Telecomunicaciones | Artículos | 01 SEP 2009

El desguace de Nortel impulsa la consolidación

La consolidación sigue avanzando en todos los frentes, cambiando el panorama competitivo del sector y reduciendo el número de jugadores de un mercado que ha sabido superar sus peores momentos reinventándose cada día. Pero si la consolidación afecta a todos, durante los últimos meses ha sido Nortel el que, por razones obvias, en una sucesión de titulares, ha concentrado el mayor interés este verano. A mediados de agosto, la dimisión de Mike Zafirovski, CEO de la compañía, era ya tan inevitable como evidente el fracaso de su intento de revitalizar al gigante que un día fue Nortel, después de un lustro de escándalos contables y malos resultados económicos. La salida de Zafirovsky se producía en espera del destino final del negocio de Metro Ethernet del fabricante canadiense como virtual punto final del Nortel que un día conocimos. Pocas compañías logran salir indemnes de la suspensión de pagos y, pese a algunos intentos iniciales de su dirección por transmitir un cierto optimismo sobre la posible viabilidad de algunas de las unidades de negocio de la compañía –y muy especialmente de las unidades de comunicaciones de empresa y la de Carrier Ethernet y equipamiento óptico para operadores–, durante los últimos meses los acontecimientos se precipitan hacia el cierre por liquidación.
En el transcurso de este verano, la venta por 1.130 millones de dólares a Ericcson de sus activos móviles CDMA y LTE –los que le quedaban de su negocio wireless tras la compra en 2006 por Alcatel-Lucent de sus operaciones asociadas a UMTS– y la más que posible adquisición de Avaya de su unidad de comunicaciones de empresas por 475 millones de dólares, si dentro de apenas unos días se cierra sin sorpresas el periodo de presentación de ofertas-, dejaban a Nortel prácticamente reducido a nada. Sólo la unidad Metro Ethernet sigue sin nuevo dueño, ante un futuro que aparece ambiguo desde hace tiempo, una vez que los responsables del fabricante dieran aparentemente marcha atrás a los iniciales planes de venta para desdecirse de nuevo poco después. Habrá que ver si los rumores sobre el posible interés por esta área de negocio de alguna entidad cuyo nombre no se ha desvelado cuaja finalmente. Firmas como Cisco y Huawei ya habían sido señaladas como compradores potenciales hace meses.

Ajustando ofertas
Llama la atención las advertencias que RBC lanzaba hace unos días precisamente sobre Metro Ethernet aconsejando en una nota a los potenciales interesados en adquirir el negocio valorarlo con prudencia antes de hacer una oferta en firme. Un valor que, según la entidad, se encuentra más cerca de 600 millones de dólares que de los 1.000 millones en que lo sitúan otras estimaciones más optimistas, la del propio Nortel entre ellas. Para RBC, aunque los productos de Metro Ethernet Networks son buenos, su base de clientes fuerte y sus ingresos llegarona alcanzar no hace mucho alrededor de los 1.200 millones de dólares –el triple que los de algunos de sus competidores más pequeños– , también presenta algunos problemas: sus operaciones nunca han generado una caja significativa, algunos de su segmentos son muy sensibles al precio y los ingresos esperados para este año podrían no sobrepasar los 1.000 millones. Habrá que esperar a ver cómo Nortel cierra esta puerta cuando, más tarde o más temprano, surjan ofertas en firme.
En cuanto a la venta de su negocio de infraestructura móvil, la operación, de confirmarse, convertiría a Ericsson en segundo suministrador mundial de tecnología, además de reforzar enormemente su presencia en Norteamérica, un mercado llamado a ser uno de los pioneros en el despliegue y adopción de LTE. Es justo lo mismo que hubiera conseguido Nokia Siemens si Ericsson no hubiese doblado su oferta de 650 millones de dólares. Carl-Henric Svanberg, presidente y CEO de Ericsson, lo tiene claro: “se trata de una compra de importancia estratégica para nosotros, especialmente en Norteamérica. CDMA seguirá presente en la zona durante muchos años, al tiempo que los operadores de Norteamérica estarán entre los primeros en migrar a LTE, una tecnología de importancia clave en nuestra estrategia”. Con esta operación, Ericsson heredará de Nortel 2.500 trabajadores, de los que 400 están especializados en LTE, así como destacados clientes, Verizon Wireless, Sprint, U.S. Celular, Bell Canada, Leap y Telus, entre ellos.
Uno de los beneficios que aportará a Avaya la unidad de comunicaciones de empresa de Nortel, si nadie la supera en los próximos días, será un refuerzo considerable de su cuota de mercado, ya significativa de por sí. En concreto, Avaya lidera en la actualidad el mercado de telefonía de empresa, con un 16%, seguida de Cisco, dos puntos por debajo. Es decir, con la cuota del 10% correspondiente a Nortel, Avaya se situaría de entrada en una posición de liderazgo desahogado, con un 26% del mercado. Es evidente que existen claros solapamientos entre las ofertas de ambas compañías, pero la operación encaja con la nueva estrategia de Avaya, enfocada a reforzar aún más su negocio de comunicaciones unificadas (UC). Por ello, algunos expertos han estado animando a Cisco a plantar cara y superar la oferta de Avaya, en vez de limitarse a aprovechar las inseguridades que la operación pueda causar en la base actual de clientes de la canadiense –e incluso en su canal– para intentar captarlos. El grupo de Soluciones Empresariales de Nortel tiene 7.800 empleados e incluye su negocio de routers, switches y equipamiento y aplicaciones de VoIP, así como soluciones para la Administración Pública y DiamondWare, fabricante de software de telefonía. 

¿Solos o con Microsoft?
Especial interés despierta las consecuencias que la operación pueda tener en la alianza ICA que Nortel mantiene desde 2006 con Microsoft en UC, en constante avance y con un cada vez más completo portfolio de soluciones. Aunque algunas firmas de análisis, como Forrester Research, creen que Avaya podría romper el acuerdo, recomiendan a la compañía sopesar detenidamente antes su valor, dada la posición que el gigante del software está tomando en el mercado de UC. Pese a que Cisco también mantiene acuerdos con Microsoft en este segmento, no pasan de meros desarrollos de extensiones entre sus respectivos productos para vigilarse de cerca.
Para los expertos, si Avaya mantiene los compromisos con Microsoft, se producirá un cambio sustancial, puesto que su posición será más fuerte a la hora de dictar las reglas de integración de las tecnologías de ambas compañías. Además, para la base de clientes de UC de Nortel mantener el compromiso sería una señal inequívoca de que continuaría el soporte de sus equipos. En cualquier caso, en los primeros 90 días después de la adquisición, Avaya debería clarificar detalladamente su plan de transición y de soporte para no dar demasiadas ventajas al que seguirá siendo su principal enemigo en UC y telefonía IP, Cisco.


Peores resultados
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La dimisión de Mike Zafirovski, CEO de Nortel, se hacía efectiva justo el mismo día en que daban a conocer los resultados de la compañía durante su segundo trimestre fiscal, periodo en el que los ingresos han disminuido un 25% frente al año anterior y un 14% respecto al trimestre

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