Telecomunicaciones | Artículos | 01 JUN 2009

Bla, bla, bla

Los mensajes sobre el papel clave que juegan las TI y las telecomunicaciones como motor de desarrollo y crecimiento se cruzan sin encontrarse, quedando todo en un aparatoso recurso
propagandístico sin objetivos ni resultados precisos. La verborrea se está instalando en el sector con resultado cero, en un momento en que todo exige clarificación de objetivos, agilidad, movilización. Nos movemos en medio de una retórica fofa que no remata porque ni siquiera apunta. Todo reclama visión y acción, pero sólo la ambigüedad y el marketing parecen interesar a la espera de que escampe, mientras el parching se impone como única planificación.
Nos damos por enterados de que quienes nos mandan nos quieren llevar a un nuevo modelo de crecimiento que, como ellos mismos reconocen, no será posible sin las TI y las telecomunicaciones. Lo dicen en cuanto tienen la mínima oportunidad, en discursos para las masas, en jornadas sectoriales, en prensa, radio y televisión, y en todos esos blogs oficiosos y oficiales que escriben los partidos y firman los políticos. Pero la realidad se impone, y las medidas que de verdad se toman para fomentar ese desarrollo basado en las nuevas tecnologías no llegan ni a voluntarismo. En muchas ocasiones incluso son contradictorias o claramente sandias. Como –una entre muchas– la decisión de que la supresión de la publicidad en TVE se financie en parte por los operadores, lo que podría acabar traduciéndose en una subida del precio de la banda ancha. Justo lo que se necesita en un país en que, como ha demostrado la CMT pese a las opiniones del ministro Sebastián, los accesos de banda ancha siguen siendo más caros que en el resto de la Unión Europea.
El sector lleva años reclamando a la Administración claridad, decisión y apoyo, pero no acaba de rematar. Igual que hizo con la demanda de 1.200 millones de euros adicionales al Plan Avanza2, las asociaciones sectoriales deberían sentarse a definir un plan de acción concreto, con objetivos concretos y medidas concretas. No es su obligación, está claro, pero o lo hacen ellos mismos o van dados. Y todos nosotros de paso. Si se quedan sólo en reclamaciones del tipo de las que este pasado mes de mayo expusieron los cuatro grandes operadores (Telefónica, Vodafone, Orange y Yoigo) con motivo de XI Encuentro del Sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, de poco servirá. Pero si, tomando como punto de partida la declaración firmada hace unas semanas por Aetic, Asimelec, Redtel y los colegios de ingenieros de telecomunicación, se llega a consensuar un plan de medidas concreto y se exige con fuerza y decisión, podríamos empezar a considerar de verdadera utilidad todas estas periódicas y ambiguas reclamaciones. Más parecen en su forma actual exigencias del guión para salvar la cara ante la inoperancia gubernativa que verdaderas y fundadas demandas. Estando todos de acuerdo en el diagnóstico, deberían dar un paso más y marcar objetivos comunes cuantificados y cuantificables. El reto será luego hacerlo valer, pero, por poca gana que tenga el Gobierno de jugar este partido, por una vez la pelota estaría de verdad en el tejado de la Moncloa.

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