Networking | Artículos | 01 JUL 2009

Nortel avanza hacia su desguace total

Tras la oferta de Nokia Siemens Networks por su negocio móvil y la toma de posiciones de Avaya para hacerse con su unidad de empresa, parece cada vez más probable que, a corto y medio plazo, Nortel seguirá vendiendo por partes sus activos hasta desaparecer o quedar reducido a su mínima expresión. ¿Cómo será el punto final del concurso de acreedores en que ahora se encuentra? ¿Qué les espera a sus clientes y accionistas? ¿Podrá salvar al menos la marca? Son muchas las preguntas y, al día de hoy, muy pocas las respuestas. Pero hay señales que ayudan a predecir el futuro de Nortel.

¿Qué consecuencias tendrá para los clientes empresariales de Nortel? Muy probablemente, el comprador de su unidad de empresa trabajará duro para mantenerla a flote. Radware, que adquirió el negocio de conmutación de aplicaciones de la compañía en febrero, se ha comprometido a dar soporte técnico al equipamiento de Nortel durante los próximos cinco años, actualizándolo, integrándolo en su plataforma de gestión y finalmente fusionándolo con su propia oferta. Algo similar es lo que cabe esperar en relación con el equipamiento para empresas cuando se sepa definitivamente quién será su próximo propietario.

¿Quién tiene más posibilidades de hacerse con la unidad de empresa? Según lo publicado hasta ahora, Avaya acaba de ofrecer 500 millones de dólares por la división de empresas de Nortel, con la intención de reforzar su base de clientes corporativos y su oferta de productos, especialmente enfocada en telefonía IP y comunicaciones de empresa. Pero además la adquisición del negocio de empresa de Nortel situaría de inmediato a Avaya en el cuarto puesto del ranking mundial de suministradores de switching Ethernet de Nivel 2 y 3.

¿Qué otras divisiones están en venta? Nortel cuenta también con ofertas Metro Ethernet, TDM y VoIP para operadores. La compañía puso en venta el pasado otoño la unidad de Carrier Ethernet, pero esta primavera dio marcha atrás al no encontrar comprador.

¿Qué gana Nokia Siemens con la compra del negocio móvil de Nortel? La oferta de Nokia Siemens se centra en el negocio móvil CMDA de Nortel y en su unidad de I+D sobre LTE. Aunque la joint venture también dispone de soluciones en ambos segmentos, el solapamiento sería mínimo en lo que respecta a la base de clientes, sobre todo en Norteamérica. Si finalmente se cierra el acuerdo, la cuota del 6% que Nokia Siemens tiene en el mercado de operadores de Estados Unidos y Canadá pasaría a ser de nada menos que un 30%. Esta sería fundamentalmente la ganancia conseguida con la compra.

¿Existen otras ofertas para el resto del negocio de operadores del fabricante? En este punto todo son especulaciones, pero los rumores suelen incluir como comprdores potenciales a Sonus Networks y a Nokia Siemens, que también podría estar interesado en diversas líneas de producto para operadores del fabricante.

¿Quién se quedará con la marca Nortel? Puede que nadie. Si no logra liquidar todos sus activos, Nortel podría optar por quedarse con lo que no haya vendido y seguir operando con su propia marca. O podría vender la marca como parte de la venta de alguna de sus divisiones de productos. Pero si acaba colocando en el mercado todos sus activos, lo más probable es que la marca desaparezca.

¿Qué sucederá con los accionistas? Lo más probable es que, en cualquier caso, salgan perdiendo. El último precio por acción de Nortel era de 8 céntimos de dólar, una cifra enormemente por debajo de los 900 dólares a los que llegó a cotizar hace ya algunos años.

¿Y con los acreedores? Si a Nortel las cosas le pintan mal, a sus acreedores también. Cuando se declaró la suspensión de pagos, el valor de los activos de la compañía (11.600 millones de dólares) estaba muy cerca del de su deuda (11.800). Las leyes protegerán al máximo el interés de los acreedores pero se estima que la venta de la totalidad de la compañía ascendería a 9.000 millones de dólares.


Cuatro años clave
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2000 - Nortel entra en problemas económicos con el estallido de la burbuja tecnológica, aunque oficial y públicamente sigue en beneficios.
2004 - La compañía reconoce que se encuentra en una difícil situación financiera y ajusta a la realidad sus resultados económicos durante los últimos cuatro años sacando a la luz un agujero de 3.200 millones de dólares. Su CEO, Frank Dunn, es sustituido por Willians Owens, pero la secuela del escándalo se prolonga hasta 2007. En ese año, Dunn y otros altos directivos son acusados de fraude. Entre 2000 y 2004 se inicia una larga serie de despidos que reduce la plantilla de Nortel de 95.000 empleados en 2000 a 26.000 en la actualidad. Asimismo, el fabricante comienza a deshacerse de activos –como las plantas de producción- y pone en marcha sucesivos planes de reestructuración.
2005 - Nortel contrata como CEO a Mike Zafirovski, un especialista en reestructuraciones que, sin embargo, no logra frenar el deterioro de la compañía, pese a una larga serie de despidos, ventas y nuevas alianzas.
2009 - La compañía se declara en suspensión de pagos y pone en venta sus activos.

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