bien están creciendo rápidamente) en comparación con la venta tradicional.

 

No obstante, los cambios que propicia la hiperconectividad pueden producirse rápidamente y tener mucho calado. En cinco años Internet se ha convertido en el principal medio para que las personas en edad universitaria encuentren pareja, por ejemplo, y en muchas áreas, la educación ha desterrado por completo los libros en papel. Igualmente, la nueva transparencia ofrecida por Internet ya ha forzado al cambio a todo el mundo desde gobiernos a empresas.

 

 

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